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miércoles, 15 de julio de 2026

[Estamos a catorce de Julio.]


Estamos a catorce de Julio.

Son las cinco de la tarde. Llueve con toda

una tercera esquina de papel secante.

Y llueve más de abajo ay para arriba.

 

Dos lagunas las manos avanzan

de diez en fondo,

desde un martes cenagoso que ha seis días

está en los lagrimales helado.

 

Se ha degollado una semana

con las más agudas caídas; hase hecho

todo lo que puede hacer miserable genial

en gran taberna sin rieles. Ahora estamos

bien, con esta lluvia que nos lava

y nos alegra y nos hace gracia suave.

 

Hemos a peso bruto caminado, y, de un solo

                    desafío,

blanqueó nuestra pureza de animales.

Y preguntamos por el eterno amor,

por el encuentro absoluto,

por cuanto pasa de aquí para allá.

Y respondimos desde dónde los míos no son los tuyos

desde qué hora el bordón, al ser portado,

sustenta y no es sustentado. (Neto.)

 

Y era negro, colgado en un rincón,

sin proferir ni jota, mi paletó,

a

t

o

d

a

s

t

A

 

 

César Vallejo. Trilce, 1922. Obra poética completa. Alianza, 1988.

Imagen: Semión Agroskin. Puerta, 2012,

lunes, 18 de septiembre de 2023

LA CENA MISERABLE


 

Hasta cuándo estaremos esperando lo que

no se nos debe… Y en qué recodo estiraremos

nuestra pobre rodilla para siempre! Hasta cuándo

la cruz que nos alienta no detendrá sus remos.

 

Hasta cuándo la Duda nos brindará blasones

por haber padecido…

                        Ya nos hemos sentado

mucho a la mesa, con la amargura del niño

que a media noche, llora de hambre, desvelado…

 

Y cuándo nos veremos con los demás, al borde

de una mañana eterna, desayunados todos.

Hasta cuándo este valle de lágrimas, a donde

yo nunca dije que me trajeran.

                        De codos

todo bañado en llanto, repito cabizbajo

y vencido: hasta cuándo la cena durará.

 

Hay alguien que ha bebido mucho, y se burla,

y acerca y aleja de nosotros, como negra cuchara

de amarga esencia humana, la tumba…

                        Y menos sabe

ese oscuro hasta cuándo la cena durará!

 

 

César Vallejo. Los heraldos negros, 1918. En César Vallejo para niños. Edición: Carlos Villanes Cairo. Ilustraciones: José Luis Largo. Ediciones de la Torre, 1988.

Imagen: Luis Buñuel. Viridiana, 1961.

domingo, 5 de marzo de 2023

[¡Cuídate, España, de tu propia España!]

¡Cuídate, España, de tu propia España!

¡Cuídate de la hoz sin el martillo,

cuídate del martillo sin la hoz!

¡Cuídate de la víctima apesar suyo,

del verdugo apesar suyo

y del indiferente apesar suyo!

¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo,

negárate tres veces,

y del que te negó, después, tres veces!

¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,

y de las tibias sin las calaveras!

¡Cuídate de los nuevos poderosos!

¡Cuídate del que come tus cadáveres,

del que devora muertos a tus vivos!

¡Cuídate del leal ciento por ciento!

¡Cuídate del cielo más acá del aire

y cuídate del aire más allá del cielo!

¡Cuídate de los que te aman!

¡Cuídate de tus héroes!

¡Cuídate de tus muertos!

¡Cuídate de la República!

¡Cuídate del futuro!...

 

 

César Vallejo. España, aparta de mí este cáliz. En Obra poética completa. Alianza, 1988.

Imagen: Cayetano Ferrández. La llamada (the call) 2022 the gray man.

lunes, 3 de octubre de 2022

Otro poco de calma, camarada…


 

Otro poco de calma, camarada;

un mundo inmenso, septentrional, completo,

feroz, de calma chica,

al servicio menor de cada triunfo

y en la audaz servidumbre del fracaso.

 

Embriaguez te sobra, y no hay

tanta locura en la razón, como este

tu raciocinio muscular, y no hay

más racional error que tu experiencia.

 

Pero, hablándolo más claro

y pensándolo en oro, eres de acero,

a condición que no seas

tonto y rehúses

entusiasmarte por la muerte tánto

y por la vida, con tu sola tumba.

 

Necesario es que sepas

contener tu volumen sin correr, sin afligirte,

tu realidad molecular entera

y más allá, la marcha de tus vivas

y más acá, tus mueras legendarios.

 

Eres de acero, como dicen,

con tal que no tiembles y no vayas

a reventar, compadre

de mi cálculo, enfático ahijado

de mis sales luminosas!

 

Anda, no más; resuelve,

considera tu crisis, suma, sigue,

tájala, bájala, ájala;

el destino, las energías íntimas, los catorce

versículos del pan: ¡cuántos diplomas

y poderes, al borde fehaciente de tu arranque!

¡Cuánto detalle en síntesis, contigo!

¡Cuánta presión idéntica, a tus pies!

¡Cuánto rigor y cuánto patrocinio!

 

Es idiota

ese método de padecimiento,

esa luz modulada y virulenta,

si con sólo la calma haces señales

serias, características, fatales.

 

Vamos a ver, hombre;

cuéntame lo que me pasa,

que yo, aunque grite, estoy siempre a tus órdenes.

 

 

César Vallejo. Poemas humanos. Obra poética completa. Alianza, 1994.

Imagen: Nikolái Kasatkin. Рабочий-боевик, 1905.