viernes, 15 de mayo de 2026

PAREMOS EL RELOJ


 

TIC - TAC

TIC – TAC

 

Azotan las manillas

del capitalismo

 

TIC - TAC

TIC – TAC

 

exprimiendo alientos,

cebando al IBEX 35

 

TIC - TAC

TIC – TAC

 

expoliando los tiempos,

pro-Rateando las sobras

 

TIC - TAC

TIC - TAC

TIC - TAC

TIC - TAC

TIC - TAC

TIC - TAC

TIC - TAC

TIC – TAC

 

… Cuentan que, en mi barrio

existió un relojero libertario

Ángel Barredo de nombre,

de compromiso, militancia y generosidad

sus cimientos,

y su empeño,

la libertad.

 

Cuentan que, vestido de dignidad,

se le encontraba:

en la lucha obrera,

en Los Otros,

en las revueltas.

 

Vestido de dignidad

se le encontraba:

en El eco de un mismo recuerdo,

en Gamonal.

 

Cuentan que, el relojero anarquista soñaba,

no con parar el tiempo,

sino con detener

las formas de sometimiento.

 

Y cuentan, que lo consiguió,

que las manecillas, a su alrededor,

ya no entonaban el viejo tic-tac,

que latían en lugar de ordenar,

que aclamaban, aclaman y aclamarán:

RABIA Y ESPERANZA

RABIA Y ESPERANZA

RABIA Y ESPERANZA

Y con ellas, se fue,

un 15 de enero,

vestido de dignidad,

con Gamonal en el recuerdo,

 

Ángel, semilla,

que ahora,

en este mismo instante,

florece,

en el mundo nuevo

que llevamos,

en nuestros corazones.

 

 

Vanessa Basurto Alcalde. En Voces del Extremo: Poesía y Memoria. Burgos – Gamonal. VV. AA. Coordinación: Amalia García Fuertes y Conrado Santamaría Bastida. Ediciones Cimarrón, 2026.

Imagen: Ángel Barredo

jueves, 14 de mayo de 2026

[Nos enseñan a matar]


 

Nos enseñan a matar

mucho más que a sembrar un árbol,

nos enseñan a matar,

y a los que nos rebelamos

solo nos queda gritar:

¡Ni guerras ni Dios ni amo!

 

 

El Cabrero

miércoles, 13 de mayo de 2026

[Para que no sea del todo mía,]


 

Para que no sea del todo mía,

con tinta robada escribo

la poesía.

 

 

¿Isabel Escudero? Alfileres. Coplas libertarias. Coedición de La Cotali, La Fuga Librerías, La Carbonería, La Casa con Libros y Bakakai, 2014.

Imagen: Raymond Depardon

martes, 12 de mayo de 2026

La delicada salud del muerto


 

No entiendo qué les pasa a los muertos

que no saben estarse muertos,

y gritan desde el hoyo

y no se quedan quietos en sus cunetas

y les da por señalar con el dedo

sin respeto alguno.

 

Es como si no asumieran el papel que les toca:

el muerto bastante tiene ya con ser un muerto.

Pues nada, que no quieren firmar el finiquito.

 

Supongo que lo hacen por esa maldad suya

o por aburrimiento

y por eso perturban el sueño de la buena gente

y lo revuelven todo, con lo limpio que lo habíamos dejado.

 

Odio esa estúpida manía persecutoria,

ese seguir a los vivos allí por donde vayan,

de la cama al trabajo,

del cuartel a la iglesia,

con su olor cadavérico y su aliento podrido,

bien pegaditos siempre,

que te para un amigo y en seguida sabe

que llevas varios muertos a la espalda,

que escondes muertos dentro del armario.

 

Qué pesados los muertos,

con su bala en la nuca y su llanto de barro,

con su cráneo partido y su rostro en cal viva.

Qué pesados los muertos.

 

Pues algo habrá que hacer con tanto muerto,

con todos esos muertos apilados,

las montañas de muertos que aún invaden

las casas de aquellos que no tienen

la conciencia tranquila.

 

 

Luis Javier Pinar. En Voces del Extremo: Poesía y Memoria. Burgos – Gamonal. VV. AA. Coordinación: Amalia García Fuertes y Conrado Santamaría Bastida. Ediciones Cimarrón, 2026.

Imagen: Edgar Ende. Lazarus Wartet, s/d.