jueves, 1 de agosto de 2013

Sé bien de dónde vengo,


de eso no tengo la menor duda.
Vengo del plato humilde pero diario,
del olor a lejía y el callo en la mano,
nazco de la semana sin descanso de mi padre,
de ver a mi madre de rodillas,
su reflejo en suelos ajenos.
Soy del orgullo y el desprecio.
Vengo de caminos que parten hacia generaciones sin coraje. 

Vengo de la tierra que amamanta la semilla y brota,
bajo el sol, con la certeza de saberse vana. 

Ángel Rodríguez. Poesía para perdedores. Ayto. de Málaga, 2011.
Imagen: W. Eugene Smith. Batiendo el trigo, Deleitosa. 1951.

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