miércoles, 27 de mayo de 2026

MAGNA OPERA HUMANA


 

ATTO PRIMO

DE LA VIDA DEL HOMBRE

DEL HOMBRE COMO ANIMAL

 

Su lejano y amnésico bautismo es un negocio

Su primera comunión justo antes de la tarta es un negocio

Sus reglas además de un castigo es un negocio

Sobre todo para ellos

Su boda con José es un negocio

Su sed que le ata umbilicalmente a su estómago es un negocio

Sus vicios contables e incontables es un negocio

Sus aficiones que también son vicios es un negocio

Dolores la pobre es un negocio

Su miedo y sus escondidas lágrimas en la espalda de la compañía es un negocio

Sus sueños ese pasito que daría por la humanidad es un negocio

Su placer físico químico o intelectual es un negocio

Su formación temprana o tardía propia o delegada es un negocio

Su deformación tan sencilla como segura es un negocio

Su barriga su espalda su muela su otra muela es un negocio

Su infancia pubertad vejez es un negocio

Aunque usted no valga nada

Usted es un negocio

 

ATTO SEGONDO

DEL MUNDO DEL HOMBRE

DEL HOMBRE COMO PLAGA

 

El ocio es un negocio

La propaganda y sus imperativos taxativos es un negocio

La moda de estar a la moda es un negocio

La política y sus interesantes intereses interesados es un negocio

El planeta rojo además de una utopía es un negocio

La Navidad y otras tristes golosinas es un negocio

El día a día del padre y de la madre y de los enamorados y del libro es un negocio

La muerte que como dijo el poeta siempre es violenta es un negocio

El otro mundo y sus alrededores es un negocio

El pasado es un negocio

El presente es un negocio

El futuro es un negocio

La sangre que es lo más valioso del universo es un negocio sangriento

El agua tan necesaria para refrigerar los reactores nucleares es un negocio

El fuego el vapor el hielo es un negocio

La aniquilación del planeta y aficiones por el estilo es un negocio

La salvación del planeta y demás ejercicios espirituales es un negocio

El hambre lujo de idiotas y práctica habitual en lugares siempre demasiado lejanos es un negocio

Las fronteras y demás máquinas empaquetadoras es un negocio

Ellos es un negocio

Los toros es un negocio

Salvo para los toros

La bomba atómica sus hongos y otras sustancias estupefacientes es un negocio

La radioactividad y la telearaña incomunicativa es un negocio

El fin del mundo el Apocalipsis y demás terminología goticoflamígera es un negocio

Ser estar parecer es un negocio

 

ATTO TERZO

DE LA OBRA DEL HOMBRE

DEL HOMBRE COMO CONSTRUCTOR DE CASTILLOS EN EL AIRE

 

Dios es un negocio divino

L’arte es un negocio que requiere malas artes

Beethoven Liszt Bruckner Mahler Schoenberg

Mozart Wagner Strauss Debussy Puccini Berg

Melies Griffith Eisenstein Renoir Buñuel Welles

Velázquez Goya Picasso Dalí y productos semejantes y asemejados es un negocio

La mediocridad imperante es un negocio

Del que no solo se aprovechan los mediocres

Don Quijote es un negocio de locos pero sobre todo de cuerdos

Federico García Lorca es un negocio y afeminado y asesinado más

Borges Rulfo Cortázar es un negocio que se suele releer con gusto

Los premios literarios aun los de poesía pura es un negocio digital

Del que nadie sabe nada

La poesía la novela el teatro el ensayo es un negocio que siempre acaba en papel mojado

La cultura pop la contracultura y la cultura de la droga es un negocio

Ya que lo que llamamos cultura es un negocio

 

 

José García. Tiempos Tremendos. Colección Los Raros. Ediciones S. I. A. L., 1998.

Imagen: Rodney Smith

martes, 26 de mayo de 2026

EL BELLO LEGADO


 

Soy un país moribundo

Me nació el hijo entre la pólvora

me nació en la trinchera escondida en el beso de la muerte

Me nació el hijo en el escondite

en la alambrada inerte que tejimos como barricadas

Me nacieron los hijos muertos

estrellados

mutilados

Corriendo hacia el abismo que les ofrece el nuevo siglo

Me nacieron los hijos sueltos

volátiles como el suspiro de un disparo

Me nacieron los hijos desaparecidos como el pulso de un latido tuerto

Como la práctica onanista de un país que se pudre

De un país que se queda mudo

con la garganta cercenada de disparos

Me nacieron los hijos ciegos

Me nacieron los hijos mudos

Agonizantes

cabizbajos

cohibidos

Me nació el eructo de un beso prohibido en la frontera de los sueños

Los hijos junto a los sueños se me pudrieron

Me nacieron inmigrantes con la plegaria del sueño americano

Con la agonizante ceguera de convertirse en lavaplatos

en constructores

En mendigos colectores de sueños

En limpia mierda sin temblarle el pulso ante la injuria del yanqui

en venado escapista de trenes

en alma nostálgica ante el himno nacional

Y sin embargo la plegaria insiste en convertirlos

en prostitutas en plena frontera

en el alma del coyote

ese mismo coyote que ahoga los sueños entre sus colmillos

dicen que el mar se ha vuelto más violento

dicen que el  mar está a punto de vomitarlos

dicen que el mar esconde la palpitación imbécil de sus sueños

dicen, a mí no me lo crean

ni a este país que parió los hijos desaparecidos

prostituidos

secuestrados

abandonados en el desierto con la frente sudorosa

con la boca muda sin pronunciar su nombre

con la garganta agónica en busca del sueño

con la adeudada caricia de las madres invocando su angustia

rogándole a los santos que intercedan en su ascenso a los infiernos

me nacieron los hijos hambrientos del sueño americano

me nacieron  analfabetos

caóticos

delincuentes

me nacieron roedores habitantes de una ciudad testaruda

me nació la ciudad agobiada transpirando el olor de las cloacas

las calles y su aturdida manera de mostrar el sarro de los orines

me nacieron los somnolientos bostezos de un niño huele-pega

del niño habitante mudo abstraído en su sueño urbano

del niño adorado rey de alcantarillas

me nació la suplicada nariz llena de coca

me nacieron los niños dibujando los sangrados círculos de sus vidas

me nacieron aspirando la inclinada línea de los años

me nacieron galopantes los gritos por el crack

por la temblorosa agonía de escaparse un rato

por la temblorosa sonrisa perdida

por la temblorosa mirada que cicatrizan las heridas

temblorosas también las piernas líquidas de una niña en las calles

de la niña vendiéndose ante la fría liturgia del sexo

me nacieron las niñas raptadas

la decapitación incesante de sus senos

la mutilada forma de abotonar las noches

el laberinto carnal de construir los cuerpos

el asolapado misterio del sexo

Me nacieron los cansados días en el mercado

la agobiante tarde en busca de un muerto

la oxidada rutina de verme desnudo y sin cinco

me nació la hipotecada ilusión de una casa

la deuda externa facturada con mi nombre

la cansada tradición de hilvanar los sueños en una maquila

Me nacieron los hijos traficantes

Me nació el lavado de dinero

Me nació la corroída mueca del narco

El diplomático parpadeo de los políticos

La inflamable historia de los corridos

La triste canción de un tiro

La estoica versión de raptarse a los niños

La detonada travesía de traficar con el hambre

Me nacieron las temblorosas manos del sicario

El ajuste de cuentas tiñendo las calles

La bala perdida

Cae

La bala perdida te busca

La bala perdida tiene tu nombre

La adjetivada muerte de los niños

El desaforado destino de la muerte

Me nacieron las pandillas

La pactada muerte entre sus dedos

La tatuada cicatriz de un país sin memoria

La agobiada mutilación de los días

Los cementerios clandestinos

Y la agonía de salir a las calles

Las apiladas caricias de los cráneos sueltos

La decapitada mueca de los muertos

Me nacieron cansados los párpados

Los crucificados brazos del silencio

la agonía de pegarme un tiro y entrar como un dios a los despojos que me dejó las posguerra

 

 

Luis Borja. El disparo. Cuentos del barr(i)o. Visor, 2014.

Imagen: Francisco Campos

lunes, 25 de mayo de 2026

[Urge salvar a las mariposas]


 

Urge salvar a las mariposas

del estómago de los carroñeros.

Cuidar las manos si se agrietan

subiendo a los árboles para ser visibles.

 

Es urgente hacer rugir a los silenciados

mientras putrefactas divinidades

se sienten obligadas a exterminar

campos plagados de niños.

 

Es necesario vomitar toda la rabia

que se nos encona en el cuerpo

mientras se desangra a nuestros congéneres

y se justifica sin vocabulario adquirido.

 

Necesitamos todas las posibles aves del mundo

que nos dejen subir sobre sus plumas

para frenar los muchos misiles

de ignorancia y deseo de poder que se lanzan.

 

 

Montserrat Villar González. En Voces del Extremo: Poesía y Memoria. Burgos – Gamonal. VV. AA. Coordinación: Amalia García Fuertes y Conrado Santamaría Bastida. Ediciones Cimarrón, 2026.

Imagen: Yanagawa Shigenobu I. Two Dancers in Butterfly Costumes, c. 1820.