sábado, 3 de mayo de 2014

El amor en tiempos del despido libre



No se miran ni son animales.

Vienen del río de la vida

y son señor y señora de agua.


Berrean saturados de antiguo testamento.

Se huelen y en la punta del alma

reconocen un sabor

que la naturaleza fabrica en serie.


Se aprietan entre sí como las flores

del efímero mes de mayo,

con la fragilidad de los sábados en guardia.


Se husmean sabiéndose marchitables.

Se horadan con el grito de los gallos

que atraviesa tumbas,

el que llega de memoria

hasta aquí mismo

y me hace cerrar los ojos.


Se lamen. No pueden pronunciar

sus nombres. Ni sonreír.

Ni pensar en mañana.

Que es el tuyo o el mío,

pero no el de ambos.


De ellos no salen palabras,

sino agua.


Y esos sonidos

que la naturaleza fabrica en serie.


María Ángeles Maeso. Basura mundi. Huerga y Fierro, 2008.

Imagen: Dorothea Lange. California, c. 1930

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