viernes, 3 de enero de 2014

El viento trae sobre todas las cosas



El viento trae sobre todas las cosas,

lejanas, leves, polvorientas, dispersas,

desde el cielo cubierto y bajo,

vertiginosamente bajo, una amenaza.


Y uno la asume exultante y estúpido

o como ya dispuesto a bien morir,

a subir a un patíbulo,

a ofrecer al verdugo vecinal

el cuello gorjeante.


El viento viene doblegando al cielo,

sobajando la luz,

organizando un gran concierto en medio del otoño

de puertas herrumbrosas y trémulos maullidos.


Y bajamos despacio la escalera

hacia el sótano de la tristeza y el castigo,

decididos a todo,

mientras los seres bien amados,

al fin tan diminutos,

se encogen y echan púas

con la súbita necedad gris del erizo.


Desfilamos así. Y adiós, adiós.


El viento hace sonar gruesas fanfarrias

con predominio de una larga tuba

y triunfantes, mas de qué, marchamos

entre oscuros pañuelos y latas golpeadas.


El viento loco del otoño brama

como hembra marchita.

Adiós, adiós.

Ya nunca dejaremos

que entre negros crespones el sueño nos confunda.


José Ángel Valente. El inocente. Joaquín Mortiz, 1970.

Imagen: Juan Rulfo. Encuentro musical, c. 1955.

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