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lunes, 24 de abril de 2023

GUION DE PELÍCULA


 

Primera escena

El calentamiento del planeta,

más rápido de lo que se creía.

La disminución de los gases,

más lenta de lo que se pensaba.

No se cumplen las promesas,

no se alcanzan las metas.

 

Segunda escena

El ping-pong de las recriminaciones,

en armonía con el aumento de la temperatura.

El resultado de los esfuerzos, la razón de las raciones,

inversamente proporcional a los delirios mesiánicos.

 

Tercera escena

El esmog apenas permite la visión de edificios y calles.

Los especialistas en la materia se quedan afónicos

y a las ciencias se les empaña la paciencia.

La polución enturbia el cristal en la bola del vidente.

 

Cuarta escena

Por tradición, en letras de molde se modela el mundo:

HABRÁ CORTE PERMANENTE DE LLUVIA

(no se pagaron a tiempo las exigencias del cielo).

SE INTENSIFICAN LOS DESGARRAMIENTOS POR EL AGUA

(la ley del gallinero sigue siendo la base del derecho,

las raciones se distribuyen conforme a dicha ley).

COMIENZA LA GUERRA POR LAS RESERVAS Y LOS ALJIBES.

LOS EJÉRCITOS REGULARES DERROTADOS POR LA DISENTERÍA.

LAS GUERRILLAS, DE ESPEJISMO EN ESPEJISMO

(alucinadas con la victoria final).

LA MADRE DE TODAS LAS BATALLAS

(una riña sangrienta de todos contra todos).

 

En la última escena

el sol calcina la soledad del pedrusco.

La palabra FIN se vuelve redundante.

Anodinos los créditos con los nombres

de los primeros actores, roles secundarios,

dobles, técnicos de variada índole.

Anodinos incluso los nombres

del guionista, del productor y del director.

 

Absurdas las palabras de agradecimiento,

son demasiados los auspiciadores,

son demasiados los auspiciadores,

son demasiados los auspiciadores.

 

 

Sergio Infante Reñasco. Las aguas bisiestas. Catalonia, 2012.

Imagen: Sebastiâo Salgado. Mali, 1985.

martes, 11 de abril de 2023

INFERNADERO


 

Gases del diantre, se pegaron al cielo,

fundaron su bóveda más boba.

¿Y no se supo a tiempo?

Quién sabe, quién sabe

el pitazo, la partida de ese tiempo.

Gases del diluvio y del difunto.

Como las gasas de un sudario

envuelven los puntos cardinales,

los trópicos, los equinoccios,

toda la rosa de los vientos.

Y el planeta es la momia

a la que nadie busca ni venera.

Pero aquí la tienen, déjense

de mirar hacia el vacío, observen:

eterna trasuda las heridas

de nuestros mejores deseos,

la carroña encomiable

de nuestras intenciones.

 

 

Sergio Infante Reñasco. Las aguas bisiestas. Catalonia, 2012.

Imagen: Bo Bartlett. Oil Painting, 1999.