“Hay un pájaro que ha venido / y que no canta”
Santôka
Pájaro que no vino
y cómo canta
Jorge Riechmann. Ars nesciendi. Amargord, 2018.
Imagen: Amalia García Fuertes
“Hay un pájaro que ha venido / y que no canta”
Santôka
Pájaro que no vino
y cómo canta
Jorge Riechmann. Ars nesciendi. Amargord, 2018.
Imagen: Amalia García Fuertes
Una plaza en Bruselas:
sobre un caballo negro
de bronce,
a horcajadas, con aplomo,
la estatua de Leopoldo,
el genocida rey de Bélgica
y del Congo
y de la muerte
magnate,
albañil,
apóstol.
Jorge Camacho Cordón. Quemadura. Vitruvio, 2020.
Imagen: AP
El asesino, virtual;
las balas,
virtuales;
la cabeza,
real
mente
destrozada.
Salustiano Martín
Tú, que te mueres por decir nosotros,
prueba con el puñado de esdrújulas
que cada mes se caen con los ojos
empapados de vértigo y cemento.
Esta vez la viga de hierro le ha partido
el alma y todo lo demás
a uno de los nuestros. –Déjalo así.
El que subió a la construcción como si fuera único
tenía una edad como la tuya,
igual número de hijos,
tu mismo contrato temporal
y una jornada tan completa como tú
de piedra y máquinas al aire.
Cualquiera muere a contramano interrumpiendo
el sábado. Cualquiera, vislumbrándose de tierra,
dice nosotros y queda igualado.
Pero antes, en vivo, ¡qué falso el falso suelo!
Qué postizamente suena ahí mismo:
en las paredes tímidas del vecino,
prójimo devuelto a tembloroso pajarito
de olfatear grisú,
a ranita detectora del génesis,
a mula camicace o simplemente a piedra.
En vivo, probad en alto andamio los plurales
y ved quiénes son
los que una y otra vez tropiezan con el sol
y, estruendosamente, del nosotros,
caen.
María Ángeles Maeso. Basura Mundi, Huerga y Fierro, 2008.
Imagen: Herman Volz. Industrial Accident, 1942.
No se trata de estar ausente y solo,
tampoco es necesario dar la vida.
Es; ser parte de la unidad ardiente
y cercenar la cuerda que nos ata
al poder que vulnera nuestra historia.
Ahora. Justo ahora. Ha muerto un niño.
Y la vida, sin la fuerza,
se la apropian los hombres codiciosos,
los que habitan en casas sin colores,
los que rompen la paz y los silencios
con sus huestes de miedo y arrogancia.
Ahora. Justo ahora. Ha muerto un niño.
Y la música sigue con sus notas
confusas. Y las bolsas se desploman
con la orquesta y el mercado cae a plomo
a un abismo insondable de miseria
que es lucro del mezquino millonario.
Ahora. Justo ahora. Ha muerto un niño.
Los infelices, pobres sin jornal,
situados en las listas más largas del desahucio.
Los bancos asociados al estado,
no aplicarán su crédito al vencido.
Ahora. Justo ahora. Ha muerto un niño.
¿Dónde el proletario? ¿Dónde el obrero?
Recelosos del que vence,
lloran su temor vivo
después de la contienda y la derrota,
cuando el sol se olvidó de iluminarlos
—no encendió su luz en la batalla—.
Ahora. Justo ahora. Ha muerto un niño.
El tiempo continúa su andadura.
Ya no hay combates en las calles rotas
y violentas. Callaron las consignas
y la lucha, el amor y la esperanza.
Ahora. Justo ahora.
Ha muerto un niño asesinado:
otro
entre los miles
que nacerán mañana.
Javier Arnaiz. En Hablamos de ti, capitalismo. 25 años de Voces del Extremo. VV. AA. Coord.: Antonio Orihuela. La Vorágine, 2023.
Imagen: Miguel Brieva. Basado en una imagen del fotoperiodista Belal Khaled. Gaza, 17 de noviembre de 2023.