lunes, 28 de septiembre de 2026

EL ORÁCULO DE LAS ENCIMERAS


 

Unas aceitunas arrugaban su verdor bajo la mística luz que no llegaba.

Un alzacuellos ocultaba su impotencia con una sonrisa y decía la nada.

La cocinera de los solitarios ahogó el mal augurio y otra uña cayó sobre el viejo delantal de los siglos.

Caen las uñas, cae el alzacuellos, caen las aceitunas.

Y la luz no llegaba.

 

 

Sacha Viveros. La semilla que incendió el invernadero. Cinabrio, 2020.

Imagen: Glen Martin Taylor

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