martes, 24 de febrero de 2015

El huaso Perquenco



Allá va el huaso Perquenco

en su caballo alazán

ocho gendarmes lo siguen

cuándo lo van a alcanzar

Tres muertes dicen que debe

el mango de su puñal

uno era un viejo avariento

con cara ´e necesidá

otro un tinterillo loco

que lo iba a denunciar

y el otro su propio hermano

que se la quiso jugar

Corran y vuelen si quieren

hasta que les dé puntá

yo sé que el huaso Perquenco

ni Cristo lo pillará

mejor es que no lo pillen

puede dejar la cagá

A medianoche llegó

cerca de la Rinconá

aónde el huaso del diablo

tenía a su pior en ná

Que se levante mi suegra

que se levante mi ahijá

aquí viene su pairino

a escuchar una toná

Debajo de un roble huacho

trató de desensillar

pero traía una libra

de plomo en la riñoná

Apure mi negra linda

maire de la caridá

y sáqueme esta basura

mire que ya no doy más

Al ver correr tanta sangre

ella no atinaba a ná

por poco no se desmaya

con qué lo voy a curar

sin vendas sin algodón

y sin agua oxigená

Cómo que con qué señora

con este mesmo puñal

y al otro día amanece

tan alto como un peral

En esto comparecieron

al trote la autoridá

claro que al huaso le habían

pasado ya la nombrá

y se les volvió a´cer humo

al fondo de la quebrá


Nicanor Parra. Hojas de Parra, 1985. En Chistes parra desorientar a la policía poesía. Visor, 2006.

Imagen: Mauricio Rugendas. Alegoría de la revolución.

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