jueves, 21 de noviembre de 2019

EL MURO


Cuando muere un muro,

nace otro.


No tarda mucho.


Y nace más largo.

Y nace más alto.


Y crece más fuerte.


A su alrededor,

siempre cadáveres.


De vivos. De muertos.




EL MUR

Quan mor un mur
en naix un altre.

No tarda molt.

I naix més llarg.
I naix més alt.

I creix més fort.

Al seu voltant,
sempre cadavers.

De vius. De morts.




Marc Granell. Tard o d´hora. Editorial Denes, 2006. Traducción: Conrado Santamaría.

Imagen: Fabio Bucciarelli. Frontera entre México y Estados Unidos, 2018.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

ME DEDICO


Me dedico a pisar charcos

Porque no puedo patear

Algunas cabezas.

Voy por ahí

Cazando mariposas

Porque no puedo

Disparar a los buitres.

Cuento ovejas en mis desvelos

Cuando es el lobo

Quien me quita el sueño.

Aligero mi corazón

Comiendo pechuga de pollo

Cuando son otros cerdos

Los que me suben el puto colesterol.




Fermín Alegre. En Palabras de barricada. Una recopilación de anarcoversos. Coord. Fernando Barbero Carrasco. Queimada, 2015.


Imagen: Teun Hocks
 


martes, 19 de noviembre de 2019

(Anti-España, 3.)


No sé quiénes tendrían que producirnos más horror: si los del «Caiga quien caiga», los del «Aquí va a haber que tomar una determinación» o los del «Esto lo arreglaba yo en veinticuatro horas». ¡Dios, pero qué tenebrosamente españolas suenan estas frases! ¿Qué tradición de rencor inextinto, de maldad infligida o padecida, ha podido dejar en el alma de los españoles un poso tan siniestro? ¿Qué ha podido marcar a fuego semejante impronta, para cuyo espíritu no se me ocurre ahora ningún nombre más propio y expresivo que el de «mentalidad sumarísima»?

Sin embargo, a veces parece entreverse en tales actitudes, al menos en la tertulia del café, un elemento de histrionismo: mostrarse sumarísimo, bramar henchido de santa indignación, reiterando el testimonio de cuán acérrimamente enemigo se es de la gentuza, suena también, afortunadamente, a un viejo y gastado número de teatro malo.




Rafael Sánchez Ferlosio. Vendrán más años malos y nos harán más ciegos. Destino, 1993.

Imagen: Carlos Bosch

lunes, 18 de noviembre de 2019

LOS DESAPARECIDOS


Hay desaparecidos que desaparecen

porque quieren desaparecer,

porque les cae todo el cielo sobre los hombros

y ya no sienten el suelo bajo los pies.

Hay, en cambio, otra clase de desaparecidos.

Estos no quieren desaparecer,

solo quieren

hacer que el cielo esté en la tierra
                                       
y que el suelo

sostenga y alimente a todos por igual.

Estos desaparecen porque les hacen desaparecer

aquellos que quieren que el cielo

siga estando cuanto más alto mejor

y que el suelo continúe

siendo un campo de tortura y de batalla.

De uno en uno,

de tres en tres,

a veces a puñados

se los llevan.

Eficientemente.

Silenciosamente.

Caninamente.

De la noche a la mañana

ya no están donde tenían que estar,

donde querían estar.

Como si el cielo,

como si el suelo

se los hubiera tragado.

Y nadie ya los vuelve a ver.

Nunca más.




ELS DESAPAREGUTS


Hi ha desapareguts que desapareixen
perquè volen desaparéixer,
perquè els cau tot el cel damunt els muscles
i ja no senten
el terra sota els peus.
Hi ha, però, una altra mena de desapareguts.
Aquests no volen desaparéixer,
només volen
fer que el cel siga a la terra
i que el terra
sostinga i alimente a tots per igual.
Aquests desapareixen perquè els fan desaparéixer
aquells que volen que el cel
seguesca estant com més alt millor
i que el terra continue
sent un camp de tortura i de batalla.
D´un en un,
de tres en tres,
a vegades a grapats
se´ls enduen.
Eficientment.
Silenciosament.
Caninament.
De la nit al matí
ja no estan on havien d´estar,
on volien estar.
Com si el cel,
com si el terra
se´ls hagués engolit.
I ningú ja no els torna a veure.
Mai més.




Marc Granell. Tard o d´hora. Editorial Denes, 2006. Traducción: Conrado Santamaría.

Imagen: Michael Ackerman.