Los eternos ilotas del mendrugo,
enamorados de su esclavitud,
hacen de la paciencia una virtud
para dormir un siglo bajo el yugo.
Es el instante, la hora,
que se preñen tus acentos
con los acordes violentos
de una diana redentora,
que la turba que hoy implora
haga pedazos la cruz
y alce altiva su testuz
en un gesto de violencia
para que hable la Conciencia
el lenguaje de la luz.
Lira hermana del “Valjean”
y del trágico “Gavroche”,
que ruedan en la gran Noche
sin caricias y sin pan,
no rindió tu libre afán
lo inestable de la suerte
porque en lo triste y lo inerte
llevaste de vanguardiero
el genio augusto y señero
del vigoroso Almafuerte.
Y serás la escarnecida
y mil veces lapidada,
pero por ley la inviolada:
en las luchas de la vida
la recua liberticida
de rutilantes preseas,
que en sus vistosas libreas
cifra su triunfo indecente,
bajará su estrecha frente
al peso de tus ideas.
Como en pública subasta
el eterno Dios-metal,
en el terreno social,
abrió un abismo en la Casta,
pero mi pasta es tu pasta,
idéntica es la materia,
aunque en la mundana feria
la vieja astucia burguesa
logró amasar su riqueza
con sangre de la miseria.
La ley, que es la burguesía,
hizo del Pueblo un peldaño
y al convertirlo en rebaño
anuló su rebeldía;
por una rara ironía
el Pueblo manso, después
de arrodillarse a los pies
de su dueño soberano,
se volvió contra su hermano
por capricho del burgués.
Que el hombre sienta y comprenda
que un amo inconsciente y ruin
lo transformó en arlequín
de su gran carnestolanda;
que, cuando la lucha emprenda,
han de surgir los sicarios
con prejuicios milenarios,
porque el esclavo y rufián
nunca comprendió al Titán
en sus gestos libertarios.
No llores sobre el despojo
de tu Derecho ultrajado,
álzate con gesto airado,
viril, libertario y rojo,
con el verdadero arrojo
de la entereza moral:
el triunfo de un Ideal
no se consagra gimiendo,
sino luchando, rugiendo
la gran Protesta social.
Fomentemos la Igualdad
frente al secular prejuicio,
cerremos el precipicio
en la humana sociedad,
que, al surgir la libertad
con su triunfo soberano,
se estreche el género humano
como un cuerpo indivisible
y arroje el lastre inservible
del esclavo y del tirano.
Carlos Molina. Cantándole al Pueblo. Cantos libertarios. Segunda parte: Poemas rurales. Prólogo: Emilio Frugoni. Editorial Cisplatina, 1956.
Imagen: Keith Haring, ACT UP Ignorance=Fear SILENCE DEATH, 1989.

No hay comentarios:
Publicar un comentario