Somos pocos y dispersos,
con la cualidad borrosa del objeto
de terror en el relato clásico,
no hay límite preciso ni frontera interna.
Cuando nos encontramos, la conservación
se reanuda sin interrupciones,
secuencias de diálogo activas
en varios continentes. Y después
abandonadas. Me refiero al insecto Samsa,
quién sabe cómo de grande era y cómo su cabeza,
lo que podría tomarse por rostro.
Nosotros sí entendemos la voz, aunque luego
prolongadamente callemos, como si
el corte fuera la supervivencia
y permitiera seguir habitando
entre los mudos. Nǐ hǎo ma?
Nǐ shì nǎ guó rén?
Miguel Casado. El sentimiento de la vista. Tusquets, 2015.
Imagen: Aleksandr Dashevskiy. Entrada en Europa, 2013.
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