Redoblan los tambores de la
sangre
Y el dolor de los tiempos se
levanta con los puños erguidos
Toca a diana el clarín de
los siglos
Sobre las tierras y los
mares
Despertad proletarios
sacudid las melenas de león
Como el ramaje iracundo de
las olas
O como esa bandera que
palpita en le cielo
Esa bandera color de corazón
Un mundo se derrumba y otro
se yergue
Una procesión camina lenta
hacia la muerte
Y otra marcha cantando hacia
la vida
Una es el pasado que se
esconde
La otra es la mañana que se
despierta y que vibra
Como el ala del día
Los planetas renacen los
ríos se detienen
Cambio toda mi vida por esa
estrella nueva
Las flores dicen versos las
colinas escuchan
Canto por vuestros puños los
gritos de mi boca
Cambio vuestro sudor por mis
palomas
Volved a las grutas
funerarias
Enemigos del hombre y su
destino
No queremos ver vuestros
rostros de yeso
Ni oír vuestros pasos de
lobo en el camino
Fantasma del pasado yo no
fui tu pastor
Yo no aplaudí tus días ni
conté tus diamantes
Yo no nutrí tus pájaros ni
agrandé tus montañas
Cuida tus cabellos debajo de
la tierra
Cuida tu carne que gusta a
las raíces
Serás útil al fin en el
silencio de la tumba
Tu sangre será savia
Tus brazos serán ramas
Y tus dedos perdidos serán
frutas
Hombre eres hombre y no lo
sabías
Tuya es la tierra y el cielo
que dominas
Tuya la inmensa curva de los
mares
Como es tuyo tu esfuerzo
Y el humo de tus fábricas
escaleras del aire
Y el trigo de tus surcos
amado por el viento
Hombre eres hombre y no lo
sabías
Pero hoy los clarines rojos
te lo dicen
Te lo gritan los árboles
Te lo cantan los mares
Despierta de tu sueño ya no
eres más esclavo
Eres hombre sal de ti mismo
sal de tus profundidades muéstrate al sol
Libera tus fuerzas despliega
tus energías
Eres hombre eres hombre
(1924)
Vicente Huidobro. En Obras completas. Editorial Andrés Bello,
1966.
Imagen: Hans Grundig. Marcha del hambre, 1932.