lunes, 31 de agosto de 2015

El descanso del guerrero



Los muertos están cada día más indóciles.


Antes era fácil con ellos:

les dábamos un cuello duro una flor

loábamos sus nombres en una larga lista:

que los recintos de la patria

que las sombras notables

que el mármol monstruoso.


El cadáver firmaba en pos de la memoria

iba de nuevo a filas

y marchaba al compás de nuestra vieja música.


Pero qué va

los muertos

otros desde entonces.


Hoy se ponen irónicos

preguntan.


Me parece que caen en la cuenta

de ser cada vez más la mayoría!


Roque Dalton. Taberna y otros lugares, 1969. En Antología. Visor, 2000.

Imagen: Max Penson, 1940.

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