domingo, 30 de septiembre de 2012

El último recurso


En los malos momentos, no os pongáis a llorar,
porque os harán callar
con la limosnita de un poco de pan.

En los malos momentos, decid que no entendéis.
Y tras escuchar,
decid, porque es verdad, que seguís sin entender.

Cuando os digan: «Caridad», vosotros decid: «Justicia»,
porque pedís lo que es vuestro,
no descanso de conciencia para los que dormitan.

Cuando os digan que el problema va a estudiarse,
salid gritando a la calle
las razones que los justos llamarán irracionales.

 

Gabriel Celaya. Itinerario poético. Cátedra, 1976

Imagen: Rodea el Congreso

sábado, 29 de septiembre de 2012

Libertad de expresión



Se oye nuestra voz
 
porque somos inofensivos;

semilla en tierra yerma,

llama en el vacío.

 

Dejan flotar nuestras palabras

porque han reventado todos los nidos,

y caen como copos de plumas

sobre un matadero derruido.

 

Hasta que no duelan sus gargantas,

nuestra saliva tan sólo servirá

como lubricante para su máquina.

 

Y nuestras consignas continuarán siendo

meros lazos de regalo que ceban

su tolerancia, su libertad

de expresión hueca

y su condescendiente superioridad.

 

Alberto García-Teresa. Voces del Extremo. Poesía y tecnología. 2009

viernes, 28 de septiembre de 2012

La cultura de la satisfacción


1

Con la palabra bienestar te cortan los tendones
y ni te has dado cuenta
y das las gracias 

2

Rebautizan
la confianza en los otros como capital humano
y el veneno ya está pudriendo tus arterias 

3

Te cuentan
que desvinculación
es libertad
y si les haces caso
ya estás atrapado 

4

¿Serás
aceite dócil en el engranaje 

o palo entre las ruedas
del rechinante carro de Moloch?
 

Jorge Riechmann. El común de los mortales. Tusquets, 2011

Imagen: Moloch

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Huelo mal


Huelo a color de luto en esos días
que las flores enferman por su precio
cuando se muere a secas el que es pobre
confiando en que ya pronto lloverá.

Huelo a historia de pequeña catástrofe
tanto que se ha podido quedar con los cadáveres
huelo a viejo desorden hecho fe
doctorada en respeto su gran llama.

Huelo a lejos del mar no me defiendo
el algo he de morir por tal olor
huelo a pésame magro les decía
a palidez de sombra a casa muerta.

Huelo a sudor del hierro a polvo puesto
a deslavar con la luz de la luna
a hueso abandonado cerca del laberinto
bajo los humos del amanecer.

Huelo a un animal que sólo yo conozco
desfallecido sobre el terciopelo
huelo a dibujo de niño fatal
a eternidad que nadie buscaría.

Huelo a cuando es ya tarde para todo.

20 de septiembre.

Roque Dalton. Antología. Visor, 2000

El orden de los procesos


I
 
La Asamblea,
unidad-organización
lucha-represión, transformación.
 
II

El sindicalismo,
convenio-desmovilización, inmovilismo
curso de formación.
 

III
 

¿Distingues la diferencia
Compañero-camarada?


Antonio Martínez Ferrer. Voces del extremo. Poesía y magia. Moguer, 2009

martes, 25 de septiembre de 2012

xxiii

Venid todos y ayudadme
a sacudir este árbol.

¿No veis que solo no puedo?

Venid pronto,
que el fruto ya está dorado.
Venid pronto,
antes de que a las estrellas
se las coman los gusanos.

León Felipe. Versos y oraciones del caminante.
Imagen: Muchachos cogiendo fruta. Goya

lunes, 24 de septiembre de 2012

A la huelga huelga de la rebelión


Puesto que el gobierno
decreta excepción,
¡a la huelga huelga
de la rebelión! 

¡Qué crisis tan dura
nos trajo el mercado
con ansia y usura!
Mas todo está atado:
el botín robado
y nadie en prisión.
¡A la huelga huelga
de la rebelión! 

Patrón y jerarcas
hacen buen balance:
agotan las arcas,
y a otros el trance.
¡Menudo romance
de juez y ladrón!
¡A la huelga huelga
de la rebelión! 

Y aquí a los de abajo
nos  clavan espuela:
más horas de tajo
y menor cazuela.
Pero esto no cuela,
prestad atención:
¡A la huelga huelga
de la rebelión! 

¡Que no haya avestruz
que esconda cabeza,
se cure en salud!
No hay mayor torpeza
ni peor bajeza
que la sumisión.
¡A la huelga huelga
de la rebelión!
Conrado Santamaría. Cancionero de escombros con hoguera.

Lavoro nero, V


No es que ellos tensen la cuerda,
los nudos de hierro.
                                               Sucede
que tú aflojas
y aflojas.
Y no dejas de aflojar. 

Y ellos la van recogiendo. 

David Franco Monthiel. Once poetas críticos en la poesía española reciente. Baile del sol, 2007
Imagen: El Roto

domingo, 23 de septiembre de 2012

Troba caçurra


Mis ojos non verán luz,
pues perdido é a Cruz.

Cruz cruzada panadera,
tomé por entendedera,
tomé senda por carrera
como andalúz.

Coidando que la avría,
díxelo a Ferrand Garçía,
que troxies' la pletesía
et fuese pleytés e duz.

Díxom' quel plaziá de grado
e fizos' de la Cruz privado,
a mi dio rumiar salvado,
él comió el pan más duz.

Prometiol por mi consejo
trigo que tenía añejo.
et presentol un conejo
el traidor falso, marfúz.

¡Dios confonda mensajero
tan presto e tan ligero!
¡Non medre Dios tal conejero,
que la caça ansí adúz!

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita. Libro de Buen Amor
Imagen: El monje en el campo de trigo. Rembrandt

sábado, 22 de septiembre de 2012

Verbo clandestino


 
Es terrible tener que escribir. Te juro
que quisiera perder la memoria, el hilo
del pensamiento, la clave de las asociaciones
insólitas,
el absurdo teatro de la imaginación,
es preferible perder
el habla, la respiración, los dedos,
a tener que escribir recordando, volviendo
del revés el pensamiento, enredando
los hilos de las marionetas,
constituyendo asociaciones insólitas, tales como "más vale morir que huir de rodillas",
"la primavera ha venido de visita", y otras majaderías por el estilo,
a causa del estilo,
prefiero callarme y bostezar hasta perder la respiración,
el hábito
y la necesidad de escribir que soporto pacientemente como una de tantas calamidades de mi vida.

Blas de Otero. Expresión y reunión. Alianza editorial, 1981
Imagen: Gran coloso dormido. Goya

viernes, 21 de septiembre de 2012

Los argonautas


6 

¡Hermanos,
cien escaleras hagamos
para la valla asaltar! 

Cualquier rama,
cualquier palo,
cualquier cuerda,
cualquier trapo
servirá. 

Altas, bajas,
rectas, curvas,
escaleras
con locura
de soñar. 

Cien escalas
contra el hambre,
contra el vicio
de la sangre,
tan voraz. 

Cien peldaños
contra el miedo
de la lucha
por un cielo
de verdad. 

Cien aludes,
cien volcanes,
cien torrentes
que proclamen
para siempre
la igualdad. 

¡Hermanos,
hagamos cien escaleras
para la valla asaltar!
Conrado Santamaría. Cancionero de escombros con hoguera.
Imagen: Asalto a la valla de Melilla

jueves, 20 de septiembre de 2012

Ajeno


Largo se le hace el día a quien no ama
y él lo sabe. Y él oye ese tañido
corto y duro del cuerpo, su cascada
canción, siempre sonando a lejanía.
Cierra su puerta y queda bien cerrada;
sale y, por un momento, sus rodillas
se le van hacia el suelo. Pero el alba,
con peligrosa generosidad,
le refresca y le yergue. Está muy clara
su calle, y la pasea con pie oscuro,
y cojea en seguida porque anda
sólo con su fatiga. Y dice aire:
palabras muertas con su boca viva.
Prisionero por no querer, abraza
su propia soledad. Y está seguro,
más seguro que nadie porque nada
poseerá; y él bien sabe que nunca
vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama,
¿cómo podemos conocer o cómo
perdonar? Día largo y aún más larga
la noche. Mentirá al sacar la llave.
Entrará. Y nunca habitará su casa.


Claudio Rodríguez. Poesía completa. Tusquets, 2001
Imagen: Retrato de Inocencio X. Velázquez

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Parábola del Buen Gestor


Cuando al Buen Gestor le dijeron que el dinero se había agotado, revisó las cuentas y solo vio números. Trazó sobre el papel sus planes de ajuste y los llevó a cabo con precisión. Al poco tiempo, las cuentas comenzaron a cuadrar. Y cuando fue a proclamar que había llegado por fin el momento de las vacas gordas y de los perros con longaniza, vio con estupor que nadie había sobrevivido y que estaba solo en medio de aquella desolación con su balance en la mano.  Tampoco el Amo se lo pudo agradecer.
Conrado Santamaría
Imagen: Portuguese businessman looking at dollar sign cloud. Colin Anderson

martes, 18 de septiembre de 2012

La canción del parque


Prohibida la entrada a perros,
bicicletas y balones
para juegos infantiles
—las consolas son mejores
y así el nene queda en casa,
no se junta con los pobres
niños malos de la gente
de la calle y no nos jode
cuando crezca con preguntas
insidiosas como: ¿Dónde,
dónde quedan los hallazgos
de la ciencia si no comen
de personas en la tierra
no sé cuántos ya millones,
papaíto? Mamaíta,
¿no se pueden sembrar coles
que remedien sus almuerzos
en el parque en vez de flores
por supuesto necesarias
pero luego, tras los postres?


PROHIBIDA LA ENTRADA A PERROS
BICICLETAS Y BALONES

 
Luis Melgarejo. Los poemas del bloqueo. Cuadernos del vigía, 2008

Imagen: Quino

lunes, 17 de septiembre de 2012

Mis paisanos


Cada español de a pie se siente
superior a los otros españoles
de a pie.
Y qué decir
de los españoles de a caballo:
con sus patas nos pisotean
la cabeza
hasta hacernos odiar a los otros
españoles de a pie. 

Salustiano Martín. La mano con la herida. Ayto. Talavera de la Reina, 1995
Imagen: Duelo a garrotazos. Goya

domingo, 16 de septiembre de 2012

Son de crisis


(En la oficina del paro
mi hermano Fernando Arranz,
con fuerte acento cubano,
un son se pone a cantar) 

“Mi amigo, tú no te exaltes”,
me han dicho los gerifaltes
del corralito mundial.
“Nosotros, los dirigentes,
tan sabios, tan competentes,
nos ponemos desde ya
a refundar
el Capital.” 

“Vosotros, los dirigentes”,
les canta Fernando Arranz,
“tan necios, tan insolventes,
no vais a robarme más,
pues vamos a convocar
una huelga general.”
¡¡¡Una Huelga General!!! 

Esta es la crisis
del Capital.
Atiende, hermano,
¿quién va a pagar? 

Ojo al discurso del mandatario,
¡ni un paso atrás!
Ojo al banquero del usurario,
¡ni un paso atrás!
Ojo al despido del empresario,
¡ni un paso atrás!
Ojo al engaño del noticiario,
¡ni un paso atrás!
Ojo al dictamen del judiciario,
¡ni un paso atrás!
Ojo al obispo del incensario,
¡ni un paso atrás!
Ojo al chivato del comisario,
¡ni un paso atrás!,
¡ni un paso atrás! 

Esta es la crisis
del capital.
Atiende, hermano,
¿quién va a pagar? 

¡Muera la bicha
con su desdicha!
¡Que muera ya!
¡Siempre adelante!
¡Ni un paso atrás!
¡Ni un paso atrás!
¡Huelga y más huelga!
¡¡¡La General!!!
Conrado Santamaría. Cancionero de escombros con hoguera.
Imagen: General Strike. Molly Crabapple y John Leavitt

jueves, 13 de septiembre de 2012

Mujer con el finiquito en la mano


Hay una flor de plástico y una oferta
de dos horas en la mesa, donde soy
esa bolsa de inútil agua, el bulto
que ante un funcionario del INEM
quiere la verdad. 

Él dice quién sabe y mienta la esperanza...
Y yo soy el apellido que se quedó en blanco
encasillado en el impreso: 

¿No es humo lo que veo?
Y lo que un poco más abajo se oye
¿no es ya el infierno? 

¿Pero me atrevo o no me atrevo a subir la vista?
¿Me atrevo a preguntar:
Oiga, se puede caer más
o ya estoy a ras del sueño? 

Bastaría con mover un dedo,
y este castillo de hojalata residual
abriría limpiamente su cascarilla. 

¿Soy o no soy alguien con mano:
la mismísima luz del mundo,
el jugo de la uva, la viña
que no se finiquita?

 
María Ángeles Maeso, Basura Mundi, Huerga y Fierro, 2008
Imagen: La sorpresa del trigo. Maruja Mallo

martes, 11 de septiembre de 2012

Villancico

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si amanece la arrogancia
de la fuerza y el valor,
niño débil y cobarde,
niño noche y deserción.

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si relumbran los fusiles
de la blanca afirmación,
niño oscuro, niño inerme,
niño niebla y evasión.

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si los médicos prescriben
la alegría y la salud,
niño triste, niño enfermo,
sin niñez ni juventud.

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si en el quicio de la carne
la palabra se escindió,
niño niño, niño niña,
niño luna, niño sol.

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si a la luz de la justicia
toda culpa se aclaró,
niño bueno, niño malo,
sembrador de confusión.

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si la lógica decide
de la verdad y el error,
niño cierto, niño falso,
blanco de contradicción.

Nazca el niño negativo,
nadie, nunca, nada, no.

Si entre la carne y el verbo
imposible fue el amor,
niño nadie, niño nunca,
niño nada, niño no.


Rafael Sánchez Ferlosio
Imagen: Cuadrado negro, Kazimir Malévich

lunes, 10 de septiembre de 2012

La linterna


Leo un folleto sindical
en un tablón de anuncios
que hay en el pasillo de acceso al comedor personal:
XIII Convenio de Hostelería 2008-2012
un gran acuerdo para el sector 

Firman UGT y CC. OO. 

Todos los empleados han cenado ya
no queda nadie en el comedor
las luces están apagadas 

Alumbro con la linterna:
brillan 30 monedas.
 
Patricio Rascón
Imagen: Judas conspira en el sanedrín

domingo, 9 de septiembre de 2012

[RECORTES PRESUPUESTARIOS]


No resulta
nada
fácil
la
vida
en
este a
         s
      e
         r
      r
          a
      d
          e
      r
          o. Fijaos
si no en
mi
mano.
Tres
dedos
he
perdido
en lo que va de mes.

David Benedicte. Biblia ilustrada para becarios, 2010
Imagen: George Grosz, Sin título, 1920

sábado, 8 de septiembre de 2012

No quiero


No quiero
que los besos se paguen
ni la sangre se venda
ni se compre la brisa
ni se alquile el aliento.
No quiero
que el trigo se queme y el pan se escatime.

No quiero
que haya frío en las casas,
que haya miedo en las calles,
que haya rabia en los ojos.

No quiero
que en los labios se encierren mentiras,
que en las arcas se encierren millones,
que en la cárcel se encierre a los buenos.

No quiero
que el labriego trabaje sin agua
que el marino navegue sin brújula,
que en la fábrica no haya azucenas,
que en la mina no vean la aurora,
que en la escuela no ría el maestro.

No quiero
que las madres no tengan perfumes,
que las mozas no tengan amores,
que los padres no tengan tabaco,
que a los niños les pongan los Reyes
camisetas de punto y cuadernos.

No quiero
que la tierra se parta en porciones,
que en el mar se establezcan dominios,
que en el aire se agiten banderas
que en los trajes se pongan señales.

No quiero
que mi hijo desfile,
que los hijos de madre desfilen
con fusil y con muerte en el hombro;
que jamás se disparen fusiles
que jamás se fabriquen fusiles.

No quiero
que me manden Fulano y Mengano,
que me fisgue el vecino de enfrente,
que me pongan carteles y sellos
que decreten lo que es poesía.

No quiero amar en secreto,
llorar en secreto
cantar en secreto.

No quiero
que me tapen la boca
cuando digo NO QUIERO...

Ángela Figuera Aymerich
Imagen: La Navidad de Juanito Laguna, Antonio Berni

viernes, 7 de septiembre de 2012

Poema


Regresar a los años
de la Conquista del Pan,
y gastar alpargatas
y zurcir calzoncillos
y remendar calcetines
y rumiar pan negro
y roznar tocino
y vestir de buzo
y beber café de avena. 

            Volver a escuchar “antes Hitler que Blum”,
porque allí nos llevan:
a los tiempos del cine mudo
de la Historia en blanco y negro
de la monotonía del hambre
solo rota por la monotonía de la misa de a doce.
Porque así nos quieren,
desandados de derechos,
huérfanos de pasado,
de conquistas sociales,
de cultura,
de arraigo y de clase. 

            Y habrá que volver
a rodar los Tiempos Modernos
pero sin Chaplin.
Reescribir Los Miserables sin Víctor Hugo,
redescubrir la penicilina lejos de Fleming.
Retomar un mundo sin Curie, sin Lorca y sin Hendrix.
A retornar al carbón, a la mugre y al harapo.
Y otra vez habremos de morir
y de luchar por lo nuestro
-eso si antes no nos mandan a matar
y a morir por lo suyo-. 

            Porque quieren regresarnos a los tiempos de Franco
pero sin Franco,
a los tiempos del sí señorito,
de los campesinos y los rentistas
de las colas para el pan
y del familiar preso. 

            Y a la pobreza del pueblo; la riqueza de las naciones.
Y a su silencioso fajo de billetes;
la ruidosa calderilla de nuestros bolsillos.
Porque así nos quieren, sí,
y porque, también, allí nos llevan. 

Rubén de la Peña

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Hibakusha


¿Quién dijo que, 
         reptante empieza la palabra bajo 
         los torbellinos de la luz sangrienta,
desde esta sombra nunca
podríamos cantar?

Alguien miró sin fin desde la muerte.
Aún puedes ver aquel ojo en lo oscuro.

Y cómo, preguntaron, cómo
escribir después de Auschwitz.

y después de Auschwitz
y después de Hiroshima, cómo no escribir.

¿No habría que escribir precisamente
después de Auschwitz o después
de Hiroshima, si ya fuésemos, dioses
de un tiempo roto, en el después
para que al fin se torne en nunca y nadie pueda
hacer morir aún más los muertos?

y cómo no escribir
con el dedo en el humo, igual que entraña
de un ave inescrutable.
                             Augures leen
la muerte palpitante de la noche misma.
                   Aquí yace
la noche.
                             Alguien
yace aquí cuyo nombre
fuera escrito en el humo.

La Historia, trapos,
sumergidas banderas, barras
rotas, anegadas estrellas bajo
la deyección.

Alguien tenía que morir sin término.
¿Qué víctima?

                             ¿y por qué
fue ésta y quién los eligió
no queriendo saber que el acto de elegirlos
era aún más obsceno que la muerte?
¿Por qué nosotros?, dicen
simplemente los muertos.

Aún. 
                   ¿Quién llora
que no puede llorar
desde los cuencos secos?

Cuerpo sombrío de la luz
que el fuego
había devorado.

                             Como luz caíste
sobre las fuentes del amanecer.
Las devoraste como sombra.

Izaron una torre en el desierto,
           la operación TR llamada así for Trinity
           after a fancy of Oppies's,

Y luego lo ensayaron para ver
cómo resplandecía
en su entraña la muerte.

                                         Y luego
We are all now sons of a bitch,
                                                  lo ensayaron
en un lugar llamado by Spanish wayfarers
la Jornada del Muerto,
para que al fin los nombres y las cosas
ya no se desmintieran.

La luz se descompuso
del blanco al amarillo anaranjado
y ardió el aire
y una rígida costra
cubrió la tierra seca
con ácidos cristales
de color verde jade.

Babies satisfactorily born, dijo cegado
por su propia grandeza el grande Oppius.

Cuerpo sombrío de la luz. 
                                                Ceniza.
Cubiertos de ceniza
bebimos la ceniza hasta las heces
y la consumación.

                             Enola Gay.
Las violentas alas
de un pájaro sangriento
cubrieron la mañana para siempre.
Nuestras entrañas son de muerte.

La explosión,
su silencio,
su absoluto silencio,
la explosión del silencio,
la explosión de lo blanco
en el silencio,
sus infinitas placas
de interminable luz.

Primero el fuego
desagregó los seres.
Después el viento,
como dios enemigo en la esfera del fuego,
arrancó de raíz cuanto no había ardido.

Después el agua,

después la lluvia,
después el agua espesa
de polvo y de cenizas.

Caía inmenso un cuerpo celeste calcinado
desde el centro del aire y para siempre sobre
la destrucción. 

¿Quién llora aún? 
                                                Llamaba
desde el fondo de la piedra arrasada
la muerte,
desde el fondo sediento de las aguas
la muerte,
desde el fondo anegado de las voces
la muerte,
desde el fondo sin fondo de la muerte
la muerte, blanca
como el cuerpo infinito de una niña extendida
desde el orto al ocaso.

Abrieron los cuchillos
la entraña de los pájaros
profetizando hacia el pasado ciegos.

Barría el humo las palabras perdidas:
sangre, abominación, especie, noche.

Ven ahora, la muerte, cúbrenos
con tu respiración y tu silencio
para que no sigamos
muriendo más como muertos sin término.

Dijiste,
y una voz te llegó
desde la sombra.
No la pudiste oír.
y aún llegó otra voz desde la sombra.

No la pudiste oír.
Y la tercera voz llegó
desde la muerte:

                                       -Vive.

                                                  Lenta,
pronunciada, la voz, la muerte
quiso en ella vivir, vivirse,
negar la bastardía de esta muerte.

Y ahora que incesante
tanta memoria baja en la ceniza,
cúbrete tú de su ceniza,
de la que tú naciste.

¿Nacer de qué? 
                                        ¿Morir de tanta muerte?
Nocturno viene el día contra las abiertas
entrañas de la noche.

                                         Despertar.

¿A qué? Morir. ¿A qué? 
                                         ¿Nacer al reino
de la calcinación? 
                                         Cuerpo del hombre
más alto que los cielos

¿qué hiciste de ti mismo?
 
 
José Ángel Valente

martes, 4 de septiembre de 2012

Nuestro sol


Este sol era tuyo y mío: lo compartíamos.
¿Quién sufre tras la tela dorada? ¿Quién está muriendo?
Una mujer gritaba golpeando su pecho seco: “Cobardes
me robaron mis hijos y los despedazaron, vosotros los matasteis
mientras mirabais al atardecer con extraños gestos las luciérnagas
abstraídos en un ciego pensamiento.”
La sangre se secaba en la mano que un árbol verdecía
un combatiente se quedó dormido apretando la lanza que le iluminaba el costado.
El sol era nuestro, nada veíamos tras el bordado de oro
después llegaron los mensajeros extenuados sucios
balbuceando sílabas incomprensibles
veinte días con sus noches sobre la tierra estéril y con espinos
veinte días con sus noches sintiendo el vientre ensangrentado de los caballos
y ni un momento se detuvieron a beber el agua de la lluvia.
Les dijiste que descansaran antes y hablasen después, la luz te había cegado.
Murieron mientras decían: “No tenemos tiempo” tocando algún rayo de sol;
olvidabas que nadie puede descansar. 

Una mujer gritaba: “Cobardes” como el perro por la noche
sería hermosa en otros tiempos como tú
con la boca húmeda, las venas bajo la piel
con el amor. 

Este sol era nuestro; lo guardaste sólo para ti no quisiste seguirme
y aprendí entonces lo que se oculta tras el oro y la seda;
no tenemos tiempo. Tenían razón los mensajeros. 

Yorgos Seferis. Ed. Júcar, 1988
Traducción: José Antonio Moreno Jurado
Imagen: El beso. Gustav Klimt