domingo, 29 de junio de 2014

En todo tiempo y lugar, cantar la rebeldía y la solidaridad



[...] Este es sin duda uno de los aciertos del libro de Conrado Santamaría, haber sabido entrelazar la rabia, la rima y la canción a unos temas que, en efecto, componen el preocupante mosaico de los males del mundo con los que día a día se construye nuestro vivir: la pobreza, el hambre como único horizonte de gran parte de la humanidad, la prostitución, la injusticia, las hipotecas, los desalojos, el paro, la desesperación, la cárcel, la guerra, la violencia, las engañifas políticas, la corrupción, el mal gobierno, la usura, el rampante fascismo, la xenofobia, las fronteras, el éxodo rural, los accidentes laborales, las durísimas condiciones laborales en las que se desenvuelven los jornaleros, las maquiladoras, los ilegales…  Estos son los trasuntos que canta Conrado Santamaría, canciones que entroncan con el sustrato popular que las anima, no solo por su composición sino también por la misma reivindicación que de lo popular en estos poemas se hace, aunque aquí la tragedia, las mentiras y los muchos desengaños que expresan sus versos, hayan saltado de la dimensión de lo personal a adquirir la solidez de una conciencia de clase que destripa lo truculento, lo falso y lo deplorable como lo que son, productos del capitalismo y efectos de los manejos de los poderosos. Estas canciones son pues alegato y arma del pueblo, denuncia y aliento,  mecanismo de subversión e instrumento de superación de esta Realidad contra la que la lucha popular debe dirigirse; contra la que la gente, lo que quede de pueblo, indefinido, insumiso e inmanejable debe rebelarse, también desde el lenguaje, con el lenguaje hecho canción que nos  armoniza en un decir que lleva inscrito también unas formas de acción frente al lenguaje vacío del intelectualismo o el paralizador de los medios de comunicación de masas. [...]

Antonio Orihuela. "En todo tiempor y lugar, cantar la rebeldía y la solidaridad". Prólogo de Cancionero de escombros con hoguera.

Imagen: César de la Peña. Ilustración de Cancionero de escombros con hoguera.

viernes, 27 de junio de 2014

Historia de una poética



                                                  Para E. S.

Puesiesque esta era una vez un pueta

de aquí del país

que no era ni bello ni malo como Satanás

(como él soñaba que era)

sino mero feyito y pechito y retebuena gente

que a puras cachas hacía el tiempo para escribir

entre sus estudios de Teneduría de Libros

y su trabajo en los Juzgados.


El pueta nacional amaba a la justicia y a las muchachas

(tal vez un poquito más a las muchachas que a la justicia)

(pero eso no es tan pior si uno no sabe

el talle que tiene la justicia por estos lares)

y sábado a sábado hacía sonetos al pueblo

al futuro que vendrá

y a la libertad para tirios y troyanos

todo ello ya con la mirada llameante

después de haber llamado pan al maíz

y vino al guaro.

Así fue su vida y su obra

de las que se hablaba en las tertulias de “La Masacuata”

y que hasta llegaron a despertar

un comentario benevolente de Roberto Armijo.


Un día sucedió que subió hasta las nubes el precio del papel:

y tanto en los Juzgados como en la Academia

le racionaron implacablemente las hojas al pueta

a fin de que no las desperdiciara en nada que no fuera

su tétrico trabajo judicial y su aprendizaje contable.


El Pueta echó de ver clarito

y para más señas en un día de la semana bastante alejado del sábado

que en el fondo de todo había un atentado contra la poesía

que no se podía quedar así

por mucho y que el gobierno hablara del alza del petróleo.


Fue entonces que comenzó a escribir en los muros

con su mero puño y letra

en los tapiales y en las paredes

y en los grandes cartelones de las propagandas.

No le fue leve el cambio

muy por el contrario

al principio

cayó en profundas crisis de concepción creadora.


Es que en los tapiales no lucían bien los sonetos

y frases que antes le embriagaban como

"oh sándalo abismal, miel de los musgos"

se miraban todas cheretas en las paredes descascaradas.


Además los serenos y los orejas

y los cuilios y los Guardias Nacionales

de todas maneras se lo iban a encumbrar

(si es que no lo venadeaban de entrada)

aunque lo que pintara en los muros fueran versos como

"fulge, lámpara pálida, tu rostro entre mis brazos"

o

"yo te libé la luz de la mejilla"

o

"no hay Dios ni hijo de Dios sin desarrollo".


De ahí que el pueta agarrara vara de una vez

y se metiera a la guerrilla urbana

(ERP: Sección de Propaganda y Agitación de

la Dirección Nacional)

para quien ahora pinta en los muros

cuestiones como éstas:

"viva la guerrilla"

"lucha armada hoy -socialismo mañana"

"ERP".

Y si alguien dice que esta historia es

esquemática y sectaria

y que el poema que la cuenta es una

tremenda babosada ya que falla

"precisamente en la magnificación de las motivaciones"

que vaya y coma mierda

porque la historia y el poema

no son más que la puritita verdá.


Roque Dalton. Poemas clandestinos, 1980. En Antología. Visor, 2000.

Imagen: Internacional situacionista. Exposición Destruktion af RSG-6. Galería EXI, Odense (Dinamarca) Junio, 1963.

miércoles, 25 de junio de 2014

Mimetismo



Algún día no tendré más problemas en el trabajo.

Dejaré de transitar currículo en mano

y el peso del estigma encorvando mi espalda.


Aprenderé a obedecer

y se desbordarán como ríos los sí señor

que hoy me obstruyen la garganta.


Entonces habré madurado.


Me habré ganado el sello de burócrata,

el premio de puntualidad

y mi jubilación.


Ese día despertaré llorando y contaré mis treinta monedas.


Lupita Pérez. Del demonio y otros amores: conjugaciones. Ed. Homo Scriptum, 2011.

Imagen: Inge Morath. Sin título (Serie Máscara con Saul Steinberg), 1962.

lunes, 23 de junio de 2014

Vivienda/Viviendo

Señores del gobierno infinitivo,

participiamente diputados,

díganme cómo,

dónde comer sin comiendos,

dónde soñar sin soñandos,

de qué manera,

cómo reír sin riendos,

cómo cantar sin cantandos,

cómo el amor, cómo el beso,

cómo el feliz fornicio,

señores del gobierno infinitivo,

participiamente diputados,

escuchen, atiendan el gerundiando:


Si no hay vivienda no hay comiendo.

Si no hay vivienda no hay amando.

Si no hay vivienda no hay riendo.

Si no hay vivienda no hay soñando.



Si no hay vivienda no hay viviendo.


Batania. Neorrabioso. Poemas y pintadas. Ediciones La Baragaña, 2012.

Imagen: Burgosdijital. PAH Burgos

viernes, 20 de junio de 2014

15 - 17 = - 2



Querido administrador,

haz el favor un momento.

Me han subido los garbanzos,

y el arroz, y los fideos

(que, por cierto, no los hay,

o, si los hay, no los veo),

y el aceite, y las judías,

y el pan, y el corte de pelo;

el vino, que, aunque mojado

con agua, se llama seco,

me lo ponen por las nubes

los alegres taberneros;

hoy me han cobrado el billete

del tranvía con aumento…

Y así, con tanta subida

-necesaria, no lo niego-,

como tú nada me subes,

voy descendiendo de peso,

y para llegar al viernes

me las veo y las deseo.

Querido administrador,

en el “suma y sigue” diestro,

medita sobre el problema

sencillo que te planteo,

porque, amigo, el “versolari”

no vive sólo de versos:

o me acortas las semanas,

o me alargas bien el sueldo.


Antonio Agraz. CNT, nº 903, 12 de mayo de 1938.

Imagen: Colas de ciudadanos ante un despacho de cartillas en Sevilla, junio de 1940