viernes, 29 de agosto de 2014

Pregúntale al desierto



¿A qué huele la lluvia que no cae?

¿A qué sabe la sangre que no brota?

¿Cómo suenan las trompetas que nadie toca?

¿De qué color es el cielo de las hormigas?

¿Quién sabe dónde se esconden los niños de las aldeas?

¿Por qué el día es más oscuro que la noche?

¿Queda muy lejos Comala de mis sueños?

¿Qué historias cuentan esas voces mudas?

¿Quiénes son esos monstruos que no temen por su apestosa vida?

¿Cuándo nos dejarán vivir en paz?

¿Alguien entiende por qué los demás no quieren hacer nada?

¿Quién se preguntará todo esto cuando ya nadie quiera saber?


José Carlos Iglesias Dorado. En Ni una más. Poemas por Ciudad Juárez. Selección y prólogo de Uberto Stabile. Amargord, 2014.

Imagen: Juan Rulfo. Niña corriendo en un portal de Jalisco, 1961.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Somos puños cerrados



Somos huelga en los muelles.
Nuestros brazos se cierran a descargar los barcos.
La vergüenza del hombre no resiste más tiempo
el insulto al trabajo.

Todos dicen que hay huelga en los muelles,
y nosotros decimos
que hay mucho trabajo.

Nuestros brazos son astas que sostienen la lucha.
Nuestras mentes trabajan.
Nuestros pechos trabajan.
Nuestros puños trabajan.
¡Estamos descargando!...

Descargando los siglos de sus máquinas-hombres;
ya no somos esclavos.
Descargando la historia de la voz de los ricos;
ya nosotros hablamos.
Descargando el sistema de las leyes que explotan;
ya nosotros pensamos.
Descargando el horario de los capitalistas;
el momento demanda el reloj de las manos.

Sigamos camaradas,
sigamos descargando
del sistema que explota nuestras masas
el esfuerzo de todos nuestros brazos.

Lancemos la ofensiva
en un soberbio empuje proletario,
nuestras mentes alertas,
nuestros brazos parados,
rechazando la carga de los muelles
mientras el rico insista en explotarnos.

Continuemos la huelga, camaradas:
¡Ya no somos esclavos!
Anunciemos el grito del presente:
¡Somos puños cerrados!

Julia de Burgos, 1938.
Imagen: Eugène Laermans. Una tarde de huelga, 1893.

martes, 26 de agosto de 2014

En el tute de esta vida



En el tute de esta vida

yo ya canté “los cuarenta”

y hasta canté “los sesenta”

-que me canten los cantantes

por su cuenta.


En el juego de la vida

yo me aposté ser poeta

-que me canten los cantantes

por su cuenta.


En el juego del amor

yo perdí hasta la chaqueta

-que me canten los cantantes

por su cuenta.


Yo estoy con el pueblo llano

que su sudor pone en venta

-que le canten los cantantes

por su cuenta.


Los cantantes,

que cambien el ritmo

que cambien la letra,

que recordar no es volver a vivir

que recordar es volver a morir.

Que cambie el cantante

que cambie la orquesta.


Que canten el beso

que canten la risa

que cambien la letra.


Gloria Fuertes. Mujer de verso en pecho. Cátedra, 1995.

Imagen: Balthus. La partida de cartas, 1948-50.

viernes, 22 de agosto de 2014

Un gran país



Vivo en un país tan grande que todo queda lejos:

la educación,

la comida,

la salud,

la vivienda.


Tan extenso es mi país,

que la justicia no alcanza para todos.


Lina Zerón. En Ni una más. Poemas por Ciudad Juárez. Selección y prólogo Uberto Stabile. Amargord, 2014.

Imagen: Tina Modotti. Elisa, 1924.

jueves, 21 de agosto de 2014

Los monstruos



Para donde te muevas los ojos te seguirán

por esa galería que acumula retratos

de quienes construyeron el sufrimiento.

Cada país suele mostrar temeroso

una pinacoteca de sanguinarios ladrones.

El servilismo del pintor no alcanzó a maquillar

rostros en los que el miedo y la ambición

se mezclan al orgullo que rodará por tierra

y a la certeza

de que Saint-Just no se equivocó

y en efecto el arte de gobernar

no ha producido sino monstruos.


José Emilio Pacheco. Los trabajos del mar, 1984. En Los trabajos del mar. Poesía IV (1979-1989). Visor, 2014.

Imagen: Velázquez. Detalle del rostro de Inocencio X, 1650.