domingo, 2 de diciembre de 2012

Los pollos tontos cansan (si no eres un pollo)


Los pollos tontos cansan (y los lanzas de una patada contra la gatera)
Y te dan ganas de aplastarlos
Y te asquea –cuando los ves desplumados- su piel tumefacta 

Eso te pasa también con el sufrimiento de los hombres
Que te cansas de contemplarlo
Y los terminas odiando (despreciando: es
la palabra) por su debilidad y por su dócil
Estupidez (pero lo que de verdad odias es su exasperante simpleza) 

Y de amarlos (eso decías)
De amar su futuro extraordinario
            (y dichoso) pasas a despreciarlos (esa es
            la palabra: pero lo que de verdad dejas de apreciar es lo que de ellos
            hay en ti) Y te dan ganas de lanzarlos a patadas
Contra todas las gateras del mundo
Y te asquea el cuero tumefacto de sus desnudeces (cuando los ves
            desplumados –tantas veces- como pollos estúpidos:
            a los que odias) 

Pero un día los quisiste (y hablabas del porvenir) 

Es la línea del desprecio: la ofuscación
Es tan delgada (y los espejismos
            y la espera traicionada)
 

Matías Escalera Cordero. Grito y realidad. Baile del Sol, 2008

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