Supongamos que habéis
borrado este país.
Supongamos que habéis
logrado borrar por completo este país.
Supongamos que, en lugar de
cincuenta mil víctimas, o cientos de miles,
habéis exterminado a todos
los demás
miles de personas que
quedaban aquí,
y que habéis conseguido
aniquilar el país entero.
Supongamos —como de hecho
hacéis—
que habéis destruido todo
rastro de lo que fue llamado “el país”,
y que habéis podido
construir encima, sobre él y sobre sus ruinas,
ciudades y pueblos con
nombres que vosotros mismos habéis inventado,
y que habéis dado por
concluida su historia por completo y para siempre.
Supongamos que todo eso es
posible (posible para vosotros),
que el país, todo el país,
no les pertenece,
y que está disponible para
quien de vosotros lo ocupe
y se asiente en él, como
hacéis desde hace años.
Supongamos, como dice el
señor Trump,
que os lo concede después de
borrarlo de la faz de la tierra,
que lo purifica, y os lo
ofrece en bandeja de oro.
Supongamos que todo eso es
posible,
y que ya no queda rastro de
este país que destruís,
ningún rastro de este país
con su sol, sus naranjas y sus almas profundas.
Supongamos todo esto,
y que creéis que la victoria
está de vuestro lado,
y que la gente, toda la
gente, olvidará la historia de ese país,
y que nadie la recordará
después de un tiempo.
Supongamos que todo se ha
hecho como queréis,
como pensáis, como creéis,
supongamos que el país es
vuestro hoy, y que todo está a vuestro favor,
supongamos todo esto…
Pero yo solo os recuerdo
aquí, y os hago saber,
quizá no hoy exactamente, ni
mañana, ni pasado,
pero llegará, un día
llegará,
y veréis que bajo el país
que nos arrebatasteis,
bajo losas de vuestras casas
fabricadas,
bajo las piedras del suelo
de vuestros jardines,
bajo vuestros pies
firmemente asentados,
resurgirá ese brote tierno,
pequeño, quizá como un grano
de arena invisible,
y hará temblar la piedra
bajo vosotros,
y apartará todo en su
camino,
todo lo que tenga delante,
y asomará con su cabeza como
un rostro radiante,
abrazando con ternura la
historia de esta tierra, y os recordará,
y volverá a recordaros,
su historia que supusisteis
que habíais borrado,
que habíais enterrado,
y os la recordará y a sus
primeros habitantes,
a sus verdaderos habitantes,
apenas asome su cabeza, como
un tono doliente, como un brote,
que os anuncia con toda
claridad: que todas sus suposiciones son erróneas
y todas son ilusiones
dentro de ilusiones…dentro
de ilusiones.
Abdul Hadi Sadoun. En Poetry Planetariat. Kathmandu / Medellín. Vol. 11. Worl Poetry Movement. Febrero,
2026.
Imagen: Amalia García
Fuertes. Japón, 2018.