domingo, 23 de agosto de 2026

[Estoy hasta los mismí-]


 

Estoy hasta los mismí-

de ver pobres sin un dien-

dejarse el último alien-

en defender a los ri-.

Cómo puede ser posi-,

me revuelvo y me rebe-,

porque es que en este siste-

el producto más logra-

no es el rico desalma-

sino el pobre de dere-.

 

 

Abdías Gandul. Últimas décimas pésimas. El Alipende, 2026.

Imagen: Carlos Bosch

viernes, 21 de agosto de 2026

LITORAL


 

La costa que ella observó no existe y un cartel anuncia la última

promoción de viviendas entre elevadas torres de cemento.

 

Los basureros tiran las botellas de náufrago a los contenedores.

 

Las tortugas que venían a desovar no regresaron

y los corales rojos que se unían a las paredes sumergidas de las calas

reposan dentro de joyeros de plata.

 

El río no llega al estuario y se desvía a los

invernaderos donde pagan con arroz a los peones.

 

Las avionetas llenan de anuncios el horizonte

y las ánforas griegas sirven de cenicero

en las puertas de los bares.

 

 

Julio Mas Alcaraz. En Se agota el tiempo. Rebelión poética por el clima y contra la crisis ecosocial en apoyo de Rebelión Científica y los ecologistas criminalizados. VV. AA. Coordinación: Militancia Poética y Antonio Orihuela. La Vorágine, 2024.

Imagen: Keith Alexander. Apocalypse, 1989.

miércoles, 19 de agosto de 2026

[Ni brújula de caudales]


 

Ni brújula de caudales

ni talismán de trofeos,

que toditos los caminos

te llevan al cementerio.

 

 

Julián Briñas. La poca vergüenza. Gentuza Ediciones, 2026.

Imagen: Keith Alexander. Panic, s/d.

martes, 18 de agosto de 2026

VERDUGO EN EL BRONX


 

Lo encontraría.

Al fin y al cabo era su hijo,

¿no va a saber un padre

–irlandés, alcohólico, exboxeador–

dónde está su hijo de once años?

Lo cogería de esa oreja izquierda

que le ha crecido más que la derecha

y pasaría con él todo el verano

aprendiendo su oficio.

 

Es sencillo.

Hay un cristal y hay un botón.

Los chuchos entran distraídos, engañados

por la promesa de la carne. Al norte

del aeropuerto principal de Nueva York

se ubica la perrera –no muy lejos de casa–

junto a lo que en su día fue un teatro.

 

Lo encontraría

aunque fuera lo último que hiciera

allá donde se había escondido,

¿no va a saber un padre

–jugador, católico, exmilitar–

qué oficio le conviene aprender a su hijo?

 

 

Raúl Nieto de la Torre. En Ay… ya sabes, los pueblos y sus gentes. Un homenaje a Rafael Azcona. VV. AA. Coordinación: Enrique Cabezón. Prólogo: Luis Alberto Cabezón. Ediciones del 4 de agosto, 2026.

Imagen: Elliott Erwitt. New York City, 2000.

lunes, 17 de agosto de 2026

CUADRO DE ALCOBA


 

El cuadro de tu alcoba, Yakky, no tiene santo porque se ha gastado de tanto mirarlo…, porque el roce de tantos besos calientes prodigados por tus férvidos labios ha deslavado la imagen.

¡Qué bello y original es el cuadro vacío de tu alcoba!

Además goza de un privilegio singular: ¡tu fantasía y tus sueños le renuevan cada noche, cuando cansado de pisar girasoles y aventar tréboles te vas al lecho…!

Y te acuestas feliz, Yakky, porque la noche que cuenta historias a los oídos hechos ventana te toma de su mano.

Al alba, cuando la inspiración madrugadora refresca los matices de la vida, abandonas tu lecho, tu alcoba, no sin antes ver en tu cuadro, con fantasía matutina, la procesión de vestales vendimiadoras que, ornadas con pámpanos dulces y hollejos de garnacha, corretean por los arrastraderos indiferentes al paso del fermento ladino que, emparentado con la pelusilla de una cepa reumática, elaborará el primer caldo para brindar por la perpetuidad de las vides, de la elocuencia… de la vida…

Cuando naciste, Yakky, aquella tarde en que se perdió la reina que iba a cazar mirlos al puente verde “aventanado” con jambas bebedoras del añil del estero…, entonces, perro “amauta”, el cuadro de tu alcoba lo vio todo.

Él fue el testigo silente de lo jubiloso y de lo triste…

Él, profeta y visionario, vivió la intimidad de tu hogar.

El cuadro de tu alcoba, Yakky, casi, casi que es la mismísima madre que te parió.

¡Un momento, Yakky!

Tienes alcoba; y yo creía que dormías en una leñera.

 

 

Carjosán. Yo patullo con mi chusquel Yakky. Sin datos de lugar ni fecha de edición.

Imagen: Paulus Potter. Perro encadenado, 1653-54.