Ningún imperio puede
durar mil años.
José Emilio Pacheco. No me preguntes cómo pasa el tiempo. Poesía II (1964-1972). Visor, 2010.
Imagen: Emil Otto Hoppé
Ningún imperio puede
durar mil años.
José Emilio Pacheco. No me preguntes cómo pasa el tiempo. Poesía II (1964-1972). Visor, 2010.
Imagen: Emil Otto Hoppé
Tú también, como todos, lo llamaste espejo de la eternidad, contrario de la tierra, camino que une, abismo que separa. O, si la relación fue más estrecha, te refieres a ella como la mar, agua madre que en su interior gestó a todos los seres. Tu más remoto antepasado estuvo allí como partícula de vida a la que en millones de años crecieron cilios, aletas, brazos, ojos, pulmones, cerebro, pulgar capaz de oponerse a los otros dedos.
Desde el promontorio sigues el pastoreo de las olas, sus avances, sus retiradas, las gradaciones de limpidez entre el azul, el verde y la espuma. Si con Eurípides has creído que el mar lava la suciedad del mundo, observa lo que desde esta orilla le arrojamos: plomo, cobre, mercurio, cianuro. Zarpa y verás los grumos de petróleo que han empedrado sus senderos.
Durante siglos pudimos injuriarlo y saquear lo que sus olas resguardaban. Hoy al matarlo estamos muriendo. Cuando haya muerto el mar no tendremos oxígeno. Última ironía y regreso a las fuentes, moriremos boqueando, como peces fuera del agua.
José Emilio Pacheco. Desde entonces, 1975-1978. En Islas a la deriva. Poesía III (1973-1978). Visor, 2011.
Imagen: Hengki Koentjoro
No importa que la flecha no alcance el blanco.
Mejor así.
No capturar ninguna presa,
no hacerle daño a nadie,
pues lo importante
es el vuelo, la trayectoria, el impulso,
el tramo de aire recorrido en su ascenso,
la oscuridad que desaloja al clavarse,
vibrante,
en la extensión de la nada.
José Emilio Pacheco. Islas a la deriva, 1975. En Islas a la deriva. Poesía III (1973-1978). Visor, 2011.
Imagen: Kim Hong-do. Fecha desconocida.
Para la red, para el arpón naciste.
Para anzuelos, asfixias y sartenes.
Inficionamos por usura tu mar.
Ahora te haces justicia envenenándonos.
José Emilio Pacheco. Irás y no volverás, 1973. En No me preguntes cómo pasa el tiempo. Poesía II (1964 – 1972). Visor, 2010.
Imagen: Amalia García Fuertes. Japón, 2018.
… porque como los hombres no
somos todos muy buenos…
BERNAL DIAZ DEL CASTILLO
Después de mucho navegar
por el oscuro océano amenazante
encontramos
tierras bullentes en metales, ciudades
que la imaginación nunca ha descrito,
riquezas,
hombres sin arcabuces ni caballos.
Con objeto de propagar la fe
y arrancarlos de su inhumana vida salvaje,
arrasamos los templos, dimos muerte
a cuanto natural se nos opuso.
Para evitarles tentaciones
confiscamos su oro.
Para hacerlos humildes
los marcamos a fuego y aherrojamos.
Dios bendiga esta empresa
hecha en Su Nombre.
José Emilio Pacheco. No me preguntes cómo pasa el tiempo. Poesía II (1964-1972). Visor, 2010.
Imagen: Lienzo de Tlaxcala