sábado, 12 de julio de 2014

La alondra dorada



Te arrancarás en vuelo de repente,

como la alondra

dorada de tus sueños

de infancia, mientras ríes

y volteas con tu pico y tus ojos

completamente abiertos y tus alas

extendidas en luz

por la colina arriba, más allá

de los pinos, más allá del arroyo,

de la tierra entregada a su alegría

y a su dolor de siempre,

con ahínco,

y más allá del cielo irrepetible,

que deslíe en azul

las señales de angustia

y de impulso y amparo

de tu gente allá abajo,

cada vez más pequeña,

en despedida.


No será un sueño, no, será la vida

en vértigo y desgarro,

sin culpa ni inocencia,

que de nuevo desnudo te arrebata

a su nido de silencio y de arcilla,

de hondura y madreselva,

sobre el alero intacto del olvido

esta vez para siempre.


Conrado Santamaría. La noche ardida.

Imagen: Van Gogh. Trigal con alondra, 1887.

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