Ni brújula de caudales
ni talismán de trofeos,
que toditos los caminos
te llevan al cementerio.
Julián Briñas. La poca vergüenza. Gentuza Ediciones, 2026.
Imagen: Keith Alexander. Panic, s/d.
"Quien duerme, quien duerme, quien duerme, despierte." Lope de Vega
Ni brújula de caudales
ni talismán de trofeos,
que toditos los caminos
te llevan al cementerio.
Julián Briñas. La poca vergüenza. Gentuza Ediciones, 2026.
Imagen: Keith Alexander. Panic, s/d.
Lo encontraría.
Al fin y al cabo era su hijo,
¿no va a saber un padre
–irlandés, alcohólico, exboxeador–
dónde está su hijo de once años?
Lo cogería de esa oreja izquierda
que le ha crecido más que la derecha
y pasaría con él todo el verano
aprendiendo su oficio.
Es sencillo.
Hay un cristal y hay un botón.
Los chuchos entran distraídos, engañados
por la promesa de la carne. Al norte
del aeropuerto principal de Nueva York
se ubica la perrera –no muy lejos de casa–
junto a lo que en su día fue un teatro.
Lo encontraría
aunque fuera lo último que hiciera
allá donde se había escondido,
¿no va a saber un padre
–jugador, católico, exmilitar–
qué oficio le conviene aprender a su hijo?
Raúl Nieto de la Torre. En Ay… ya sabes, los pueblos y sus gentes. Un homenaje a Rafael Azcona. VV. AA. Coordinación: Enrique Cabezón. Prólogo: Luis Alberto Cabezón. Ediciones del 4 de agosto, 2026.
Imagen: Elliott Erwitt. New York City, 2000.
El cuadro de tu alcoba, Yakky, no tiene santo porque se ha gastado de tanto mirarlo…, porque el roce de tantos besos calientes prodigados por tus férvidos labios ha deslavado la imagen.
¡Qué bello y original es el cuadro vacío de tu alcoba!
Además goza de un privilegio singular: ¡tu fantasía y tus sueños le renuevan cada noche, cuando cansado de pisar girasoles y aventar tréboles te vas al lecho…!
Y te acuestas feliz, Yakky, porque la noche que cuenta historias a los oídos hechos ventana te toma de su mano.
Al alba, cuando la inspiración madrugadora refresca los matices de la vida, abandonas tu lecho, tu alcoba, no sin antes ver en tu cuadro, con fantasía matutina, la procesión de vestales vendimiadoras que, ornadas con pámpanos dulces y hollejos de garnacha, corretean por los arrastraderos indiferentes al paso del fermento ladino que, emparentado con la pelusilla de una cepa reumática, elaborará el primer caldo para brindar por la perpetuidad de las vides, de la elocuencia… de la vida…
Cuando naciste, Yakky, aquella tarde en que se perdió la reina que iba a cazar mirlos al puente verde “aventanado” con jambas bebedoras del añil del estero…, entonces, perro “amauta”, el cuadro de tu alcoba lo vio todo.
Él fue el testigo silente de lo jubiloso y de lo triste…
Él, profeta y visionario, vivió la intimidad de tu hogar.
El cuadro de tu alcoba, Yakky, casi, casi que es la mismísima madre que te parió.
¡Un momento, Yakky!
Tienes alcoba; y yo creía que dormías en una leñera.
Carjosán. Yo patullo con mi chusquel Yakky. Sin datos de lugar ni fecha de edición.
Imagen: Paulus Potter. Perro encadenado, 1653-54.
A Anastasio Antón Ruiz Chivinas
La bestia y sus huestes
asolaron la tierra
con un páramo inhóspito
de horror, infamia y silencio.
Cuatrocientos siete pétalos
de los más de dos mil del registro
yacen en la extensión de la fosa
donde un nudo atraviesa el barranco.
Llegaron la marca y el expolio,
la represión y el encierro,
la amnesia, que, por vía compelida,
acuñó que aquí nunca pasó nada.
Resistieron las mujeres de negro,
cuyo tesón se hizo arte,
para poner el cuerpo cada noviembre
y con ello ganar la eternidad.
Sus vestigios perviven
en las heridas que supuran
mientras brega la memoria
como una llama perpetua.
Ayer.
Hoy.
Siempre.
Gonzalo Peña Ascacíbar. Raigambre. Ediciones del 4 de agosto, 2026,
Imagen: Mujeres de negro. La Barranca.
Me anclo a la juventud
para frenar el valle
que me parte la mirada.
Armo los puentes
de quien me confía madera y gubia.
Cierro la maleta de los huracanes
para el día en que me abandonen
el presagio del saber.
Afianzo recuerdos
frente a la arena que vendrá,
carcajada tribal
para cuando el eco
no devuelva ni silencio.
Materia que enlaza días, años,
en una deuda que vela bajo la piel:
savia de regadío,
agua que me hace fuente hoy
… y tierra mañana.
Milagros López. Aula. Prólogo: Dionisia García. Tigres de Papel, 2023.
Imagen: Wolfgang Lettl. Die Allee von Borrington, 1985.