martes, 17 de diciembre de 2013

Las hermanitas de los pobres



Qué sería de los pobres

sin las hermanitas de los pobres.

Quién les consolaría,

les salvaría del suicidio,

les haría felices.

Y cuántas hermanitas:

una hermanita para cada pobre...

La hermanita estrella de los cielos,

la hermanita paloma de los parques,

las hermanitas flores de los jardines,

las hermanitas barquitas de los puertos.

Va un pobre,

contempla las barquitas,

y piensa: no soy tan pobre

si puedo contemplar las barquitas...

Las hermanitas fuertes,

la hermanita fiambrera,

las hermanitas tabernas,

¡ah, las hermanitas tabernas de los pobres!

La hermanita tristeza...

La hermanita noche:

quién acoge a los pobres

tan dulcemente como la hermanita noche.

Las hermanitas alucinaciones.

Tengo alucinaciones,

le dice un pobre a otro pobre.

Cuánta compañía hacen las alucinaciones...

La hermanita ciudad

llena de paseos y de árboles

por donde van tranquilos los pobres...

La hermanita libertad

que un día los despierta...

¡Vivan los pobres!


Jesús Lizano. El ingenioso libertario Lizanote de la Acracia o la conquista de la inociencia. Virus editorial, 2009.
Imagen: Bruce Gilden

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