jueves, 19 de junio de 2014

Se toma la palabra



Se toma la palabra en toda la Península, en todos los lugares,

las calles, ateneos libertarios, centros ocupados, bares, esquinas y mercados.

Se toma la palabra

para

defenderla

de tanto

tramposo.

Se toma la palabra

para

defenderla

de tanto

tanto

pomposo.

Se toma la palabra

palabra

que sangra

que duele

que alivia.

Se toma la palabra

que abrasa

que raspa

que mancha.

Se toma la palabra.



Felipe Zapico. En Campamento Dignidad. Poemas para la conciencia.  Baladre, 2013.

Imagen: Honoré Daumier. El levantamiento, c. 1860.

domingo, 15 de junio de 2014

Ciudad de meseta



Como por estos sitios

tan sano aire no hay pero no vengo

a curarme de nada.

Vengo a saber qué hazaña

vibra en la luz, qué rebelión oscura

nos arrasa hoy la vida.

Aquí ya no hay banderas,

ni murallas, ni torres, como si ahora

pudiera todo resistir el ímpetu

de la tierra, el saqueo

del cielo. Y se nos barre

la vista, es nuestro cuerpo

mercado franco, nuestra voz vivienda

y el amor y los años

puertas para uno y para mil que entrasen.

Sí, tan sin suelo siempre

cuando hoy andamos por las viejas calles

el talón se nos tiñe

de uva nueva y oímos

desbordar bien sé qué aguas

el rumoroso cauce del oído. 


Es la alianza: este aire

montaraz con tensión de compañía.

Y a saber qué distancia

hay de hombre a hombre, de una vida a otra,

qué planetaria dimensión separa

dos latidos, qué inmensa lejanía

hay entre dos miradas

o de la boca al beso.

¿Para qué tantos planos

sórdidos, de ciudades bien trazadas

junto a ríos, fundadas

en la separación, en el orgullo

roquero?

Jamás casas: barracas,

jamás calles: trincheras,

jamás jornal: soldada.

¿De qué ha servido tanta

plaza fuerte, hondo foso, recia almena,

amurallado cerco?

El temor, la defensa,

el interés y la venganza, el odio,

la soledad: he aquí lo que nos hizo

vivir en vecindad, no en compañía.

Tal es la cruel escena

que nos dejaron por herencia. Entonces,

¿cómo fortificar aquí la vida

si ella es solo alianza? 


Heme ante tus murallas,

fronteriza ciudad a la que siempre

el cielo sin cesar desasosiega.

Vieja ambición que ahora

solo admira el turista o el arqueólogo

o quien gusta de timbre y blasones.

Esto no es un monumento

nacional, sino luz de alta planicie,

aire fresco que riega el pulmón árido

y lo ensancha, y lo hace

total entrega renovada, patria

a campo abierto. Aquí no hay costas, mares,

norte ni sur; aquí todo es materia

de cosecha. Y si dentro

de poco llega la hora de la ida,

adiós al fuerte anillo

de aire y oro de alianza, adiós al cerro

que no es baluarte, sino compañía,

adiós a tantos hombres

hasta hoy sin rescate. Porque todo

se rinde en derredor y no hay fronteras,

ni distancia, ni historia.

Solo el voraz espacio y el relente de octubre

sobre estos altos campos

de nuestra tierra.





Claudio Rodríguez. Alianza y Condena, 1965. En Poesía completa (1953 - 1991). Tusquets, 2001.

Imagen. El Greco. Vista y plano de Toledo, c. 1610.

sábado, 14 de junio de 2014

Alarma



Si de reformar te hablan

con sonrisas controladas

con las fauces de rapiña

con las garras afiladas

pon la alarma.


Si de sanidad se trata

se repagan medicinas

privatizan hospitales

y te exigen confianza

pon la alarma.


Si te dicen de cultura

y te roban la palabra

te quitan humanidades

y las tasas se disparan

pon la alarma.


Si de comunicar tratan

de acercarse más al pueblo

de reducir las distancias

y lo cuentan por un plasma

pon la alarma.


Si aumentando sigue el paro

si de casa te desahucian

si los recortes persisten

si los salarios se bajan

pon la alarma.


Si no pones cara al viento

si te quedas en la cama

si no te unes con otros

en esta común desgracia

pon la alarma

pon la alarma

pon la alarma.



Rufino Hernández

Imagen: Agencia Rol. Equipo de fútbol inglés durante la I Guerra Mundial. Francia, 1916

viernes, 13 de junio de 2014

El fantasma de la noche



Este poema quiere responder a esa usurpación que el poder hace del lenguaje. Cuando los estudiantes de Valencia se enfrentaron al poder por defender una enseñanza pública,  este los trato de antisistema, tratando de que fueran identificados como personas radicales, que usan la violencia para conseguir sus fines. 


Dices que soy radical y antisistema

Porque no sigo tus normas

Porque no cumplo tus leyes

Porque no temo tu ira

Porque vivo a mi manera


Dices que soy radical y antisistema

Porque no quiero venderme

Porque no quiero mancharme

Porque no quiero imitarte

Porque no quiero humillarme


Dices que soy radical y antisistema

Porque quiero dejar tu mundo

Porque quiero salir corriendo

Porque quiero vivir luchando

Porque quiero seguir amando


Dices que soy radical y antisistema

Porque tengo rebeldía

Porque busco la utopía

Porque siento la alegría

Porque sueño cada día


Dices que soy radical y antisistema

Porque mi arma es la palabra

Mi bandera es el poema

Mi muralla la esperanza

Mi trinchera la alborada


Dices que soy…

Y tú quién dices que eres,

fantasma de la noche

Que quitas la libertad

Que condenas por pensar

Que exiges obediencia

Que matas la inocencia


Sí… tú eres el sistema

El fantasma de la noche

El que roba y miente

El  asesino de niños

El hacedor de guerras

El que ensucia el agua

El que pudre el aire

El que tala los montes

El de la noche negra

El que no tiene rostro

Tú eres la violencia

Tú, tú eres el enemigo.


Ángel Barredo. En ¿Por qué gritamos? Ángel Barredo, Mario de la Peña, Rubén de la Peña, Marcos Erro y Rufino Hernández. Ediciones El Perdigón, 2014.