domingo, 8 de febrero de 2015

Los parias



En un recodo de la plaza están:

reyes de risa, dioses de miseria.


Sucio tambor redobla

entre las manos de la madre encinta,

mientras la adolescente se acompasa

-la flor ajada, el colorete-

al metálico son que le hace el padre

con la trompeta

que gime, aguda, la inutilidad

de unas vidas, contentas

con el puro presente y su pitanza.


(Gente que pasa se detiene

a gozar de su orden ciudadano

en compasiva suficiencia fácil).


Mañana, nuevamente,

del despertado polvo del camino,

pueblos cerrados, ciegos corazones,

y el siempre ser mendigos de los otros.


Pero ahora ellos,

ellos, los parias, los que no comprenden

-porque la vida los mantuvo exentos-

dioses sin sombra son, reyes de veras,

ante los ojos de los que les tiran

caridad en moneda, envidia en palmas.

Un viento extraño agita las acacias.

Dios se retrae.

                             Suave gira el mundo.


Mariano Roldán. Ley del canto, 1970. En Lírica española de hoy. Cátedra, 1983.

Imagen: Ben Shahn. Sing Sorrow, 1946.

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