miércoles, 26 de agosto de 2015

Los anarquistas



Perdidas todas las batallas

heridos y astados por caballeros

de heráldicas prepotentes y sumisos rapsodas,

ignorados con desdén por princesas

de tetas de silicona y coronas de latón

emprenden, una vez más, el camino del exilio.

Emboscados en las catacumbas

aquellos dragones vegetarianos y esperantistas,

temidos los días pares, escarnecidos los impares,

aúllan sin voz, enterrados bajo estratos de olvido.

Aquellos que creían que otro reino

sin reyes ni reyezuelos, era posible,

que ahuyentaron las ovejas de los pastores

y las doncellas de los obispos

tuvieron que correr, con sus escamas

salpicadas de sangre azul.

Mas bajo la llama desvanecida de otros tiempos

en la profundidad de sus bocas clausuradas

conservan aún el humo denso de la memoria,

y en silencio, se lamen las heridas

de las que brotan rosas negras.



Els anarquistes


Perdudes totes les batalles,

ferits I astats per cavallers

d´heràldiques prepotents I submissos rapsodes,

ignorats amb desdeny per princeses

de pits de silicona y corones de llautó

emprenen, un cop més, el camí de l´exili.

Emboscats a les catacumbes

aquells dracs vegetarians i esperantistes,

temuts els dies parells, escarnits els senars,

udolen sense veu, colgats sota estrats d´oblits.

Aquells qui creien que un altre reialme

sense reis ni reietons, era posible,

que van fer fugir les ovelles dels pastors

i les donzelles dels bisbes

van haver de córrer, amb llurs escates

esquitxades de sang blava.

Mes sota la flama esmorteïda d´altres temps,

endins llurs boques closes

serven encara la densa umarada de la memoria,

i en silenci, es llepen les ferides

d´on brollen roses negres.


Xavier Díez. En Palabras de barricada. Una recopilación de anarcoversos. (Coord. Fernando Barbero). Queimada, 2015.

Imagen: Anarquistas en Barcelona, 1936.

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