recuerdo que hubo un tiempo en el que fui un mastín atado a la puerta de una lonja
en un páramo en Castilla
en lo devastado de aquel destino aprendí la torpe rutina de los astros
y la oscura lujuria que habita en la avaricia de los hombres
contemplé también la fragilidad de los climas
y en lo más profundo del invierno deseé a la muerte
como a una virgen enferma
podría hablaros del silencio que habita en la respiración de las víboras
del oscuro furor que todas las primaveras se posa sobre la espalda de los carneros
allí donde los amos vomitan su inmenso desprecio por ellos mismos
ahora bien
si queréis saber cuál de todos fue el mejor día de mi vida
os diré
que fue aquel en el que el hijo del dueño de la cadena que me tenía amarrado al muro fue coceado hasta la muerte por un ciervo dorado
que surgió como una tormenta en mitad del verano
algo debía intuir aquel hombre
porque ese mismo día en mitad de la noche regresó a la lonja
cargó su escopeta
y descerrajó dos tiros sobre mi frente
páramo de estrellas
Manu Gil. En Voces del Extremo: Poesía y Memoria. Burgos – Gamonal. VV. AA. Coordinación: Amalia García Fuertes y Conrado Santamaría Bastida. Ediciones Cimarrón, 2026.
Imagen: Keith Alexander

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