jueves, 20 de febrero de 2014

Trabajo



Esto hicieron otros

mejores que tú

durante siglos.

De ellos dependía

tu sensación de libertad

tu camisa limpia

y el ocio de tus lecturas y escrituras.

De ellos depende

todo

lo que te parecía natural

como ir al cine

o estar triste, levemente.

Lo natural, sin embargo, es el fango,

el sudor, el excremento.

A partir de ahí, comienza

la epopeya, que no es sólo

un asunto de héroes deslumbrantes,

sino también

de oscuros héroes, suelo de tus pisadas,

página donde se escriben las palabras.

Deja las palabras, prueba

un poco

lo que ellos hicieron, hacen,

seguirán haciendo

para que seas:

ellos,

los sumidos en la necesidad

y la gravitación,

los molidos por los soles implacables

para que tu pan siempre esté fresco,

los atados

al poste férreo de la monotonía

para que puedas barajar todos los temas,

los mutilados

por un mecánico gesto infinitamente repetido

para que puedas hacer

lo que te plazca con tu alma y con tu cuerpo.

Redúcete como ellos.

Paladea el horno,

come fatiga.

Entra un poco, siquiera sea clandestinamente,

en el terrible reino de los sustentadores

de la vida.


Cintio Vitier. Testimonios, 1968

Imagen: Margaret Bourke-White. Koljosianas rusas recogiendo la cosecha. Agosto, 1941.

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