Lo encontraría.
Al fin y al cabo era su hijo,
¿no va a saber un padre
–irlandés, alcohólico, exboxeador–
dónde está su hijo de once años?
Lo cogería de esa oreja izquierda
que le ha crecido más que la derecha
y pasaría con él todo el verano
aprendiendo su oficio.
Es sencillo.
Hay un cristal y hay un botón.
Los chuchos entran distraídos, engañados
por la promesa de la carne. Al norte
del aeropuerto principal de Nueva York
se ubica la perrera –no muy lejos de casa–
junto a lo que en su día fue un teatro.
Lo encontraría
aunque fuera lo último que hiciera
allá donde se había escondido,
¿no va a saber un padre
–jugador, católico, exmilitar–
qué oficio le conviene aprender a su hijo?
Raúl Nieto de la Torre. En Ay… ya sabes, los pueblos y sus gentes. Un homenaje a Rafael Azcona. VV. AA. Coordinación: Enrique Cabezón. Prólogo: Luis Alberto Cabezón. Ediciones del 4 de agosto, 2026.
Imagen: Elliott Erwitt. New York City, 2000.




