miércoles, 2 de diciembre de 2020

La zombioj


 

La Mezan Maron al Eŭrop´ avide

per platboatoj ili tranavigas,

kaj nek montaroj altaj nek arbaroj

plej densaj la invadon nun haltigas.

 

De Sud-Eŭropo ili jam atingis

la tunelbuŝon ĉe Kalezo, norde;

sturminte kaj policon kaj armeon

morgaŭ ili avancos transaborde.

 

Tujas la fina venko. Tiel mortis

tra la jarcentoj civilizacioj.

Sed, antaŭ tio, la pafilojn ŝargas

side, en siaj hejmoj, la zombioj.

 

 

Los zombis

 

Atraviesan ávidos el Mediterráneo

hacia Europa en sus barcazas,

y ni altas cordilleras ni los más densos bosques

detienen ahora su avance.

 

Desde la Europa del sur ya han alcanzado

la boca del túnel de Calais, al norte;

tras arrollar a la policía y el ejército

mañana avanzarán en la otra orilla.

 

La victoria final es inminente. Así murieron

a través de los siglos las civilizaciones.

Pero, antes de ello, cargan las escopetas,

sentados en sus hogares, los zombis.

 

 

Jorge Camacho Cordón. Quemadura. Vitruvio, 2020.

Imagen: Hughie Lee-Smith. End of the Festival, 1952.

martes, 1 de diciembre de 2020

[– ¿Sabe quién mató al Sr. Egea?]


 

Veinticuatro bofetadas,

Veinticinco bofetadas…

     Federico García Lorca

 

– ¿Sabe quién mató al Sr. Egea?

 

– Lo sé.

 

– ¡Pues dígalo inmediatamente!

 

– Yo me arrojé al vacío

   desde la estrella muerta

   y ya no tengo miedo de morir.

 

 

Javier Egea. Paseo de los tristes. Point de lunettes, 2010.

Imagen: Gottfried Helnwein. Self-Portrait with Smiling-Aid, 1973.

lunes, 30 de noviembre de 2020

BISBISEA LA CALUMNIA


 

La calumnia surgió de la impotencia.

Se muestra y se propaga con ingenuo disfraz,

bisbisea al oído del mezquino

para abrir un paisaje solapado

y urdir en su alevosa trampa la destrucción.

 

Eficaz porque siempre se protege en la duda

dejándola vibrar desde su lengua bífida.

Cuando muerde, pervierte y envenena

mientras encubre su perfil siniestro

bajo aquella sonrisa de bondad.

 

A veces nos rodean sus escamas

sin que podamos soportar su hedor.

Hidra de un infinito de cabezas,

roba el honor de todas las victorias,

modifica a su antojo el libro del pasado

y la verdad no alcanza a destruirla.

 

No hay protección posible contra su daño infame.

Solamente el desprecio consigue relegarla.

Solamente la borra nuestro olvido.

 

 

Justo Jorge Padrón. Resplandor del odio. Espasa Calpe, 1993.

Imagen: Odd Nerdrum. The Dentures, 1983.

domingo, 29 de noviembre de 2020

DINERO


¿Venderé mis palabras hoy que carezco de

utilidad, de ingresos, hoy que nadie me fía?

Necesito dinero para el amor, pobreza

para amar. Y el precio de un recuerdo, la subasta

de un vicio, el inventario de un deseo,

dan valor, no virtud, a mis necesidades,

amplio vocabulario a mis torpezas,

licencia a mi caliza

soledad. Porque el dinero, a veces, es el propio

sueño, es la misma

vida. Y su triunfo, su monopolio, da fervor,

cambio, imaginación, quita vejez y abre

ceños y multiplica los amigos,

y alza faldas y es miel

cristalizando luz, calor. No plaga, lepra

como hoy; alegría,

no frivolidad; ley,

no impunidad. ¿Voy a vender, entonces,

estas palabras? Rico de tanta pérdida,

sin maniobras, sin bolsa, aun sin tentación

y aun sin ruina dorada, ¿a qué la madriguera

de estas palabras que si dan aliento

no dan dinero? ¿Prometen pan o armas?

¿O bien, como un balance mal urdido,

intentan ordenar un tiempo de carestía,

dar sentido a una vida: propiedad o desahucio?

 

 

Claudio Rodríguez. Alianza y Condena, 1965. En Poesía completa (1953 - 1991). Tusquets, 2001.

Imagen: Béla Tarr. Sátántangó, 1994.

 

sábado, 28 de noviembre de 2020

LA CAMISA DE LA SERPIENTE


–Ningún     cuento     popular     comenzó

jamás así: érase una vez un presidente…

    NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA

 

vi la camisa de la serpiente fuera de su cuerpo, una pincelada de cianuro que hacía más pálida la cuadrícula de las urbanizaciones. el fabricante patriótico había evolucionado de urraca hacia cuco, asuntos de regularidad con que la primavera se enfrenta al enemigo. vi al hombre peinado convertido en coleccionista de gangas: portaviones, dardos contra la vía láctea, diccionarios de inglés. el bien y el mal poco importan a este lado de ti, boca preferida por el defecto, parlamento sembrado por un discurso de élitros. podemos, claro que podemos dormirnos como el cuervo en la higuera de la sacristía, echar una ojeada al depósito de cadáveres de los periódicos, mortificarnos con las debilidades de la democracia. podemos cambiar de cuadriga, una mejora en el trabajo, cuatro cajas de leche, dos barbacoas los días festivos. vi las cuarenta monedas a caballo por el aliento de la penitencia, muchachos condecorados con una guirnalda de mejillones. los ciudadanos en el trastero de los contadores del gas, bobadas que no pueden evitarse. y tú, a quien llamaré inhibición como una chica que se coloca la raya de las medias en la fila del cine. lo que observo son expediciones sentimentales a la cautividad. a buen seguro era mi país. imagino que tengo derecho a decir qué lástima, presidente, estos tiempos de guerra.

 

Juan Carlos Mestre. La casa roja. Calambur, 2008

Imagen: Wolfgang Mattheuer. Der übermütige Sisyphos und die Seinen, 1976.