miércoles, 17 de octubre de 2012

Cartas españolas


IV

Es curioso que aquellos ladrones, fulleros y timadores,
procedentes de las clases bajas, algunos con experiencia penitenciaria,
es decir, los que hicieron el capital inicial para su negocio
con la extorsión, hoy educan a sus hijos conforme al doctor Spock. 

Los mandan a colegios privados: hincar los codos,
machacar el latín,
saber quiénes eran los estoicos,
leer las Escrituras,
aprender en unos cuantos idiomas el “Padrenuestro” y “Dios te salve”,
mejorar el genotipo con el sello dorado de la educación. 

Eso es, sencillamente, convertirse en hidalgo,
en la clase superior.
Llamarse “nueva élite”,
llevar sombreros europeos. 

Despreciar a los padres, por la plebeyez, por el mal gusto, por el mal
tono,
la mala pronunciación,
y… ¡por el olor, el olor!... 

Olesia Nikoláyeva. La hora de Rusia. Poesía contemporánea. Visor, 2011
Traducción: Marta Lloret Llinares
Imagen: El lazarillo de Tormes. Goya.

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