viernes, 6 de junio de 2014

¿Qué sería de los burgueses si no existieran poetas?



antes los poetas maldecían a los burgueses

los poetas malditos, los malditos poetas

la poesía ya no sirve a la felicidad de los burgueses

los pequeños burgueses detestan a los poetas oficinistas

cuentan las sílabas con los dedos, roban estilográficas


antes los poetas maldecían a los burgueses

ahora los burgueses maldicen a los poetas

su multiplicación contradice la teoría de Darwin

no aciertan a cuadrar los inventarios

dan negativo en todos los balances


su propia naturaleza los hace sucesivamente inmortales

unos sobreviven con préstamos, otros creen en la reencarnación

se camuflan de profesores, se infiltran en los sindicatos

en vez de preocuparse por zurcir la capa de ozono

se lustran los zapatos con el cepillo de limpiar los dientes


hasta cierto punto es normal que la burguesía se muestre decepcionada

imprimieron sus retratos a plumilla en los billetes de banco

ahora cortan las tartas de cumpleaños con el cuchillo de comer pescado

hablan como descosidos, agotan los talonarios al médico de cabecera


pero nada es lo que parece tras la república de las estrellas

y todo parece indicar que en el fondo aún les guardan cariño


Juan Carlos Mestre. La casa roja. Calambur, 2008.

Imagen: Charles Gatewood. Mardi Gras. Nueva Orleans, 1973.

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