jueves, 13 de septiembre de 2012

Mujer con el finiquito en la mano


Hay una flor de plástico y una oferta
de dos horas en la mesa, donde soy
esa bolsa de inútil agua, el bulto
que ante un funcionario del INEM
quiere la verdad. 

Él dice quién sabe y mienta la esperanza...
Y yo soy el apellido que se quedó en blanco
encasillado en el impreso: 

¿No es humo lo que veo?
Y lo que un poco más abajo se oye
¿no es ya el infierno? 

¿Pero me atrevo o no me atrevo a subir la vista?
¿Me atrevo a preguntar:
Oiga, se puede caer más
o ya estoy a ras del sueño? 

Bastaría con mover un dedo,
y este castillo de hojalata residual
abriría limpiamente su cascarilla. 

¿Soy o no soy alguien con mano:
la mismísima luz del mundo,
el jugo de la uva, la viña
que no se finiquita?

 
María Ángeles Maeso, Basura Mundi, Huerga y Fierro, 2008
Imagen: La sorpresa del trigo. Maruja Mallo

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