martes, 29 de diciembre de 2015

Los perros policía



2.


supongo que las palabras estarán de menos ahora que ponéis vuestras pollas sobre la mesa
no sé a qué se debe pero las nubes huelen a gasolina y tienen apariencia de bidón, es tocarme el bolsillo y recordar:
todavía tengo fósforos de la última acampada

la jauría pertenece al amo, él es quien adora el pan de oro de los policromados en el sótano de las iglesias. todo es amor por los manantiales de leche fresca, por las cuentas corrientes

los niños tienen alma de lápiz

es el que mete a los perros en las asambleas y en las reuniones de las comunidades de vecinos
el que escarba en el pecho del enfermo, el que hurga en su sonda

es el que hunde el habano prendido en el pezón de la madre, en el hijo belfo
el que derrama el alcohol de las botellas caras en el sexo de las parturientas

sus perros babean, olisquean la merienda, a menudo ladran y asustan a nuestros niños
sus perros ladran, olisquean a nuestros niños, a menudo babean y se orinan en los bastones de los ancianos
hombres pequeños o perros que comienzan a endentecer, que gruñen desafiantes mostrando los colmillos
deslizarán los dedos tras sus orejas y nos asombrará su calma

me pregunto: si mi casa la protege un delincuente uniformado: tu primo mi vecino, cualquiera que pueda velar por la seguridad de una familia, trato de convencerme, yo, aquél, que fue capaz de confiar su corazón a un depredador hoy que la incógnita ha enraizado en el jardín y me nacen lengüetazos en el pecho, que siento la piel reblandecerse
cuando asoman los dientes incisivos
de tu perro policía:



Gsús Bonilla. Comida para perros. Baile del Sol, 2014
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Imagen: Elliott Erwitt.

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