viernes, 31 de julio de 2015

Cuencos de vida



Llenad los cuencos de silencio,

de palabras,

pero nunca de obediencia.

Dejad que la obediencia se desangre en la boca

de quienes administran nuestra derrota

cada mil cuatrocientos sesenta y un días.

Y que se ahoguen todos,

los azules violentos, las rosas adulteradas,

los sindicatos con biodramina en vena,

los mercenarios de la solidaridad y sus bondades bélicas.

Que se ahoguen en su basura

de leyes tóxicas,

en sus mentiras de samaritanos yonquis del poder.


Llenad los cuencos y los días

con minutos y explosivos

y hacedlos estallar cuando os ofrezcan sus calendarios

llenos de trampas, pobreza, azufre.

Pero después,

vestíos con las mejores flores,

con las mejores palabras,

con la mejor música

y celebrad el final de los días errados,

el cese del dolor gobernado con azúcar y sangre.

Y cuando llegue la noche,

repletos los cuencos de risas y de bosques,

volved a empezar

como si nada terrible hubiera

ocurrido sobre la tierra.


Marta Navarro García. En Palabras de barricada. Una recopilación de anarcoversos. VVAA. (Coord. Fernando Barbero). Queimada ediciones, 2015.

jueves, 30 de julio de 2015

Poema café con leche para Antonio Orihuela



Hay mañanas

en que necesitas un poema

como un buen café con leche

y el milagro es que a veces

(sólo a veces)

lo encuentras,

quiero decir el poema

(que el café siempre te espera).


Hay días que se diría

(como dice Antonio Orihuela)

que los días se escapan

como perro muerto o vagabundo,

como nieve de infancia

o la desesperanza del presente

y entonces (es decir ahora,

en estos días que digo)

un hilo tenue de madre

quebrado en el recuerdo

como voz que alienta en la edad oscura

rescata el tiempo que habitamos,

estos días de tanta espera,

tanta espera vana

de domingo de resurrección.


Hay mañanas, digo,

en que el poema te espera

como un café bien cargado

y apunta al corazón,

hiere de muerte el desconsuelo.


Hay mañanas como esta

(de frío invierno

ausente de nieve)

en que dejo el periódico

(ahogado de mentiras)

y encuentro

(ya lo habréis imaginado)

un poema que espera

y una voz bien cargada

que dice

(de nuevo lo habréis imaginado,

es Antonio Orihuela)


Ya no están

en su sitio

los días.


Ya casi nada,

Antonio,

está en su sitio.


Sólo,

en su sitio,

exacto,

caliente,

bien cargado,

está el poema.


Porque el poema

como piedra,

corazón, mundo,

perro fiel, pájaro, río

o nube, mar, cal encendida,

siempre espera.

Incluso

en este tiempo de ideas muertas

y frías mañanas de invierno,

también ahora.


Incluso ahora

un poema

espera.


Antonio Crespo Massieu. Obstinada memoria. Amargord, 2015.
Imagen: Dennis Stock. Cafe de Flore, 1958.

miércoles, 29 de julio de 2015

Resumen de prensa



Infantas nacaradas que se esconden en el regazo de su vergüenza; ciudadanos que trasiegan rebajas como traficantes de sustancias narcóticas que se esnifaran el negocio; ministros que abortan las ideas que nunca han tenido seguros de estar ganando la cruzada contra el enemigo inexistente; poetas secos de vino, preñados de páginas en blanco que no encuentran versos a los que seducir; madres obsesionadas por los lazos con los que condenan a sus hijos; padres que corren porque no se corren, que disimulan su precoz eyaculación frustrada (re) cogiendo la mesa de la casa en la que no habitan; periodistas que olvidaron las preguntas; curas que no consignan sus perversiones; abuelas pluriempleadas; chulos sin putas a las que sangrar los pezones; niños enganchados a la videoconsola donde despistan su imposible futuro; presidentes que son secretarios; secretarios que van a los juzgados en nombre de los presidentes; piernas que valen los millones que no tenemos y millones de gentes buscando en la basura lo que la televisión no provee.


Paco Gómez Nadal. Terca resistencia. Amargord, 2014.

Imagen: El Roto

domingo, 26 de julio de 2015

Coplas al ingenioso libertario Lizanote de la Acracia



Lizanote de la Acracia,

inocente y libertario,

mamífero y visionario

de Reales Mundos Poéticos

sin Poder y sin patéticos

dominantes, dominados.


De tu lírica columna

al frente y contra la Norma,

rebelde de fondo y forma,

te escucho siempre gritar:

¡el capitán es el mar!,

¡que vivan los mundos curvos!


El Capital y el Estado

te negaron nombre y gloria,

te trataron como a escoria

del pensar y del sentir,

pues te atreviste a decir:

mi mundo no es de este reino.


Lizanote, en la asamblea

de tu Acracia natural,

-bien sabes mi afinidad-

levanto la mano y digo:

yo quiero bailar contigo,

mi mundo no es de este reino.


Conrado Santamaría