domingo, 1 de noviembre de 2026

[De sufrir en vano]


 

De sufrir en vano

nunca llega a tiempo

la hora del daño

 

Si arriba o abajo

si afuera o adentro

de sufrir en vano

 

Todo lo que gano

todo lo que pierdo

la hora del daño

 

Un torpe vasallo

mi vida sin cuerpo

de sufrir en vano

 

Y el feliz relámpago

de masa en fermento

la hora del daño

 

Como un carbón blanco

poroso de riesgos

de sufrir en vano

la hora del daño

 

 

Conrado Santamaría Bastida. Inédito.

Imagen: Wolfgang Lettl. El grito, 1989.

sábado, 31 de octubre de 2026

[En esta ciudad]


 

En esta ciudad

van las sombras solas,

¿a quién preguntar?

 

 

Julián Briñas. La poca vergüenza. Gentuza Ediciones, 2026.

Imagen: George Ault. New York, nº 2, 1921.

viernes, 30 de octubre de 2026

[Y ahora vamos al madero]


Y ahora vamos al madero

de porra, casco y neurona,

que por Dios, patria y corona

y el grande honor del dinero

se convirtió en verdadero

adalid de la bajeza:

a su madre con fiereza,

honra de la profesión,

en una manifestación

en dos le abrió la cabeza.

 

 

Abdías Gandul. Décimas pésimas. El Alipende, 2010.

Imagen: Javier de Villota

martes, 27 de octubre de 2026

MEMORIAL DE TLATELOLCO


 

La oscuridad engendra la violencia

y la violencia pide oscuridad

para cuajar en crimen.

 

Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche

para que nadie viera la mano que empuñaba

el arma, sino sólo su efecto de relámpago.

 

Y a esa luz, breve y lívida, ¿quién? ¿Quién es el que mata?

¿Quiénes los que agonizan, los que mueren?

¿Los que huyen sin zapatos?

¿Los que van a caer al pozo de una cárcel?

¿Los que se pudren en el hospital?

¿Los que se quedan mudos, para siempre, de espanto?

 

¿Quién? ¿Quiénes? Nadie. Al día siguiente, nadie.

 

La plaza amaneció barrida; los periódicos

dieron como noticia principal

el estado del tiempo.

Y en la televisión, en la radio, en el cine

no hubo ningún cambio de programa,

ningún anuncio intercalado ni un

minuto de silencio en el banquete.

(Pues prosiguió el banquete).

No busques lo que no hay: huellas, cadáveres,

que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa:

a la Devoradora de Excrementos.

 

No hurgues en los archivos pues nada consta en actas.

 

Ay, la violencia pide oscuridad

porque la oscuridad engendra el sueño

y podemos dormir soñando que soñamos.

 

Mas he aquí que toco una llaga: es mi memoria.

Duele, luego es verdad. Sangre con sangre

y si la llamo mía, traiciono a todos.

 

Recuerdo, recordamos.

 

Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca

sobre tantas conciencias mancilladas,

sobre un texto iracundo, sobre una reja abierta,

sobre el rostro amparado tras la máscara.

 

Recuerdo, recordemos

hasta que la justicia se siente entre nosotros.

 

 

Rosario Castellanos. En Mujer de buenas intenciones. Rosario Castellanos. Selección: Luna Miguel. Penguin Random House, 2025.

Imagen: Vehículos militares en la Plaza del Zócalo, Ciudad de México, 1968.

lunes, 26 de octubre de 2026

[Yo también estoy desapareciendo, Tadeo.]


 

Yo también estoy desapareciendo, Tadeo.

 

Y todos aquí, si tu cuerpo, si los cuerpos de los nuestros.

 

Todos aquí iremos desapareciendo si nadie nos busca, si nadie nos nombra.

 

Todos aquí iremos despareciendo si nos quedamos inermes sólo viéndonos entre nosotros, viendo cómo desaparecemos uno a uno.

 

 

Sara Uribe. Antígona González. Sur+ediciones, 2012.

Imagen: Pedro Meyer