martes, 31 de octubre de 2017

DEFINICIÓN DIFÍCIL



Para Antonio Gamoneda


Dígame Vd., quién es obrero en este

trance, cuando se apura el trago

final, y ni brazos ni pechos

responden sino para la súplica.

Vd. que tiene radio, ¿oyó la grave

definición? ¿Quién la lloraba? ¿En qué

lugar del mundo?

                                   De su mina oscura

sale el hombre a morir, y ya no eleva

más instancias. Con su trabajo acaban

sus días. Y, en el último, entierro.


Vd. que hace discursos, ¿es capaz

de decir lo que en su mísera aldea

sigue siendo mi padre, desde siempre,

con sus 70 años y su próstata?


Los que cavan su tumba, ¿se merecen

el calificativo? Los que luchan

brazo a brazo con Dios, y caen vencidos,

¿qué sueldo ganan?

                                               Ayer tarde estuve

con un amigo, y dedicó ese tiempo

entero a su cabeza dolorida.

(Sin que cayeran gotas de su frente, ¿en cuánto

ciframos su jornal?)

                                   Hay quien se ríe

trabajando; pero otros hacen música

trágica sólo de pensar. ¿Y cómo

y en qué cifrar el sueldo de estos últimos?


“Un obrero murió por accidente”.

Lo dicen los periódicos. Pero ese que agoniza

en sus propias entrañas, ¿a qué “Mutua”

recurrirá la viuda, si su muerto

va por la calle y habla y hasta come?


Hay un obrero trágico. No gana

sueldo. No le afiliaron al nacer

sino a su carne doliente y sombría.


Y, al fin, se muere, y lo entierran sin otra

vanidad que su pobre peso muerto.

Como otro más… o menos.

                                                           Y como ni se mueve,

ni protesta, lo llevan a la fosa

común, diciendo: “Aquí va un vago; aparten.

No sea que se caiga y no haya entierro”.





Gaspar Moisés Gómez. Sinfonías concretas. Diputación Provincial de León, 1970.

Imagen: Pedro Luis Raota

2 comentarios:

  1. Hasta que 'la voz', toda e íntegra 'la voz',
    surja clara y poderosa desde la raíz...

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  2. ... y acabe con el trabajo asalarido, que destruye todo rastro de humanidad, y con este modelo de sociedad, que, encima, desprecia a quienes lo ejercen. Pero para que surja "la voz" hay que empezar a aclararse la garganta y entonar gritos de guerra. Salud!

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