miércoles, 20 de mayo de 2026

La O


 

O blanco o negro, o conmigo o sin mí.

O arriba o abajo, o con o sin cebolla.

O carne o verde, o contra mí o conmigo.

O ciencia o letras, o ahora o jamás.

 

La actual corriente pretende que estemos

separados de la “o”

con rimbombantes conceptos

cada vez más antipáticos:

resiliencia, alejandrinos, high quality,

microblanding, skincare morning routine,

formación permanente, petricor,

TV de cien pulgadas, falso nueve,

afterwork, cuaderna vía, 5 a. m.

 

Creemos que es nuevo pero

ya Platón nos avisa: tu sentido

de la vida aparece cuando mezclas

churras con merinas.

El ácido ribonucleico

con cerveza sin enfriar.

El ajedrez de maestros

con el boxeo de calle.

El trabajo del andamio

con la poética de Byron.

O la tercera ley de Newton

con el fútbol, barro y lluvia.

 

Lo resumían los griegos,

su gnóthi seautón, conócete a ti mismo.

Tan sencillo y lo difícil que es,

que somos la “o” y somos la “o”.

Y los romanos afinan la nota:

te ipsum memento: recuerda lo que eres,

que eres tú mismo.

Con todos los matices de volver

a los tiempos de cerveza caliente,

a peleas sin odio, con la ropa

embarrada y peladas las rodillas.

 

Recuerda la hora y el lugar

de nacimiento, tu nombre.

Puedes ser la otra “o”.

 

 

Andrés Gutiérrez Temiño. En Voces del Extremo: Poesía y Memoria. Burgos – Gamonal. VV. AA. Coordinación: Amalia García Fuertes y Conrado Santamaría Bastida. Ediciones Cimarrón, 2026.

Imagen: Steven Skollar. Carpenters Dream, 1991.

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