Las cloacas del Estado
siempre han sido necesarias,
se lamentan y no piensan
que el Estado es la cloaca.
Julián Briñas. La poca vergüenza. Gentuza Ediciones, 2026.
Imagen: Dags Vidulejs. Deep State MPs without Masks, s/d.
"Quien duerme, quien duerme, quien duerme, despierte." Lope de Vega
Las cloacas del Estado
siempre han sido necesarias,
se lamentan y no piensan
que el Estado es la cloaca.
Julián Briñas. La poca vergüenza. Gentuza Ediciones, 2026.
Imagen: Dags Vidulejs. Deep State MPs without Masks, s/d.
para Eladio y José Manuel,
maestros albañiles
No hay dulzura en el capitalismo,
no anuncian la dulzura un ejército de corbatas,
una fila de apartamentos en primera línea de playa,
un pueblo asustado, una caja registradora,
un ombligo obnubilado por el espejismo de sí mismo.
No hay dulzura en la producción sin límites,
en el consumo sin límites,
en la bulímica indigestión de la abundancia sin límites.
No hay dulzura en la línea de control del aeropuerto,
en el chaleco antipersonas de la policía,
en los escaparates de humo de la calle Serrano,
en los altos despachos de la mediocridad caníbal.
Todo en el capitalismo trabaja contra la dulzura.
Escribo para que no nos hagan pasar lo amargo por dulzura,
escribo para que la dulzura no desaparezca
como desaparece todo lo que no genera beneficios.
Sin dulzura, ¿cómo hará el albañil una buena casa?
Escribir sobre la dulzura huele a despropósito
cuando tendría que escribir sobre las catástrofes,
pero qué le voy a hacer
escribo porque reivindico la dulzura
desde un bajo interior entresuelo sin luz
y un bozal de premio,
por no querer tocarle las palmas
al capitalismo.
Escribo para que lo amargo no se confunda con la dulzura.
Antonio Orihuela. En Voces del Extremo: Poesía y Memoria. Burgos – Gamonal. VV. AA. Coordinación: Amalia García Fuertes y Conrado Santamaría Bastida. Ediciones Cimarrón, 2026.
Imagen: Mariana Yampolsky. Caricia, 1989.
No rendirse funciona así.
John Berger
Las palabras son más pequeñas que lo que sucede afuera.
Hay palabras hormiga
palabras de arena
palabras rotas.
Escombros muros trincheras de palabras sin justicia.
Allá están la conmoción y las balas.
Muy lejos quedó esa tierra
que llamaban patria.
Los amigos. Los asesinados. Los queridos.
A qué lugar del mundo
iremos?
Cómo haremos para volver?
Unos chicos juegan a las bolitas en la calle de piedra.
Nada recuerdan. Aunque de noche en noche
gritan contra el miedo.
Un jardinero arrastra su carretilla, sus macetas y sus plantas.
Recuerda su jardín, su olivar, su tierra arrasada.
Un viejo dibuja una casa sin ventanas y una niña en la puerta.
Recuerda aquella niña con su carrito y su muñeca.
Otro corta una tabla y lo veo rascarse la cabeza.
No quiere recordar que un día le dijeron
andate / terrorista / sucio /indeseable/extranjero /
Una mujer que parece anciana y tal vez lo sea
barre despacito las hojas del otoño.
Recuerda a su hombre perdido en la guerra.
Una muchacha de piel cetrina
me dice hej
en esta lengua que no es la suya. Ni la mía.
No puedo imaginar qué recuerda.
“No rendirse funciona así”.
Las palabras ajenas no sirven para rezar.
No sirven para el lamento.
No sirven ni siquiera
para salvar los nombres.
Acaso sirven para conjurar el miedo.
En esta mañana de bruma cenicienta
instalada en la vereda
/en Uppsala/ lejos de esa aldea
que siempre será la patria
una muchacha engarza lanas de colores
teje y borda
como potencia de abrigo.
Y canta nanas
como en un santuario
para el niño que está por parir.
En este suelo
en esta nieve en este invierno.
En este otro amanecer.
“No rendirse funciona así”.
Silvia N. Barei. Nosotras (Poemas en diálogo). Alción Editora, 2020.
Imagen: ACNUR/A.McConnell. Familia siria refugiada en el sur del Líbano, 2014.
«Se volvió a gusano mariposa
cansada de volar y no poder.
A arrastrarse al fondo de las cosas
a ver si dentro puede comprender.»
Extremoduro
Mientras la maleza
siga plagando
inexplorados caminos,
una frondosa indolencia
cegará nuestra mirada.
Nos saldrán ortigas por la boca
con las mismas excusas de siempre.
Se tapizarán de musgo
las incoherencias visibles
pese al camuflaje.
Y ni así cambiaremos.
El confort del privilegio
consigue que se pudran
las lianas por desuso,
y fortalece el sistema.
Sólo nos quejamos.
De todas es sabido,
que en la jungla
el crujir de una rama
puede costarte la vida.
Pero a vista de pájaro,
no podremos ocultar,
que la selva nos asedió
porque las salvajes
fuimos nosotras.
Miriam Selfa Carranza. Primum non nocere. Una crítica lírica a la psicología hegemónica. Fundación María Fulmen, 2023.
Imagen: Sebastião Salgado