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jueves, 30 de julio de 2026

[Sobre un puente de niebla,]


 

Sobre un puente de niebla,

¡cuántos muertos de pie!,

bajo un río muerto.

Porque el río es siniestro

y el mar, hostil.

 

Son náufragos de carretera.

Cada uno lleva un kilómetro de escapulario,

y un vacío donde tenía su reloj.

¿Quién arrancó los jardines de sus ojos,

las alcobas, las dulces lámparas,

los niños dormidos, los lechos tibios?

 

Hoy tienen la pústula

de un amanecer apretada entre sus dedos.

¡Ay!, mis jugosas cunetas de antes,

hierba mojada, musgo húmedo y tierno.

Tumbas paralelas infinitas.

 

¡Qué lástima, Señor, que no fuesen poetas!

Un poeta jamás asesina a nadie.

 

Pero… yo recuerdo

el viejo reloj de mi padre.

Así eran sus pupilas también,

gastadas, doradas y tiernas.

En mis fiebres de niño

mis sueños andaban por aquella esfera:

diminutos jardines de esmalte

por los que mis pies temblorosos

corrían en sueños.

Allí está mi pulso pequeñito y frecuente,

mi casa, mi alcoba, mi lámpara,

las tardes infinitas, lluviosas de mi pueblo.

Señor, Señor, y ellos no eran poetas.

 

 

Luís Pimentel. Cunetas. Introdución e estudo: Claudio Rodríguez Fer. Epílogo: Xurxo Martínez González. Alvarellos Editora, 2026.

Imagen: Castelao. Así aprenderán a non ter ideas, Serie Galicia mártir, 1937.

lunes, 30 de septiembre de 2024

En el depósito de cadáveres hay un niño


 

Ya se marchó el ministro del Señor

-visita de cumplido-

y su hisopo lleno de rutina.

Tú creías que era un sonajero,

y quedaste muerto jugando con la lluvia.

 

El depósito de cadáveres es grande para ti.

Y la negra mesa.

Y tu sombra.

Y el silencio de cemento húmedo.

 

Tú y yo nos entenderemos eternamente.

 

Llega hasta aquí una canción herida

que se cae y se levanta.

Viene del misterio de los remansos,

en el río, bajo los chopos,

donde las barcas atadas

vigilan las estrellas que quieren ahogarse.

 

La ciudad no sabe nada de estas cosas,

y en tu cuerpo aún ha quedado

una luz tenue que alumbra el depósito:

la muerte, que ha untado tus mejillas

de una cosa demasiado seria.

Pero en tus ojos aún existen

diminutos jardines encendidos

por los que jamás anduvieron tus pies,

tu pequeñita sombra.

 

 

Luís Pimentel. En Extranjera en su patria. Cuatro poetas gallegos. Rosalía de Castro, Manuel Antonio, Luís Pimentel, Luz Pozo Garza. Edición bilingüe de Carmen Blanco. Galaxia Gutenberg, 2006.

Imagen: Getty Images. Greek Orthodox Church in Gaza City in ruins after an Israeli attack, 2023.

martes, 16 de septiembre de 2014

Juego ruin



Aquel niño

            le pinchaba los ojos

a los pájaros;

y le gustaba ver salir

esa gotita

de aire y de luz,

ese rocío limpio

de mañanitas frescas.

...................................

Luego los echaba
 
                a volar

y se reía al verlos

chocar contra el muro

de su casa

con un ruido
 
            muy triste.
 
.....................................


Creció y fue de aquéllos.



Xogo ruín

Aquil neno
 
            pinchábale os ollos
 
ós paxaros;
 
e gustáballe ver saír
 
esa gotiña
 
de aire e de lus,
 
ise rocío limpo
 
de mañanciñas frescas
 
......................................

Logo botábaos
 
                a voar
 
e ríase de velos
 
topar contra o valado
 an
da súa casa,
 
con un ruído
 
            moi triste
 
.................................

Crecéu e foi de aquiles.



Luís Pimentel. En Extranjera en su patria. Cuatro poetas gallegos. Rosalía de Castro, Manuel Antonio, Luís Pimentel, Luz Pozo Garza. Edición bilingüe de Carmen Blanco. Galaxia Gutenberg, 2006.

Imagen: Picasso. Gato atrapando a un pájaro, 1939.