Para que no sea del todo mía,
con tinta robada escribo
la poesía.
¿Isabel Escudero? Alfileres. Coplas libertarias. Coedición de La Cotali, La Fuga Librerías, La Carbonería, La Casa con Libros y Bakakai, 2014.
Imagen: Raymond Depardon
"Quien duerme, quien duerme, quien duerme, despierte." Lope de Vega
Para que no sea del todo mía,
con tinta robada escribo
la poesía.
¿Isabel Escudero? Alfileres. Coplas libertarias. Coedición de La Cotali, La Fuga Librerías, La Carbonería, La Casa con Libros y Bakakai, 2014.
Imagen: Raymond Depardon
No entiendo qué les pasa a los muertos
que no saben estarse muertos,
y gritan desde el hoyo
y no se quedan quietos en sus cunetas
y les da por señalar con el dedo
sin respeto alguno.
Es como si no asumieran el papel que les toca:
el muerto bastante tiene ya con ser un muerto.
Pues nada, que no quieren firmar el finiquito.
Supongo que lo hacen por esa maldad suya
o por aburrimiento
y por eso perturban el sueño de la buena gente
y lo revuelven todo, con lo limpio que lo habíamos dejado.
Odio esa estúpida manía persecutoria,
ese seguir a los vivos allí por donde vayan,
de la cama al trabajo,
del cuartel a la iglesia,
con su olor cadavérico y su aliento podrido,
bien pegaditos siempre,
que te para un amigo y en seguida sabe
que llevas varios muertos a la espalda,
que escondes muertos dentro del armario.
Qué pesados los muertos,
con su bala en la nuca y su llanto de barro,
con su cráneo partido y su rostro en cal viva.
Qué pesados los muertos.
Pues algo habrá que hacer con tanto muerto,
con todos esos muertos apilados,
las montañas de muertos que aún invaden
las casas de aquellos que no tienen
la conciencia tranquila.
Luis Javier Pinar. En Voces del Extremo: Poesía y Memoria. Burgos – Gamonal. VV. AA. Coordinación: Amalia García Fuertes y Conrado Santamaría Bastida. Ediciones Cimarrón, 2026.
Imagen: Edgar Ende. Lazarus Wartet, s/d.
Y en juguetes, parques, columpios,
tan solo veo sangre y escarcha.
Intento tejer mi mano en una rueca
que viene dejando rastrojos a miles de periplos
para no pisar un vertedero de grietas y usura.
Porque ahora todos somos un campo de pesticidas
donde se siembran personas para que brote
el mayor número de monedas.
Y yo también me rindo
ante el mar y ante la lluvia de alambre.
Y yo también me rindo
ante el peso que llevo a la espalda
por naufragar en medio de países cubiertos
por estercoleros y vómitos.
Y yo también me rindo
por ver unas grietas sujetar en nombre del mercado.
Ahora que
todo es podredumbre y nos dirigimos
en busca de la lápida
que nos ofrece el último plato
para escuchar a una orquesta con asientos vacíos.
Ahora que
nos educan para que nunca más miremos debajo de la cama.
Ahora que
todo es gente aniquilada por un pensamiento ceniza.
Ahora,
busco en algún cajón toda una memoria de ruina,
toda una memoria de sombra,
toda una memoria de grito
y lo único que encuentro es una memoria blanca,
una memoria quemada con fuego frígido
que sostiene el vértigo para que ardan todas las bocas del mundo.
Y tal vez, y aclaro, tal vez,
llegue el día en que la lluvia
seque el incendio de todas las maletas
donde lo único que permanece es el silencio y la mesura.
Y tal vez, insisto, y tal vez nada,
la lluvia de nuevo y tan solo la lluvia,
pueda sujetar esta, la maleta del paria.
Miguel Ángel Pozo. La lluvia que seremos. Mueve tu lengua, 2020.
Imagen: Elias Marcou. Incendio en el campo de refugiados de Moria, 2020.
A finales de abril
saltábamos la tapia,
sin importarnos los rasguños
en las piernas ni las quejas
de las madres ni los gruñidos
del dueño de la finca,
para comprobar si las lilas ya
habían florecido un año más.
Nos hundíamos
en su aroma reconocido
y en la satisfacción de imaginarlas
ya en el altar, a sus pies.
Había que tener fe
y la teníamos.
Guiadas por esa fe
contraveníamos el mandamiento,
una incoherencia que nos salvaba.
La creencia se marchitó,
como las lilas,
y fue sustituida por otras diferentes
que también han languidecido.
Hoy de nuevo es abril,
el mes más cruel,
y ahí están las lilas que no
llegamos a cortar,
meciéndose en las ramas
al viento que mejor sopla.
Amalia García Fuertes. En Voces del Extremo: Poesía y Memoria. Burgos – Gamonal. VV. AA. Coordinación: Amalia García Fuertes y Conrado Santamaría Bastida. Ediciones Cimarrón, 2026.
Imagen: Mijaíl Vrúbel. Lilas, 1900.