Recuérdalo tú y recuérdalo a
otros,
Cuando asqueados de la
bajeza humana,
Cuando iracundos de la
dureza humana:
Este
hombre solo, este acto solo, esta fe sola.
Recuérdalo
tú y recuérdalo a otros.
En
1961 y en ciudad extraña,
Más
de un cuarto de siglo
Después.
Trivial la circunstancia,
Forzado
tú a pública lectura,
Por
ella con aquel hombre conversaste:
Un
antiguo soldado
En
la Brigada Lincoln.
Veinticinco
años hace, este hombre,
Sin
conocer tu tierra, para él lejana
Y
extraña toda, escogió ir a ella
Y en
ella, si la ocasión llegaba, decidió a apostar su vida,
Juzgando
que la causa allá puesta al tablero
Entonces,
digna era
De
luchar por la fe que su vida llenaba.
Que
aquella causa aparezca perdida,
Nada
importa;
Que
tantos otros, pretendiendo fe en ella
Sólo
atendieran a ellos mismos,
Importa
menos.
Lo
que importa y nos basta es la fe de uno.
Por
eso otra vez hoy la causa te aparece
Como
en aquellos días:
Noble
y tan digna de luchar por ella.
Y su
fe, la fe aquella, él la ha mantenido
A
través de los años, la derrota,
Cuando
todo parece traicionarla.
Mas
esa fe, te dicen, es lo que sólo importa.
Gracias,
Compañero, gracias
Por
el ejemplo. Gracias porque me dices
Que
el hombre es noble.
Nada
importa que tan pocos lo sean:
Uno,
uno tan sólo basta
Como
testigo irrefutable
De
toda la nobleza humana.
Luis
Cernuda. Desolación de la Quimera,
1962. En La Realidad y el Deseo
(1924-1962). Círculo de lectores, 1992.
Imagen:
Brigada Lincoln. Abraham Lincoln Brigade Archives.