lunes, 4 de febrero de 2013

Tabella defixionis


Rabiosos que germinen,

que florezcan

en lumbre,

al aire de los vivos,

los plomos que ahora siembro

con mis uñas tan roncas

en esta tierra negra,

por que todo se cumpla.

                                               Lo que una vez fue carne,

sangre y hambre y anhelo,

si pudiera, señora,

como puede sin duda,

bajo este chopo que cercena el mundo,

cruzar de vuelta el río

y alzarse,

como nadie,

ante el portón crecido del rango y de la herida,

que cruce y que se alce,

por que todo se cumpla.

                                               Que se alce, señora,

pujante de raíces,

como nadie,

con su fe en esta vida,

con su savia inviolada y sus flores

en furia.

                                               Que se alce e incendie,

con su aliento de antorcha,

el umbral del exceso, los salones

del nombre, los sitiales

podridos

de tanta reverencia: los santuarios

que en sombra

sofocaron, en vano,

este espectro de luz en que ahora vuelves,

por que todo se cumpla.


Por que todo se cumpla,
por que todo se cumpla.
Conrado Santamaría. La noche ardida.
Imagen: Tabella defixionis.

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