miércoles, 3 de septiembre de 2014

Los miércoles



La poesía cuando se tiene ganas de comer y un poco de frío en las rodillas.

Cuando nos encontramos deprimidos como un pantalón muy arrugado.

La poesía para el guerrillero ametrallado en el brazo izquierdo y con una bala en la cabeza.

Para girar el trompo de colores y la espatadantza y la sardana y el agua del atardecer.

La poesía a mis trece años con Juan Ramón y un poco de Alberti y luego vino Neruda y César Vallejo, Nazim Hikmet y siempre fray Luis.

Y en el metro de París con La flor de romances viejos en la mano y la mirada en esa muchacha del boulevard Saint-Martin.

La poesía como una cinta alrededor de tu cuello y en la última respiración del ahorcado.

En La Habana y Moscú y Shanghái pero difícilmente en Praga.

La poesía mi trabajo y mi mecedora y mi inevitable maldición que me impulsa a vivir y me arrastra a morir.

La poesía en los siglos futuros con el pan en medio de la mesa y un avión a Marte todos los miércoles.


Blas de Otero. Hojas de Madrid con La galerna. Galaxia Gutenberg, 2010.

Imagen: Konstantin Yuon. Nuevo planeta, 1921.

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