sábado, 7 de diciembre de 2013

Strada dell’abbondanza



A fuerza de explotar a los esclavos

y robarse dinero público,

hubo auge en los negocios. Así los ricos

se volvieron más ricos, mientras los pobres

redoblaban su hambre y su miseria. La ciudad

desbordó sus antiguos límites, perdió sus rasgos

originales, fue construida

según los lineamientos del imperio. También el habla

se corrompió con los hablantes. Y el lujo

entró como la hiedra en muchas partes.

Combatieron el tedio con la droga.

Nos legaron imágenes de sus actos sexuales

como extraño presentimiento

de su fragilidad. Y entre robos

y asesinatos por dondequiera, el terror

extendió su dominio. Miedo en la alcoba

y pánico en la calle. Furias y penas.

Sobre todo odio

proliferante. Porque el bien camina

pero el Mal corre (y no se sacia nunca).

Todo esto sucedió en Pompeya, la víspera

del estallido del Vesubio.


José Emilio Pacheco. Los trabajos del mar. ERA, 1984.
Imagen: Víctima de la erupción del Vesubio en Pompeya.

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