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jueves, 17 de julio de 2025

EL PRISIONERO


 

Atrás quedan los muros

Y las rejas, respira

La libertad ahora,

A solas con tu vida.

 

Como nubes en el aire,

Como luz en el alba,

Mira la tierra toda

Abierta ante tu planta.

 

Mas libertad sin nadie

Ganaste, y te parece

Victoria desolada,

Figura de la muerte.

 

 

Luis Cernuda. Vivir sin estar viviendo, 1944-1949. En La Realidad y el Deseo (1924-1962). Círculo de lectores, 1992.

Imagen: Ramon Casas. Patio de la antigua cárcel de Barcelona, ca, 1894.

sábado, 19 de abril de 2025

¿Son todos felices?


El honor de vivir con honor gloriosamente,

el patriotismo hacia la patria sin nombre,

el sacrificio, el deber de labios amarillos,

no valen un hierro devorando

poco a poco algún cuerpo triste a causa de ellos mismos.

 

Abajo pues la virtud, el orden, la miseria;

abajo todo, todo, excepto la derrota,

derrota hasta los dientes, hasta ese espacio helado

de una cabeza abierta en dos a través de soledades,

sabiendo nada más que vivir es estar a solas con la muerte.

 

Ni siquiera esperar ese pájaro con brazos de mujer,

con voz de hombre oscurecida deliciosamente,

porque un pájaro, aunque sea enamorado,

no merece aguardarle, como cualquier monarca

aguarda que las torres maduren hasta frutos podridos.

 

Gritemos sólo,

gritemos a un ala enteramente,

para hundir tantos cielos,

tocando entonces soledades con mano disecada.

 

 

Luis Cernuda. Un río, un amor, 1929. En Antología poética. Alianza, 1987.

Imagen: René Magritte. Les rêveries du promeneur solitaire, 1926.

miércoles, 19 de julio de 2023

1936


 

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros,

Cuando asqueados de la bajeza humana,

Cuando iracundos de la dureza humana:

Este hombre solo, este acto solo, esta fe sola.

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

 

En 1961 y en ciudad extraña,

Más de un cuarto de siglo

Después. Trivial la circunstancia,

Forzado tú a pública lectura,

Por ella con aquel hombre conversaste:

Un antiguo soldado

En la Brigada Lincoln.

 

Veinticinco años hace, este hombre,

Sin conocer tu tierra, para él lejana

Y extraña toda, escogió ir a ella

Y en ella, si la ocasión llegaba, decidió a apostar su vida,

Juzgando que la causa allá puesta al tablero

Entonces, digna era

De luchar por la fe que su vida llenaba.

 

Que aquella causa aparezca perdida,

Nada importa;

Que tantos otros, pretendiendo fe en ella

Sólo atendieran a ellos mismos,

Importa menos.

Lo que importa y nos basta es la fe de uno.

 

Por eso otra vez hoy la causa te aparece

Como en aquellos días:

Noble y tan digna de luchar por ella.

Y su fe, la fe aquella, él la ha mantenido

A través de los años, la derrota,

Cuando todo parece traicionarla.

Mas esa fe, te dicen, es lo que sólo importa.

 

Gracias, Compañero, gracias

Por el ejemplo. Gracias porque me dices

Que el hombre es noble.

Nada importa que tan pocos lo sean:

Uno, uno tan sólo basta

Como testigo irrefutable

De toda la nobleza humana.

 

 

Luis Cernuda. Desolación de la Quimera, 1962. En La Realidad y el Deseo (1924-1962). Círculo de lectores, 1992.

Imagen: Brigada Lincoln. Abraham Lincoln Brigade Archives.

domingo, 12 de marzo de 2023

APLAUSO HUMANO


 

Ahora todas aquellas criaturas grises

Cuya sed parca de amor nocturnamente satisface

El aguachirle conyugal, al escuchar tus versos,

Por la verdad que exponen podrán escarnecerte.

 

Cuánto pedante en moda y periodista en venta

Humana flor perfecta se estimarán entonces

Frente a ti, así como el patán rudimentario

Hasta la náusea hozando la escoria del deseo.

 

La consideración mundana tú nunca la buscaste,

Aún menos cuando fuera su precio una mentira,

Como bufón sombrío traicionando tu alma

A cambio de un cumplido con oficial benevolencia.

 

Por ello en vida y muerte pagarás largamente

La ocasión de ser fiel contigo y unos pocos,

Aunque jamás sepan los otros que desvío

Siempre es razón mejor ante la grey.

 

Pero a veces aún dudas si la verdad del alma

No debiera guardarla el alma a solas,

Contemplarla en silencio, y así nutrir la vida

Con un tesoro intacto que no profana el mundo.

 

Mas tus labios hablaron, y su verdad fue al aire.

Sigue con la frente tranquila entre los hombres,

Y si un sarcasmo escuchas, súbito como piedra,

Formas amargas del elogio ahí descifre tu orgullo.

 

 

Luis Cernuda. Como quien espera el alba, 1941-1944. En La realidad y el deseo (1924-1962). Círculo de Lectores, 1992.

Imagen: Antanas Sutkus. Vilnius, 1960.