Viene la luna rielando
sobre un tambor de herraduras,
y su corazón de pájaro
se posa sobre tu cuna.
Tu madre te está arrullando;
mientras achucha tu cara,
un manantial de pureza
por tus labios se derrama.
Vera, murmullo de viento,
párpado de la alegría,
fresca luz de manantiales
galope de crines tibias.
Duérmete, Vera, mi niña,
duerme semilla de amor;
que el sueño mece tu nombre
mientras grana esta canción.
Hay un lucero dormido
que despierta en tu mirada;
hay una luna lunera
que Lorca deja en tu cara.
La noche llega trotando
sobre un beso de ternura,
para regalarte, Vera,
nanas de savia y espuma.
Duérmete, Vera, mi niña,
duerme semilla de amor;
que el sueño mece tu nombre
mientras grana esta canción.
Eladio Méndez. En Voces del Extremo: Poesía y Memoria. Burgos – Gamonal. VV. AA. Coordinación: Amalia García Fuertes y Conrado Santamaría Bastida. Ediciones Cimarrón, 2026.
Imagen: Sliman Mansour. Maternidad, 1986.

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