sábado, 7 de noviembre de 2026

EL DESCANSO DEL GUERRERO


 

Los muertos están cada día más indóciles.

 

Antes era fácil con ellos:

les dábamos un cuello duro una flor

loábamos sus nombres en una larga lista:

que los recintos de la patria

que las sombras notables

que el mármol monstruoso.

 

El cadáver firmaba en pos de la memoria

iba de nuevo a filas

y marchaba al compás de nuestra vieja música.

 

Pero qué va

los muertos son otros desde entonces.

 

Hoy se ponen irónicos

preguntan.

 

Me parece que caen en la cuenta

de ser cada vez más la mayoría.

 

 

Roque Dalton. Taberna y otros lugares. Casa de las Américas, 1969.

Imagen: Baldomero Romero Ressendi. El locutorio de San Bernardo, 1960.

viernes, 6 de noviembre de 2026

[Azul el cielo azul,]



Azul el cielo azul,

verde la hierba,

blanca la nieve blanca,

negra mi pena.

Negra mi pena, niña,

mi pena negra.



Conrado Santamaría. Lo que nos toca. Ediciones Cimarrón, 2026,

Imagen: Christopher Furlong. Niña siria en la frontera de Serbia y Hungría, 2015.

jueves, 5 de noviembre de 2026

[Cuando hablo contigo]


 

Cuando hablo contigo

frío y en general

con las palabras más secas,

sin mirarte

(aparentemente ni te reconozco

en tu especial género y dificultad)

 

hablo tan sólo

como la misma realidad

(la cruda, por tu especial género insobornable,

harta de tu dificultad)

que tú no me pareces reconocer.

 

 

Wenn ich mit dir rede

Kalt und allgemein

Mit den trockensten Wörtern

Ohne dich anzublicken

(Ich erkenne dich scheinbar nicht

In deiner besonderen Artung und Schwierigkeit)

 

So rede ich doch nur

Wie die Wirklichkeit selber

(Die nüchterne, durch deine besondere Artung unbestechliche

Deiner Schwierigkeiten überdrüssige)

Die du mir nicht zu erkennen scheinst.

 

 

Bertolt Brecht. Del libro de lectura para ciudadanos. En Más de cien poemas. Selección y epílogo: Siegfried Unseld. Traducción: Vicente Forés, Jesús Munárriz y Jenaro Talens. Hiperión, 1998.

Imagen: Barbara Kruger. Business as usual, 1987.

miércoles, 4 de noviembre de 2026

[Cuando el sumamente centrípeto planeta Estulticia...]


 

Cuando el sumamente centrípeto planeta Estulticia nos arrastra con toda su potencia gravitacional (¡que no es poca!), se precisa una lucidez inversamente proporcional para abandonar diligentemente su peligrosa órbita.

 

Juan Carlos Lazaga. Ver es haber visto.

Imagen: Goya. Los disparates nº 8: los ensacados, 1864.

martes, 3 de noviembre de 2026

[En mi última misiva, la del 9 de marzo, le contaba de mi nueva vida,]


 

En mi última misiva, la del 9 de marzo, le contaba de mi nueva vida, de mis embates en un sistema universitario más interesado en la producción cuantitativa que en su responsabilidad social. Hacia la mitad del escrito, que era largo, le contaba también que había ido al cine a ver Camille Claudel, “una escultora de la que Rodin se alimentó por años y que finalmente fue recluida por treinta años en una clínica de salud mental. En vida nadie la reconoció y su obra no empezó a tener reconocimiento sino hasta los ochenta. La película me impresionó por muchas cosas, por la vocación enfebrecida de Camille, por el cuidado del padre por lo que llamaba los talentos de Camille, y obviamente por su destrucción. Creo que muchas mujeres hemos creído que nuestro final como creadoras es la destrucción como bomba romántica. Yo me llené de rabia por ese crimen, y por tantos otros que ni siquiera vislumbramos, y me convencí que, al salirme de México, yo iba escapando de esas voces que te animan: ahí está el vacío, ¿no lo ves? Tírate. Aviéntate al abismo. Porque yo no quiero para mí ni para ti, ni para nadie, un final así; porque la destrucción y el desencanto no son un romanticismo ardiente sino un romanticismo asesino. Porque estamos aquí, sí, llenas de talentos, no para alimentar la maestría vampírica de otros, ni para caer ciegas en el abismo de la locura, ni para cargar una piedra como San Jerónimo. Estamos aquí con el peso encantado de la existencia y la ligereza, la ligereza plácida del sueño, porque tenemos muchas cosas por decir, hacer, pensar, repensar, recrear; porque nuestro punto de vista es nuevo para una historia que lo ha negado, usurpado, ciento de millones de veces; porque tenemos que decir: ¡Ya basta! Ni el dogma ni el amor, ni el de la fama, ni el del dinero van a poder destrozar algo mucho más firme e inocente a la vez, el deseo insensato, tímido, arrebatado por vivir, por vivir y por crear otro vivir, algo más hermoso, algo más justo. Para eso es la voz y la mano”. 

 

Cristina Rivera Garza. El invencible verano de Lilliana. Random House, 2021.

Imagen: Duane Michals