Viví en mis noches oscuras
las tristezas más hurañas
sentí bullir mis entrañas
crucé las cuestas más duras
tras las fantásticas auroras
de las turbas gemidoras
cargué las burlas impías
como un rebelde Mesías
de las gentes redentoras.
Pero aunque me dejen solo
y en el olvido de un muerto
y el corazón frío y yerto
como una noche en el Polo
he de mostrar que enarbolo
mi blasón hecho jirones
porque siento en los raigones
de mis carnes de insurgente
rugir mi raza sufriente
por sus Reivindicaciones.
Si el castillo de protervo
que hacia el cielo se proyecta
tiembla bajo la piqueta
vibrante del nuevo verbo
si alza el milenario siervo
su triste faz macilenta
la caravana irredenta
frente a frente del verdugo
hará pedazos el yugo
a golpes de la herramienta.
Mientras haya delatores
a sueldo del prepotente
y el gesto de un insurgente
tenga sus perseguidores
mientras compren los señores
la voluntad con un pan
y el sumiso y el rufián
denuncie al hombre insurrecto
cargaremos el abyecto
destino de Juan Valjean.
Tú, manso y cansino buey
que odias mi rebeldía
no quisiera verte un día
en las garras de la ley
y has de saber que es la grey
frente al despotismo huraño
la escala, el viejo peldaño
donde se afirma el mandón
y el rebelde es convicción
que se aparta del rebaño.
Cavilación libertaria
son las leyes naturales
no imponerse a sus iguales
por mejor indumentaria
donde hay un amo y un paria
un esclavo y un señor
donde hay hambre y hay dolor
ser manso es ser un logrero
y el que es rebelde sincero
no quiere ser un traidor.
Yo aprecio al hombre sincero
de corazón infinito
que no forma bajo el grito
del mandón ni del caudillo
la política es el brillo
que recubre la indecencia
pues la libertad en esencia
la lleva en sí el hombre culto
igual que un tesoro oculto
palpitando en su Conciencia.
Mi canto no es un zarpazo
pues mi santa rebeldía
surge a plena luz del día
desde el alba hasta el ocaso
ha sucedido amigazo
que usted desechó la luz
del que no dobló el testuz
encarándose al verdugo
y por librarlo del yugo
carga el peso de una cruz.
Carlos Molina. Cantándole al Pueblo. Cantos libertarios. Segunda parte: Poemas rurales. Prólogo: Emilio Frugoni. Editorial Cisplatina, 1956.
Imagen: Kuzmá Petrov-Vodkin. Фантазия, 1925.



