El mundo necesita más poetas
que minas y misiles y
soldados.
Malditos o benditos,
malhablados
o educados. Con tetas o sin
tetas.
El mundo necesita más poetas
a perder y a ganar
acostumbrados,
que purguen con palabras sus
pecados
y no con fogonazos y
espoletas.
El mundo necesita más
poetas.
Cerebros de metáforas
preñados.
Y menos hijueputa uniformado
escondido tras una bayoneta.
El mundo necesita más
poetas.
—científicos de Harvard lo
han probado—
y menos mercenario acomodado
bajo rayos de sombra
ultravioleta.
El mundo necesita más
poetas.
Más homo sapiens-sapiens
inspirado
y menos cavernícola
engordado
con vísceras de sol en
vinagreta.
El mundo necesita más
poetas.
Más seres por la luz domesticados.
Necesita, es urgente,
comprobado,
más orgasmos y menos
metralletas.
El mundo necesita más
poetas.
Más Whitmans, Maiakovskys y
Machados.
Incluso el sol pidió,
decepcionado,
que haya más Federicos que
cunetas.
El mundo necesita más
poetas.
Más tipos con los gustos
“atrofiados”
que carguen con ridículos
pareados
tanques, barcos, camiones,
furgonetas.
El mundo necesita más
poetas.
Para que cuando el siglo
haya acabado
se mire un planetario en
cualquier lado
y sigan siendo nueve los
planetas.
El mundo necesita más
poetas.
Ya la UNESCO lanzó un
comunicado.
Necesita menos acorazados,
submarinos, pistolas y
corbetas.
El mundo necesita más
poetas.
Más hombres y mujeres de
arte alado
y que el planeta esté
superpoblado,
con muchos más poemas que
avionetas.
Repitan como un mantra
improvisado:
El mundo necesita más
poetas.
El mundo necesita más
poetas.
El mundo necesita más
poetas.
El mundo necesita más
poetas.
Y guarden este texto: es mi
legado
al hijo de la nieta de mi
nieta.
Alexis Díaz-Pimienta
Imagen: Shana and Robert ParkeHarrison. The Lesson, s/d.