jueves, 30 de abril de 2015

Al Primero de Mayo



¿No es hora ya de que se rompa el yugo,

que lata el corazón, se ensanche el pecho,

y haga valer su fuerza y su derecho

aquel a quien cantara Victor Hugo?


¿Hasta cuándo el infame y vil verdugo,

que daño tan atroz al mundo ha hecho,

ha de dormir en un mullido lecho

y al pobre ha de faltarle hasta un mendrugo?


¡Que tiemblen los malvados y opresores

al ver que ya se inclina la balanza

y en el mes de las aves y las flores,

el bueno hacia la luz corre y se lanza;

poniendo en sus brillantes resplandores

su corazón, su dicha y su esperanza!


Fermín Salvochea. Suplemento de La Revista Blanca.5 de mayo de 1900.

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