viernes, 29 de diciembre de 2017

ANTECOMIENZO



No detenerse.

                                   Y cuando ya parezca

que has naufragado para siempre en los ciegos meandros

de la luz, beber aún en la desposesión oscura,

en donde sólo nace el sol radiante de la noche.


Pues también está escrito que el que sube

hacia ese sol no puede detenerse

y va de comienzo en comienzo

por comienzos que no tienen fin.





José Ángel Valente. Interior con figuras (1973-1976). En Punto cero. Poesía 1953-1979. Seix Barral, 1980.

Imagen: Amalia García Fuertes. Montreux, 2017.

jueves, 28 de diciembre de 2017

COMIDA DE NEGOCIOS



En todo negocio se compra y se vende
Se vende y se compra todo
Lo que es materia de negocio

El negocio no es una realidad
Es un proceso que siempre se da en presente
No se crea ni se destruye
Simplemente se transforma se informa
Se deforma se reforma se forma

Por mucho que nos fijemos
Nunca veremos el negocio
Como concepto
Habita en un cielo cognoscitivo
Común a todas las religiones
De ese asombroso proceso solo nos ha sido dado
Ver sus manifestaciones externas
En la Magna Opera Humana

Creo que no invento la pólvora o el polvorín si digo
Hay negocio porque hay beneficio
Pero quién se beneficia
De que dos líneas paralelas se unan en el infinito
Alguien ha ido allá a comprobarlo
Entonces por qué está en los libros
Algo hay que hacer
Si pactamos cobardemente con esto
Nos tenemos que comer todo lo demás
Quién se beneficia entonces de nuestra mala digestión
Y quién se beneficia de que el busto pétreo de Janáček
Acabe encima del microondas
O de que la mirada fija del Che
Nos vigile desde la pared
Justo arriba de un nuevo y catódico triunfo de la matemática
Injusta del neocapitalismo
En directo y para todo el mundo
Quién se beneficia si un niño
Un niño pequeño queda despapado
Por causas ajenas a nuestra responsabilidad
Cuando si un niño un niño pequeño
Queda sin la voluntad o posibilidad de decir papá
Nos señala a todos de frente
Dónde escondernos de ese diminuto dedo
En los balsámicos mensajes publicitarios
En la estadística justificadora de todo
En las metáforas calculaditas de siempre
O es mejor cantar O mio bambino caro

Alguien me puede decir
Cómo y dónde y desde cuándo y por qué
Alguien se beneficia
Si hospitalizan a un joven
Durante más de un mes
En contra de su voluntad
Y la vacuna no llega
Si se deshielan los polos
Y los helados de chocolate
Y resulta que después de tanta tinta
Tenemos el mar en la puerta de casa
Si a alguien se le va la mano
Y una ciudad entera y verdadera
Se queda sin aire
Al que llamar aire
Sin sol sin nubes sin noche
A las que llamar sol nube noche
Si el poeta se reprime
Y en un poemita multicolor y desenfadado como éste
Donde podría decir cualquier cosa
Que no se le tendría en cuenta
Va y no dice nada que no se sepa comohacentodos
Quién le tapa la boca para que se calle comohacentodos
Quién se beneficia de que haga el ridículo comohacentodos
Quién de su impotencia de sus dudas de su miseria espiritual
Quién se va tranquilo cuando se juntan dos mentes honradas y a
       resguardo
Y no llegan a ningún lado
Quién ha ocultado las metas originales
Y nos ha puesto delante una zanahoria
Hueca a la que nunca llegamos
Alguien me puede decir de quién es la mano que sostiene la caña que sujeta esa zanahoria tan grande que no nos deja ver lo que pasa de verdad para que no nos planteemos nada al respecto y todo siga como el de siempre quiere que siga para que todo esté tapado por una zanahoria hueca me supongo tan gigantesca y apetitosa que invisibiliza hasta la caña de la que pende oscura y magistralmente asida por la mano que debe ajustar pensamos algunos los engranajes de la gran máquina y mover nos tememos muchos los hilos de este guiñol en el que todos somos corderitos sacrificados a la buena digestión del depredador y señalar colegimos todos quién come de sus migajas y quién llora y quién tiene que ir a la escuela y quién tiene que vender a los suyos y a quién se encadena y quién es digno y quién no existe y quién es dios y quién orejasrrojas y quién el centauro y quién el jefe del barrio y quién el gran entonao y quién el insomne y quién el emigrante por amor y quién el salvador de la patria y quién el solitario y quién el asesino y quién el hombre invisible y quién la santa y quién la tonta y quién la reina de corazones y quién la puta de buenos sentimientos y quién el genio y quién el ingenuo bardo y quién el astuto mercader y quién el trepador aventajado y quién debe triunfar ya marchito y quién debe dejar su tierra y quién debe oficiar la ceremonia y quién debe morir de mala manera y quién debe vivir torturado y quién debe de ir al cielo en el acto y quién hace de don nadie y quién sabe de dónde viene y quién a dónde va y quién es quién y quién es quién para decir que no es quien se beneficia de absolutamente todo lo que se beneficia la mano que todos besamos


José García. TIEMPOS TREMENDOS. EXTREMO TOUR. Editorial Caracol, 2017.
Imagen: Gottfried Helnwein

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Sobra comida china en el frigo



Sobra comida china en el frigo

o tu manera

de arreglar el mundo

en una tragaperras.


Sobran los mantas negras

deshechos por las mareas

y que resuelven con un croissant

en el café de la esquina.


Sobra que canceles

la tarjeta del bingo,

o que decores la casa

con muebles del Ikea.


Sobran los hombres

que recogen el pan que tiro.

Sobra el Chanel homicida

que anilla mi cuello.


Sobran los besos

que me das en la cara.

Sobra el tonto

que inventó

los corazones lentos.


Sobra tu soberbia

con sabor a ginebra tridestilada.

Sobra la ropa

que sobra en el armario.

Sobran los niños muertos

en primera plana.


Sobra el rollito zen

de poeta chungo

que me marco.


Sobra

que ya me resbalas

y que yo tropiece

en tu charco de la nada.





Sagrario Manrique. Arderás entre todas las mujeres. Amargord, 2017.

Imagen: Robert Doisneau. Mademoiselle Anita, 1951.

martes, 26 de diciembre de 2017

Está echada la cuenta, la balanza



Está echada la cuenta, la balanza

registra el peso exacto,

y a las puertas los persas con sus armas

amagan. Ya no hay tiempo.

Oigo la crepitación de mi piel

como un calambre negro. Se derriten

los muros en las sombras

y exudan alcanfor, la angustia vieja

de la semilla estéril.

Han cosido mis párpados

con cáñamo y el grito se retuerce

en la garganta: ¡Tiempo,

ya no hay tiempo! Me tiro

de la cama y a tientas voy buscando

debajo de la mesa las cortezas

del queso enmohecido, mi mejilla

aún caliente del bofetón paterno,

el talento enterrado en las raíces

finísimas del miedo. Voy buscando

las manos amputadas, el cuchillo,

el vómito y la sangre:

la borra insacudible

de la culpa y sus nombres, los escombros

de todo y la viscosa

escoria de la desesperación. 


Pero no hay tiempo,

han llegado los persas y ardo con el silencio.






Conrado Santamaría. La noche ardida. Ruleta Rusa Ediciones, 2017.

Rembrandt. El festín de Baltasar, c. 1635-1638.