Estamos a catorce de Julio.
Son las cinco de la tarde.
Llueve con toda
una tercera esquina de papel
secante.
Y llueve más de abajo ay
para arriba.
Dos lagunas las manos
avanzan
de diez en fondo,
desde un martes cenagoso que
ha seis días
está en los lagrimales
helado.
Se ha degollado una semana
con las más agudas caídas;
hase hecho
todo lo que puede hacer
miserable genial
en gran taberna sin rieles.
Ahora estamos
bien, con esta lluvia que
nos lava
y nos alegra y nos hace
gracia suave.
Hemos a peso bruto caminado,
y, de un solo
desafío,
blanqueó nuestra pureza de
animales.
Y preguntamos por el eterno
amor,
por el encuentro absoluto,
por cuanto pasa de aquí para
allá.
Y respondimos desde dónde
los míos no son los tuyos
desde qué hora el bordón, al
ser portado,
sustenta y no es sustentado.
(Neto.)
Y era negro, colgado en un
rincón,
sin proferir ni jota, mi
paletó,
a
t
o
d
a
s
t
A
César Vallejo. Trilce, 1922. Obra poética completa. Alianza, 1988.
Imagen: Semión Agroskin. Puerta, 2012,