martes, 30 de abril de 2013

Coro de las víctimas de Jack el Destripador

Queremos que nos maten
de humanas cuchilladas
las manos refinadas
del buen destripador

Ni tropas imperiales
ni bombas de racimo
ni uranio empobrecido
ni el vil torturador

Tampoco la hipoteca
ni el aire envenenado
ni el fármaco negado
ni el cruel explotador

Ni el Fondo Monetario
ni Roche ni Monsanto
ni el yugo de los bancos
ni el bárbaro inversor

Queremos que nos maten
de humanas cuchilladas
las manos refinadas
del buen destripador

Gracias Jack
nos has salvado
de la NATO y del gobierno
del despido y del desahucio
la maquila y el amianto
del transgénico y el banco
de la Sony y el Pentágono
del misil y del mercado
y del cáncer de pulmón

Queremos que nos maten
de humanas cuchilladas
las manos delicadas
del buen destripador


Santiago Alba Rico

domingo, 28 de abril de 2013

Canto perdido


Escribo en las paredes
coplas que nadie lee.
¿Mi carcelero no quedará muerto
de verme sólo el ademán del brazo? 

Me nombro en las paredes
con cenizas eternas. De política
nada. Ya será suficiente si me salvo
gimiendo, extraño y mísero cobarde. 

Contra los odios, contra los errores,
escribo por la noche;
borro de día.
Esto será un canto perdido.
La bandera que no llevará un pueblo. 

Escribo con las uñas
gastadas hasta el codo.
Cuando me traigan la comida, acaso
pueda tan sólo masticar mi honor. 

Gaspar Moisés Gómez. Con ira y con amor. Álamo, 1968.
Imagen: Lorenzo Viani. El loco.

sábado, 27 de abril de 2013

Laura desde luego


Laura Gómez quema cajas de cartón, billetes falsos y papel moneda
frente al edificio de la Bolsa en Barcelona. 

Los Mossos d'Esquadra la detienen
en el curso de una jornada de lucha y huelga general. 

Delito de coacciones desorden público
incendio subsidiario con daños relativo
siempre contra los derechos fundamentales 

–aquellos que han olvidado decir
que en el parque de las Bolsas
también los hombres se vuelven hogueras. 

Alteración, en fin, de la normalidad de la vida
tal como la establece el Diseño Financiero. 

Laura desde luego
ingresa en prisión sin fianza:
hay un riesgo, infinitesimal, de que se dé a la fuga. 

Laura es
secretaria de organización en mi sindicato,
ese que dice que “si nos tocan a uno, nos tocan a todos”. 

Desde el otro lado,
el Ministerio del Interior confirma a media tarde
que la jornada se ha desarrollado con pocos incidentes
y que solo han sido detenidos
58 ciudadanos en todo el país. 

Malos tiempos para las cajas de cartón,
para los billetes falsos y el papel moneda. 

Para Laura desde luego, 

y quizá para nosotros. 

..........
La primera versión de “Laura desde luego” apareció publicada el 1º de Mayo de 2012 entre las páginas del «MLRS». Las noticias relativas a la detención e ingreso en prisión de la sindicalista Laura Gómez pueden rastrearse en la web de la CGT (Confederación General del Trabajo). El poema está dedicado a todos los trabajadores de las Escuelas. 

Enrique Falcón. Porción del enemigo.

miércoles, 24 de abril de 2013

La necesaria maldición de la higuera


No era tiempo de higos.
                        Sin embargo,
contra todo pronóstico,
pronunció sus palabras
seguro de su fuerza y de los juicios
que vendrían después,
exculpatorios. 

No era tiempo de higos,
pero todos oyeron la sentencia maldita. 

En un instante el fluir poderoso
de la savia de marzo
en seco se detuvo. Se cegaron
las venas de la higuera y un crujido
- una dura crepitación de roca
o hueso quebrantado –
agrietó con fiereza las raíces
y el tronco hasta las ramas.
Se cubrió de repente la corteza
de un musgo de ceniza
que asfixiaba los ojos, la razón, la promesa.
Calcinados cayeron como piedras

los brotes y las hojas
sobre la tierra yerma
y las aves huyeron desertando los nidos
bajo un cielo olvidado. 

Era el tiempo de la demostración,
del rigor de la fe junto a Betania. 

Y cuando todos se fueron
y el polvo alzado se posó
de nuevo en el camino,
tan sólo las cigarras rompieron el silencio,
las cigarras proscritas,
aquí, junto a la higuera,
bajo este sol provocativamente estéril. 

Conrado Santamaría
Imagen: Icono bizantino sobre la maldición de la higuera

martes, 23 de abril de 2013

Un día yo iba por una calle


estaba sin empleo y muy nervioso,
iba por una calle en busca de una de esas casas
donde los muertos de hambre dormimos sin pagar
cansado y muy nervioso
y de pronto vi a una pareja
un matrimonio maduro
elegante bien vestido
ropa cara ropa fina
eran turistas comprando cosas y mirando todo
miraban las tiendas de moda y las peluquerías
y los restaurantes
eran turistas
hablaban uruguayo, igual que yo,
yo estaba muy nervioso ese día,
ellos se veía que habían comprado muchas cosas,
me reconocieron por la cara
-la cara de la desgracia, según Onetti-
“Usted es uruguayo, ¿verdad?” me dijeron
yo negué con la cabeza, firmemente:
“Soy francés, señora, les dije,
muy francés, tan francés como la torre Eiffel”
y me fui porque si los mataba
me llevaban preso. 

Cristina Peri Rossi. Estado de exilio. Poesía reunida. Lumen, 2005
Imagen: Juan Carlos Onetti en Madrid

sábado, 20 de abril de 2013

Barricada


 
 
Fue una tarea de todos.
Los que se fueron sin besar a su mamá
para que no supiera que se iban.
El que besó por última vez a su novia.
Y la que dejó los brazos de él para abrazar un Fal.
El que besó a la abuelita que hacía las veces de madre
y dijo que ya volvía, cogió la gorra, y no volvió.
Los que estuvieron años en la montaña. Años
en la clandestinidad, en ciudades más peligrosas que la montaña.
Los que servían de correos en los senderos sombríos del norte,
o choferes en Managua, choferes de guerrilleros cada anochecer.
Los que compraban armas en el extranjero tratando con gángsters.
Los que montaban mítines en el extranjero con banderas y gritos
o pisaban la alfombra de la sala de audiencias de un presidente.
Los que asaltaban cuarteles al grito de “¡Patria libre o morir!”.
El muchacho vigilante en la esquina de la calle liberada
con un pañuelo rojinegro en el rostro.
Los niños acarreando adoquines,
arrancando los adoquines de las calles
-que fueron un negocio de Somoza-
y acarreando adoquines y adoquines
para las barricadas del pueblo.
Las que llevaban café a los muchachos que estaban en las barricadas.
Los que hicieron las tareas importantes,
y los que hacían las menos importantes.
Esto fue una tarea de todos.
La verdad es que todos pusimos adoquines en la gran barricada.
Fue una tarea de todos. Fue el pueblo unido.
Y lo hicimos.
 

Ernesto Cardenal. Vuelos de victoria, 1984
Imagen: Armando Morales. Homenaje a Ernesto Cardenal.

miércoles, 17 de abril de 2013

El canto nuevo


¡Oh, cuánto tiempo HORA NUESTRA
te hemos esperado!, ¡cuánto!
Oh, cuántas veces tendimos
el cable de nuestra mirada limpia al futuro
y aplicamos el oído extático
al viento,
ávidos de distinguir
tu música en embrión!
¡Oh, cuántas veces
el diamante de nuestro deseo
partió el cristal del horizonte
buscándote más allá de la aurora! Y al fin te poseemos,
HORA NUESTRA;
al fin podremos mecerte en nuestros brazos
y escribir tu claro nombre en nuestras frentes. 

Hermanos,
he aquí, todo cumplido;
hagamos braserillos en el hueco de nuestras manos
para esta “LLAMA ALARGADA”. 

El horizonte es la pauta, hermanos.
Nuestros martillos, pulidos y brillantes
como uña de mujer,
canten sobre las columnas truncas,
sobre los frisos rotos.
Tal un vendaval impetuoso
borremos todos los caminos,
arruinemos todos los puentes,
desarraiguemos todos los rosales;
sea todo liso como una laguna
para trazar después
la ciudad nueva. 

Tiranos del esfuerzo
nuestros brazos levantarán esta vieja Tierra
como en una consagración.
Un abanico de llamas

consumirá las viejas vestiduras
y triunfaremos, desnudos y blancos,
como las estrellas. 

Los que hemos creado esta hora
alcanzaremos todas las audacias;
NOSOTROS EDIFICAREMOS
LAS PIRÁMIDES INVERTIDAS. 

Lucía Sánchez Sadornil. Poema publicado en la revista Cervantes. Abril, 1920
Imagen: Lucía Sánchez Saornil en 1933

domingo, 14 de abril de 2013

Flores de vertedero


1 

La cara sucia, descalza,
más  pequeña que el bichero,
alegre liba mi amiga
las flores del vertedero.

2 

- Dime, mi amiga, ¿qué buscas,
la basura a la cintura,
dentro del contenedor? 

- Bajo la luz de la luna,
la basura a la cintura,
yo voy buscando a mi amor.

3 

Que juega al aire,
no molestéis a la niña,
que al aire juega. 

El hombre con turbia mano
le acaricia la melena.
La niña seria sonríe
en su disfraz de muñeca. 

Que al aire juega. 

El hombre, avaro y experto,
con el amo regatea.
La niña seria se alisa
sus harapos de princesa. 

Que al aire juega.

4 

Véndeme, niña,
todas las rosas,
que ha anochecido
y no son horas
de que las niñas
anden a solas. 

Véndeme, niña,
las rosas todas,
que ha amanecido
y no conozcas
cuánta tristeza
hay en las cosas.

5 

-Yo, por esas deportivas
de marca, no sé qué haría,
la navaja, Dios, te hundía
como a un cerdo en San Martín. 

Ocaso de oro y carmín,
chiquillos color canela:
descalzo corre el turista
y alegre por la favela. 

6 

Tumbado en la sucia acera
como descansan las ratas,
el ojo vivo y las patas
ya prontas a la carrera
(a veces la madriguera
la asaltan negros milicos),
el gamín con sus hocicos
sucios de pegamento
sonríe dichoso al viento
de su ilusión hecha añicos.

7 

Bajo el puente te espero,
bajo el puente, tú sabes,
yo cuánto me acuerdo. 

Bajo el puente, las aguas
me dan tu reflejo
y tu risa me alegra:
aún queda tiempo. 

Bajo el puente, la hoguera
se apaga en silencio,
mas tus brasas me ríen:
aún queda tiempo. 

Bajo el puente, los guardias
no bajan por miedo,
y tu sombra se burla:
aún queda tiempo. 

Bajo el puente te espero,
bajo el puente, tú sabes,
yo cuánto te quiero.
Conrado Santamaría. Cancionero de escombros con hoguera.
Imagen: David Seymour.

sábado, 13 de abril de 2013

Insolidarios


Solidarios con los bancos,
les entregamos nuestro dinero. 

Solidarios con los políticos,
les entregamos nuestra voluntad. 

Solidarios con los empresarios,
les entregamos nuestras vidas. 

Solidarios con la policía,
le entregamos nuestra autoridad. 

Solidarios con la Iglesia,
le entregamos nuestra fe. 

Insolidarios con nuestros compañeros de clase,
seguimos sin abolir el trabajo,
seguimos sin quemar el dinero,
seguimos sin dejar de votar,
seguimos sin recuperar la política,
seguimos sin asumir nuestra responsabilidad,
seguimos sin apropiarnos de nuestras vidas, 

seguimos sin confiar en nosotros, 

seguimos. 

Antonio Orihuela. Todo el mundo está en otro lugar. Baile del Sol, 2011.
Imagen: Käthe Kollwitz. Revuelta, de la serie de aguafuertes Rebelión de los Tejedores.

jueves, 11 de abril de 2013

Ana Politkovskaya


Ana tiene el pelo blanco
y el corazón en un puño
respira letras en el papel
de la rotunda sombra del oxígeno.
Ana mira cuando habla
la roquedad de la plata
soluciona los nudos, los desata
acariciando el bolígrafo
sobre la frente del canalla
blande el martillo
y golpea
una sola vez
¡pam!
sobre el yunque
saltan las chispas
que alivian al condenado
recogen al caído
formula preguntas
y halla las respuestas
para datar la muerte natural
de la justicia.
Ana tiene nombre y trigo
porque al final siempre
del polvo de los campos de batalla
emerge la mano de una mujer compasiva
que da de beber los labios muertos, descompuestos
y hace por sí
para sí
la harina del futuro pan
nutricio de los niños. 

Alberto Gil-Albert. Inmulieribus. 2012

lunes, 8 de abril de 2013

En los paisajes de Tolstoi


                                A mi amigo Ignacio San Martín,
                                                      minero del Nalón
 
 
Son verdes las praderas de Yásnaia Poliana,
suavemente onduladas, bellamente mecidas;
son, en fin, como todas las praderas del mundo,
ni más ni menos lánguidas, perezosas y tibias.
 
Ya sé. Yo, en realidad,
me río imaginando la extrañeza
de los que hasta aquí sigan
mis versos, no del todo aficionados
(por vital paradoja) a las caricias
del “piu dolce far niente”, de la gracia exquisita
del suave frenesí de las praderas
bellamente mecidas por la brisa.
Ya sé que es más frecuente que mis versos se apoyen
en la oscura tragedia de la mina,
donde el sudor ajeno
y el polvo en los pulmones del hermano
se convierten en rica
fontana de calor para nosotros,
o en la triste verdad, no menos lírica,
del hombre encarcelado
o en el duro esperar de sus familias.
 
Ved, por tanto, en mis versos, solamente un pretexto
para deciros que también la brisa
de las dulces praderas de Yásnaia Poliana,
suavemente onduladas, bellamente mecidas,
se sintió compañera de mi angustia,
por el tiempo fugaz de un claro día.
 
Carlos Álvarez. Tercera mitad. Antología poética. Ed. Eneida, 2007
Imagen: Iliá Repin. Retrato de Lev Tolstói.

domingo, 7 de abril de 2013

Paisaje de arrabal

Anochecer de domingo

¿Quién aprisionó el paisaje
entre rieles de cemento? 

Bocas hediondas ametrallan la noche
Los hombres que tornan del domingo
con mujeres marchitas colgadas de los brazos
y un paisaje giróvago
en la cabeza
vendrán soñando en un salto prodigioso
para que el río acune su sueño 

Un grito mecánico entra en el puente
De pronto alguien
ha volcado sobre nosotros su mirada
desde la curva de la carretera
Pasó
Sus ojos van levantando
los paisajes que duermen.
Ahora la luna ha caído a mis pies 

Lucía Sánchez Saornil. Publicado en Grecia, nº L, 1 de noviembre de 1920. Peces en la tierra. Fundación José Manuel Lara, 2010.
Imagen: Edvard Munch. Atardecer en la calle Karl Johan.

viernes, 5 de abril de 2013

Ternura de los pueblos


Yo te decía que la solidaridad
es la ternura de los pueblos.
Te lo decía después del triunfo,
después que pasamos los tiempos duros de batallas y llantos;
ahora mientras recuerdo cosas que pasaron allá afuera,
cuando todo era soñar y soñar, despiertos y dormidos,
sin cansarnos nunca de ponerle argamasa al sueño
hasta que dejó de serlo, hasta que vimos las banderas rojinegras
-de verdad- ondeando sobre las casas, las casitas, las chozas,
los árboles del camino y pensamos en todo lo que nos tocó vivir
y era como un gran rompecabezas de rabias y fuego
y sangre y esperanza... 

Gioconda Belli. El ojo de la mujer. Visor, 1992.
Imagen: Piranga olivacea.