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viernes, 6 de febrero de 2026

LAS LEGIONES ROMANAS


 

...toda la fuerza enemiga ha sido puesta fuera

de combate. ¿Quién lucha entonces?

INTERPELACIÓN DE UN SENADOR

 

Las legiones romanas aún se baten

desde hace dos mil años

en los pantanos y los arrozales.

 

Un Buda tuerto de mirarlas pasa

errabundas consignas al loto y la tortuga.

 

El enemigo ha sido aniquilado

cuatro mil veces en tantos dos mil años

y las legiones aún se baten

contra los mismos muertos.

 

¿Cómo?

 

Nadie recuerda cómo fue el comienzo

ni quién tuvo la culpa

ni por qué la victoria no saluda

a las heroicas águilas que caen, caen, caen.

 

Un pato chapotea en poca agua,

el bambú es inflexible,

secreto el limo en los cañaverales.

 

Arriban nuevas águilas que manda

remoto el Capitolio, gomitas pompeyanas

para mascar (costumbre de este pueblo

de sutiles colosos), sexo en latas

y un gran dólar inflable

de nueva fabricación o cuño nuevo

para todo el imperio, imperio

sacro, por los siglos

de los siglos.

    Salud.

 

 

José Ángel Valente. Breve son, (1953-1968). En Punto cero. Poesía 1953-1979. Seix Barral, 1980.

Imagen: Catherine Leroy. Vietnam, 1967.

miércoles, 1 de octubre de 2025

CON PALABRAS DISTINTAS


 

La poesía asesinó a un cadáver,

decapitó al crujiente

señor de los principios principales,

hirió de muerte al necio,

al fugaz señorito de ala triste.

Escupió en su cabeza.

                                               No hubo tiros.

Si acaso, sangre pálida,

desnutrida y dinástica,

o el purulento suero de los siempre esclavos.

Cayeron de sí mismas

varias pecheras blancas en silencio.

Se abrió el horizonte. Sonó el látigo

improvisado y puro.

Hubo un revuelo entre los mercaderes

del profanado templo.

                                               Ya después del tumulto,

llegaron retrasadas cuatro vírgenes

de manifiesta ancianidad estéril.

Mas todo estaba consumado.

                                                           Huyó la poesía

del ataúd y el cetro.

                                               Huyó a las manos

del hombre duro, instrumental, naciente,

que a la pasión directa llama vida.

Se alzó en su pecho, paseó sus barrios

suburbanos y oscuros,

gustó el sabor del barro o de su origen,

la obstinación mineral,

la luz del brazo armado.

                                               Y vino a nuestro encuentro

con palabras distintas, que no reconocimos,

contra nuestras palabras.

 

 

José Ángel Valente. La memoria y los signos, 1960-1965. En Punto cero. Poesía 1953-1979. Seix Barral, 1980.

Imagen: Gabriele Mucchi. Gramsci in carcere, 1977.

domingo, 5 de enero de 2025

ELEGÍA, EL ÁRBOL


 

A Julio, Antón, Virgilio, Eduardo

 

El árbol pertenecía por la copa a lo sutil, al aire y a los pájaros. Por el tronco, a la germinación y a todo lo que une lo celeste con los dioses del fondo. Por la raíz oscura, a las secretas aguas. La copa dibujaba un amplio semicírculo partido. Porque también el árbol era portador del fuego, herido por el rayo, el árbol. Como otras cosas mayores que nosotros, estaba el árbol no en la ciudad, sino en el mundo, más cierto que ella misma, que aún la circundaba. Árbol. Ciudad. El árbol en lo alto, sobre la lentitud de la subida. Nos llevaban a él, pensábamos, su propia suficiente soledad o su belleza. Soledad o belleza, santidad, forma que en la cercanía del dios reviste lo viviente. El árbol, nos dijeron, fue talado. El árbol, no de la ciudad, sino del mundo, más real, que entonces aún la circundaba. Quien visite el lugar acaso sepa que aquel árbol no podía morir, que en el lugar del árbol para siempre hay, igual al árbol, en la posición antigua del orante, un hombre, igual al árbol, con los pies en la tierra, pero menos visible, la cabeza y los brazos, con las manos abiertas, alzados hacia el cielo, copa, tronco, raíz, para que desde lo oscuro suba lo oscuro al verde, al rojo, y a su vez el fuego regrese de lo alto a la matriz, al centro imperdurables.

 

José Ángel Valente. Interior con figuras. Ocnos-Barral, 1976.

Imagen: Vista de la exposición “Ana Mendieta. En búsqueda del origen”. MUSAC, 2024.

lunes, 28 de octubre de 2024

[El hombre santo besó a un mahometano]


 

El hombre santo besó a un mahometano

sin vomitar

                        y dijo:

                                   Soy perfecto.

 

Gratias agimus tibi por haberme hecho

capaz de ser heroico hasta este extremo

y poder exhibirlo.

 

 

José Ángel Valente. Presentación y memorial para un monumento, 1969. En Punto cero. Poesía 1953-1979. Seix Barral, 1980.

Imagen: Josef Koudelka. Sevilla, 1973.

sábado, 18 de mayo de 2024

(MIL NOVECIENTOS DIECINUEVE)


 

La revolución se erguía como un sueño

capaz de andar desnudo entre los hombres.

 

Mil novecientos diecinueve.

 

Tu sangre salpicó los derribados muros, Rosa

Luxemburgo.

 

 

José Ángel Valente. Treinta y siete fragmentos, 1971. En Punto cero. Poesía 1953-1979. Seix Barral, 1980.

Imagen: El Lissitzky. Monumento a Rosa Luxemburgo, 1919-1921.