sábado, 25 de junio de 2016

Canción de vísperas



¡Qué vida la que vivimos

en estos años de muerte!

¡Qué vida la que morimos!


El ojo del policía,

abierto de noche y día.


La espada del matador,

de flor en flor.


Sobre la pista,

el enano equilibrista.


La sangre pulverizada

flota en el viento

como tierra colorada.

El viento, largo lamento

sobre una llanura helada.

Luego puede ser que nada,

uno puede ser, o ciento.

Alta la noche y cerrada.

Pero huele a lluvia el viento.




Nicolás Guillén. La paloma de vuelo popular. Losada, 2005.

Imagen: Heinrich Hoerle. El trabajador, 1923.

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