viernes, 27 de febrero de 2015

La revolución



Ciertamente se acerca una revolución 

distinta a las habidas en la historia,

la de los chicos de Internet,

la de los facebook-man,

la definitiva.


La de los ex obreros

que añoran las obras

de tres mil euros mensuales

por manejar la excavadora.


La de los utópicos rebeldes 

que cambiaron los libros, los estudios

por tener siempre llena la billetera.


De anarquistas que odian las multinacionales

y lo cuentan colgándolo en el Twitter

desde su móvil de última generación.


La de los guerrilleros engañados

con zanahorias en forma de coches

y casas en propiedad.


La de los trotamundos que adoran viajar,

conocer otras culturas,

y añoran los cruceros,

los daiquiris en playas del Caribe

y no poder volver a Nueva York.


La de los pacifistas

que organizan debates revolucionarios

los viernes por la noche

en la barra del bar.


Ciertamente se acerca una revolución

distinta a las habidas en la historia…

la definitiva.


Roberto Menéndez. Desde la cornisa. La baragaña, 2015.

Imagen: Francis Picabia. La revolución española, 1937.

jueves, 26 de febrero de 2015

Como un pulgón



Yo no puedo tener un verso dulce

que anestesie a los niños

y mueva suavemente las hamacas como una brisa esclava.

Porque yo no he venido aquí a hacer dormir a nadie.

Además… esa tempestad ¿quién la detiene?


¡Eh, tú, varón confiado que dormitas! Levántate, recoge tus zapatos y prosigue…

Porque yo no he venido aquí a hacer dormir a nadie.


Hacia las cumbres trepan los dioses extenuados buscando un resplandor

Y aquí voy yo con ellos,

entre el sudor y el polvo de sus inmensos pies descalzos,

aquí voy yo con ellos, atropellado y sacudido, pero agarrándome a sus plantas como las pinzas de un insecto,

clavándome en su sangre

como un pulgón,

como una nigua… maldiciendo… blasfemando…


Porque yo no he venido aquí a hacer dormir a nadie:

ni a los niños

ni a los hombres

ni a los dioses.


León Felipe. Poesías completas. Visor, 2010.

Imagen: Alfred Kubin. El momento del nacimiento, 1902.

martes, 24 de febrero de 2015

El huaso Perquenco



Allá va el huaso Perquenco

en su caballo alazán

ocho gendarmes lo siguen

cuándo lo van a alcanzar

Tres muertes dicen que debe

el mango de su puñal

uno era un viejo avariento

con cara ´e necesidá

otro un tinterillo loco

que lo iba a denunciar

y el otro su propio hermano

que se la quiso jugar

Corran y vuelen si quieren

hasta que les dé puntá

yo sé que el huaso Perquenco

ni Cristo lo pillará

mejor es que no lo pillen

puede dejar la cagá

A medianoche llegó

cerca de la Rinconá

aónde el huaso del diablo

tenía a su pior en ná

Que se levante mi suegra

que se levante mi ahijá

aquí viene su pairino

a escuchar una toná

Debajo de un roble huacho

trató de desensillar

pero traía una libra

de plomo en la riñoná

Apure mi negra linda

maire de la caridá

y sáqueme esta basura

mire que ya no doy más

Al ver correr tanta sangre

ella no atinaba a ná

por poco no se desmaya

con qué lo voy a curar

sin vendas sin algodón

y sin agua oxigená

Cómo que con qué señora

con este mesmo puñal

y al otro día amanece

tan alto como un peral

En esto comparecieron

al trote la autoridá

claro que al huaso le habían

pasado ya la nombrá

y se les volvió a´cer humo

al fondo de la quebrá


Nicanor Parra. Hojas de Parra, 1985. En Chistes parra desorientar a la policía poesía. Visor, 2006.

Imagen: Mauricio Rugendas. Alegoría de la revolución.

viernes, 20 de febrero de 2015

Población del recuerdo



En esta soledad

que sólo puebla

el recuerdo,

estuvo la choza

donde vivíamos

en agosto.

Y por estas lindes

andaban la mula,

el perro

y las gallinas.


Todo me lo han cambiado

por un nudo

en la garganta.


Antonio Hernández. Indumentaria (1984-1986). En Antología poética. ICI, 1987.

Imagen: Robert Frank. Palabras, Mabou, 1977.