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martes, 8 de julio de 2025

EJECUTORIA DEL MIASMA


 

Este clima de asfixia que impregna los pulmones

de una anhelante angustia de pez recién pescado.

Este hedor adhesivo y errabundo,

que intoxica la vida

y nos hunde en viscosas pesadillas de lodo.

Este miasma corrupto,

que insufla en nuestros poros

apetencias de pulpo,

deseos de vinchuca,

no surge,

ni ha surgido

de estos conglomerados de sucia hemoglobina,

cal viva,

soda cáustica,

hidrógeno,

pis úrico,

que infectan los colchones,

los techos,

las veredas,

con sus almas cariadas,

con sus gestos leprosos.

 

Este olor homicida,

rastrero,

ineludible,

brota de otras raíces,

arranca de otras fuentes.

 

A través de años muertos,

de atardeceres rancios,

de sepulcros gaseosos,

de cauces subterráneos,

se ha ido aglutinando con los jugos pestíferos,

los detritus hediondos,

las corrosivas vísceras,

las esquirlas podridas que dejaron el crimen,

la idiotez purulenta,

la iniquidad sin sexo,

el gangrenoso engaño;

hasta surgir al aire,

expandirse en el viento

y tornarse corpóreo;

para abrir las ventanas,

penetrar en los cuartos,

tomarnos del cogote,

empujarnos al asco,

mientras grita la inquina,

su aversión,

su desprecio,

por todo lo que allana la acritud de las horas,

por todo lo que alivia la angustia de los días.

 

 

Oliverio Girondo. Persuasión de los días, 1942.

Imagen: Karl Hofer. Mujer entre las ruinas, 1945.

martes, 3 de mayo de 2022

MEMBRETES (2)


 

¿Cómo dejar de admirar la prodigalidad y la perfección con que la mayoría de nuestros poetas logra el prestigio de realizar el vacío absoluto?

 

Oliverio Girondo. Membretes, 1932. En Veinte poemas para ser leídos en el tranvía. Calcomanías y otros poemas. Edición de Trinidad Barrera. Visor, 2001.

Imagen: Gilbert Garcin

sábado, 13 de marzo de 2021

TROPOS


 

Toco

toco poros

amarras

calas toco

teclas de nervios

muelles

tejidos que me tocan

cicatrices

cenizas

trópicos vientres toco

solos solos

resacas

estertores

toco y mastoco

y nada

 

Prefiguras de ausencia

inconsistentes tropos

qué tú

qué qué

qué quenas

qué hondonadas

qué máscaras

qué soledades huecas

qué sí qué no

qué sino que me destempla el toque

qué reflejos

qué fondos

qué materiales brujos

qué llaves

qué ingredientes nocturnos

qué fallebas heladas que no abren

qué nada toco

en todo

 

 

Oliverio Girondo. En la masmédula, 1953. Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea 1914-1970. Alianza Editorial, 1973.

Imagen: Hengki Koentjoro

martes, 25 de agosto de 2020

MEMBRETES (1)


Delatemos un onanismo más: el de izar la bandera cada cinco minutos.




Oliverio Girondo. Membretes. En Obra. Losada, 1968.

Imagen: Víctor Brauner. The city I dream, 1937.

martes, 2 de abril de 2019

HAZAÑA


Todo,

todo,

en el aire,

en la tierra,

desarraigado y ácido,

descompuesto,

perdido.

El agua hecha caballo antes que nube y lluvia.

Los toros transformados en sumisas poleas.

El engaño sin malla,

sin “tutu”,

sin pezones.


La impúdica mentira exhibiendo el trasero

en todas las posturas,

en todas la esquinas.

Las polillas voraces de expediente cocido,

disfrazadas de hiena,

de tapir con mochila.

Las techumbres que emigran en oscuras bandadas.

Las ventanas que escupen dentaduras de piano,

cacerolas,

espejos,

piernas carbonizadas.


Porque mirad

sin musgo,

mi corazón de yesca,

qué hicimos,

qué hemos hecho

con nuestras pobres manos,

con nuestros esqueletos de invierno y de verano.


Desatar el incendio.

Aplaudir el desastre.

Trasladar,

sobre caucho,

apetitos de pústula.

Prostituir los crepúsculos.

Adorar los bulones

y los secos cerebros de nuez reblandecida…

Como si no existiera más que el sudor y el asco;

como si sólo ansiáramos nutrir con nuestra sangre

las raíces del odio;

como si ya no fuese bastante deprimente

saber que sólo somos un pálido excremento

del amor,

de la muerte.





Oliverio Girondo. Persuasión de los días, 1942.

Imagen: Stéphane Charpentier