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martes, 16 de diciembre de 2025

SEBASTIÁN ACEVEDO


 

Sólo veo al inmolado de Concepción que hizo humo

de su carne y ardió por Chile entero en las gradas

de la catedral frente a la tropa sin

pestañear, sin llorar, encendido y

estallado por un grisú que no es de este Mundo: sólo

veo al inmolado.

 

Sólo veo ahí llamear a Acevedo

por nosotros con decisión de varón, estricto

y justiciero, pino y

adobe, alumbrando el vuelo

de los desaparecidos a todo lo

aullante de la costa: sólo veo al inmolado.

 

Sólo veo la bandera alba de su camisa

arder hasta enrojecer las cuatro puntas

de la plaza, sólo a los tilos por

su ánima veo llorar un

nitrógeno áspero pidiendo a gritos al

cielo el rehallazgo de un toqui

que nos saque de esto: sólo veo al inmolado.

 

Sólo al Bío-Bío hondo, padre de las aguas, veo velar

al muerto: curandero

de nuestras heridas desde Arauco

a hoy, casi inmóvil en

su letargo ronco y

sagrado como el rehue acarrear

las mutaciones del remolino

de arena y sangre con cadáveres al

fondo, vaticinar

la resurrección: sólo veo al inmolado.

 

Sólo la mancha veo del amor que

nadie nunca podrá arrancar del cemento, lávenla o

no con aguarrás o sosa

cáustica, escobíllenla

con puntas de acero, líjenla

con uñas y balas, despúntela, desmiéntanla

por todas las pantallas de

la mentira de norte a sur: sólo veo al inmolado.

 

 

Gonzalo Rojas. El alumbrado. Ilustraciones: Roberto Matta. Ganymedes, 1986.

Imagen: Farisori. Placa de homenaje a Sebastián Acevedo.

sábado, 29 de noviembre de 2025

OCTUBRE OCHO


 

Así que me balearon la izquierda, ¡lo que anduve

con esta pierna izquierda por el mundo! Ni un árbol

para decirle nada, y víboras, y víboras,

víboras como balas, y agárrenlo y reviéntenlo,

y el asma, y otra cosa,

y el asma, y son las tres. Y el asma, el asma, el asma.

 

Así que son las tres, o ya no son las tres,

ni es el ocho, ni octubre. Así que aquí termina

la quebrada del Yuro, así que la Quebrada

del Mundo, y va a estallar. Así que va a estallar

la grande, y me balearon en octubre.

 

Así que daban cinco mil dólares por esto, o eran cincuenta mil,

sangre mía, por esto que fuimos y que somos,

¡y todo lo que fuimos y somos! Cinco mil

por mis ojos, mis manos, cincuenta mil por todo,

con asma y todo. Y eso, roncos pulmones míos,

que íbamos a cumplir los cuarenta cantando.

 

Cantando los fatídicos mosquitos de la muerte:

arriba, arriba, arriba los pobres, la conducta

de la línea de fuego, bienvenida la ráfaga

si otros vienen después. Vamos, vamos veloces,

vamos veloces a vengar al muerto.

 

Lo mío —¿qué es lo mío?—: esta rosa, esta América

con sus viejas espinas. Toda la madrugada

me juzgan en inglés. ¿Qué es lo mío y lo mío

sino lo tuyo, hermano? La cosa fue de golpe

y al corazón. Aquí

va a empezar el origen, y cómanse su miedo.

 

Así que me carnearon y después me amarraron.

A Vallegrande —a qué— ¡y en helicóptero!

Bueno es regar con sangre colorada el oxígeno

aunque después me quemen y me corten las manos,

las dos manos.

—Dispara sin parar

mientras voy con Bolívar, pero vuelvo.

(Lota, 1967)

 

 

Gonzalo Rojas. Oscuro. Monte Ávila Editores, 1977.

Imagen: El Che Guevara en Bolivia.

lunes, 27 de marzo de 2023

Los letrados


 

Lo prostituyen todo

con su ánimo gastado en circunloquios.

Lo explican todo. Monologan

como máquinas llenas de aceite.

Lo manchan todo con su baba metafísica.

 

Yo los quisiera ver en los mares del sur

una noche de viento real, con la cabeza

vaciada en el frío, oliendo

la soledad del mundo,

sin luna,

sin explicación posible,

fumando en el terror del desamparo.

 

 

Gonzalo Rojas. Concierto. Antología poética (1935-2003). Selección y prólogo: Nicanor Vélez. Galaxia Gutenberg, 2004.

Imagen: Odd Nerdrum

miércoles, 22 de marzo de 2023

La materia es mi madre


 

Estoy creado en fósforo. La luz está conmigo.

La materia es mi madre.

Soy el pájaro ardiente de negra mordedura

que hace su nido en el pezón de la virgen,

por donde sale la materia

como una vía láctea,

a iluminarme el movimiento de la oscura

mancha solar del solo pensamiento.

 

A esas ubres estériles hoy vive amamantado

lo ilusorio de mi naturaleza

que busca en el carbón la veta de su sangre,

que pide en la tiniebla su ciega dinamita

en el proceso del alumbramiento

de la palabra.

 

De ese musgo gastado de apariencia difunta

me nutro como un puerco.

 

De esos pechos jugados, como naipes marcados,

y vueltos a jugar hasta el delirio

me alimento, me harto, y en ellos me conozco

cómo era antes de ser, cómo era mi agonía

antes de perecer en el diluvio.

 

1945

 

 

Gonzalo Rojas. Concierto. Antología poética (1935-2003). Selección y prólogo: Nicanor Vélez. Galaxia Gutenberg, 2004.

Imagen: Kikuji Kawada