jueves, 7 de marzo de 2013

Bomba en la Academia


¡Yo puse aquella bomba en la Academia!
¡Ardía como ardió la vieja Roma!
El fuego terminó con su carcoma
que a toda imagen viva era blasfemia. 

Ya no fija ni limpia, esplende o premia
y su vano dominio se desploma.
De sus cenizas vuela una paloma
ebria de libertad y de bohemia. 

Monumento a la losa, al privilegio,
a la letra que duerme y que delira,
rata de sueños y prisión del juego. 

Destrúyase, por fin, el bodrio regio,
que lo mismo valdrá, oh hermosa pira,
arder ahora o consumirse luego. 

Jesús Lizano. El ingenioso libertario Lizanote de la Acracia o la conquista de la inocencia. Virus editorial, 2009
Imagen: Gustav Klimt. El pez dorado.

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