lunes, 7 de octubre de 2019

CAMPANA DE GAUSS


Anormal. Ser anormal,

vivir como anormal.

Lo anormal como humano.

Lo anormal como esencia.

Lo anormal como fuente de vida.

Lo anormal como principio rector.


Porque hay una caja heterodefinida

en la que quieren que vivas, un aire

químicamente establecido que inhalar,

una historia verídica,

un mapa oficial.


Nosotros, los anormales

no encajamos.

Nos encajonan

pero no encajamos.

Ni en el ejército

ni en la escuela

ni en el partido

ni en la escolástica

ni en la familia

ni en los cánones diversos

ni en el mercado del arte

ni en ningún mercado.

Outlayers.

Perdedores.


Y ellos, los normales,

con sus mofletes sonrientes,

sí encajan.

Tiene su cuerpo la forma exacta de la caja.

Flotando en el mainstream,

encantados de conocerse,

heteroidentificados,

a la moda, sobre caballo ganador,

en la mímesis, asimilados,

clones para el patriarcado,

el capitalismo, las jerarquías,

vaciados en su ser,

pero identificados con su estar.

A un alto precio triunfadores,

vacíos pero cool y con laureles,

con un lugar bajo el sol,

con opción a cargo, a título,

a un puesto en el escalafón.


Uníos anormales de la tierra.

Uníos anormales de la tierra.

Uníos anormales de la tierra.

Cada cual con su hándicap,

con su opción, su circunstancia,

con su idea, con su praxis,

con su perversión, con sus fetiches.

Cada cual unido a cada cual

para abolir la norma.





Bernardo Santos. De la estirpe burguesa. Amargord, 2018.

Imagen: Roger Ballen. Gooi Rooi, 2012.

domingo, 6 de octubre de 2019

LOS HOMBRES NUEVOS


Sí.

Hemos perdido la fe

y un inmenso mar nos queda

de vacío en los templos.

Hemos perdido la fe.

Tenemos ya todo el sitio

para la esperanza.




Manuel Fernando Macías. En Voces del Extremo: poesía y capitalismo. Fundación Juan Ramón Jiménez, 2008.

Imagen: Conrad Felixmüller. Heimweg (Viehweg und Sohn), 1921.

sábado, 5 de octubre de 2019

[Siempre pensando en huir]



Siempre pensando en huir

siempre remando en un lago.




Antonio Orihuela. Campo unificado. Olifante, 2019.

viernes, 4 de octubre de 2019

[Me encontré de regreso en la ciudad sepulcral...]


Me encontré de regreso en la ciudad sepulcral donde me molestaba la vista de la gente apresurándose por las calles para sacarse un poco de dinero unos a otros, para devorar sus infames alimentos, para tragar su insalubre cerveza, para soñar sus insignificantes y estúpidos sueños. Se entrometían en mis pensamientos. Eran intrusos cuyo conocimiento de la vida era para mí una irritante pretensión, porque yo estaba seguro de que era imposible que supieran las cosas que yo sabía. Su conducta, que era simplemente la conducta de individuos vulgares ocupándose de sus negocios con la certeza de una perfecta seguridad, era ofensiva para mí, como ultrajantes ostentaciones de insensatez ante un peligro que es incapaz de comprender. No tenía ningún deseo especial de ilustrarles, pero me resultaba bastante difícil contenerme y no reírme en sus caras, tan llenas de estúpida importancia.




Joseph Conrad. El corazón de las tinieblas. Alianza, 1976. Traducción: Araceli García Ríos e Isabel Sánchez Araujo.

Imagen: William Klein

martes, 1 de octubre de 2019

IDIOMA DESAPARECIDO


Imaginad un libro de leyes en un idioma desaparecido, leyes que no pudieran ya cumplirse ni vulnerarse porque el idioma las encierra detrás de una puerta sin llave: una jaula vacía cerrada por dentro.




Raúl Nieto de la Torre. Una jaula vacía cerrada por dentro. Antilogía. Ediciones del 4 de agosto, 2019.

Imagen: Dora Maar. Cavalier, c. 1936.