sábado, 12 de septiembre de 2020

LA ESPAÑA DE LA TRANSICIÓN


El rey Juan Carlos I está algo hinchado,

y algo sordo, no oye a los periodistas.

Fue el dueño de un rato largo de la Historia.

Y ahora habla con los muertos mucho rato,

con su padre, a quien ya ha vuelto a ver en sus sueños.


El ex-presidente Adolfo Suárez

se convirtió en el hombre invisible.

Murió su esposa, se entristeció para siempre,

y envejece en un lugar desconocido.

No recuerda nada porque nada hay que recordar.


El escritor Camilo José Cela se murió

como muere la gente corriente.

Parecía inmortal y eterno, pero no lo era.

Su viuda aparece muy de tarde en tarde

en la prensa española, pero ya nadie la recuerda.


El ex-presidente Felipe González

se divorció y se fue con una más joven.

Sale de vez en cuando en las televisiones.

Parece un hombre bueno,

pero solo es un hombre envejeciendo.

Da consejos y opina de economía y de mercados.


La ex-miss del universo Amparo Muñoz

se disolvió tristemente

en un piso de Málaga.

Dijeron que era una drogadicta y que por sus venas

corría la España de los años setenta.


El actor Fernando Fernán Gómez

se murió de la misma forma

que Camilo José Cela.

Cuando murió,

murió una forma de ser español.


El gran Santiago Carrillo, el último comunista,

se morirá un día de estos,

tal vez ya esté muerto ahora mismo.

Resiste, porque el comunismo latió en su corazón

como una santa campana de penicilina.


La gente se muere o está a punto de morirse.

Se murieron poetas a quienes ya nadie lee

como Gerardo Diego y novelistas oscuros

como Torrente Ballester; y Gerardo y Torrente

parecen ahora mismo el mismo muerto,

el mismo fiambre, gemelos españoles.


El juez Baltasar Garzón ha engordado

y está envejeciendo.

Persigue a los fantasmas que no persiguieron

aquellos que ya también se volvieron fantasmas.

Fantasmas que no persiguieron

a otros fantasmas más antiguos,

porque entre los fantasmas la antigüedad

en el cargo se llama Historia de España.


Me dan pena los muertos españoles.

Oh, sí, qué pena dan los muertos españoles.


¿No te parece?, hermano mío, mi compatriota.




Manuel Vilas. Gran Vilas, 2012. En Poesía completa (1980-2018). Visor, 2019.

Imagen: Manuel Barriopedro

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