viernes, 30 de mayo de 2014

De “¿Por qué gritamos?”



A ver si tengo suerte

y me hacen un ERE

para que puedan despedirme por nada

y así me lleguen a contratar

por cuatrocientos euros las ocho horas.

Que ya lo dicen los grandes banqueros y protohombres,

que el dinero no da la felicidad

y lo importante es tener trabajo.

            A ver si, con un poco de suerte,

privatizan hasta el aire

para que mis hijos sepan 

lo que es pasar hambre,

¡que ya está bien de tanto capricho!

            A ver si hay suerte, añado,

y viene un nuevo espadón

para que me entierren en una cuneta,

que se está poniendo muy caro eso

de las flores y las lápidas,

y con eso no hace falta que a uno lo incineren.

            A ver si España va bien 

y cuadran las cifras de la macroeconomía

y nuestros embajadores ante los bancos

entran en los rankings de los más poderosos;

aun a fuerza de leyes execrables,

de medidas vomitivas,

de la matemática del horror

y de riquezas repugnantes,

para que podamos elegir democráticamente

entre matarnos de felicidad ajena,

o morirnos del propio asco.


Rubén de la Peña. En ¿Por qué gritamos? Ángel Barredo, Mario de la Peña, Rubén de la Peña, Marcos Erro y Rufino Hernández. Ediciones El Perdigón, 2014.

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